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El Fusilamiento de Manuel María Francisco Piar

   

(Jueves, 16 de Octubre de 1817)

El Fusilamiento de Manuel María Francisco Piar

El 16 de octubre de 1817 fue fusilado en la Plaza Mayor de Angostura, hoy Ciudad Bolívar, el General Manuel María Francisco Piar, en cumplimiento de la sentencia del Consejo de Guerra, confirmada por Simón Bolívar. La desgraciada suerte de este prócer de la Independencia, que precisamente con su brillante victoria de San Félix, favoreció la libertad de Angostura, y como consecuencia, «fue él quien por primera vez asentó sobre fundamento indestructible la patria e hizo posible la organización de la República», la suerte de Piar, ha sido analizada por nuestros historiadores con muy encontradas conclusiones.

¿Se justificaba esta ejecución? ¿Era Piar el único sedicioso? ¿Por qué no ejecutaron a los otros conspiradores que habían desacatado la autoridad del Libertador y hasta humillado, como Ribas, Mariño, Bermúdez, etc.? Bolívar, al parecer, necesitaba un escarmiento, uno solo. Luego, irían los demás por el riel.

Parece ser que para el propio Libertador éste fue un día amargo. Al día siguiente de la ejecución, dijo: «Ayer ha sido un día de dolor para mi corazón. El General Piar fue ejecutado por sus crímenes de lesa patria, conspiración y deserción ...»

MANUEL MARIA FRANCISCO PIAR

Nace Manuel Carlos Piar en Curazao, Antilla Holandesa, alrededor del año de 1777.

Sobre su nacimiento han circulado muchas versiones. Teniendose por la más creíble aquélla según la cual fue hijo reconocido de Fernando Piar (Canario) y de Isabel Gómez (Curazoleña).

Todas las otras, a más de improbables, son innecesarias para añadir brillo a quien entró en la historia por derecho propio, nacido de su talento y de su esfuerzo.

Por el lado materno pertenecía a la llamada clase de "pardos". Por el otro era pariente de Soublette.

Su padre era Capitán de Marina y pudo así dar al futuro General una instrucción conveniente y preparatoria para quien prestaría grandes servicios a la República. En efecto, parece haber cursado estudios matemáticos con el Coronel Tomás Mires.

Hablaba con facilidad diferentes idiomas: español, a perfección, inglés, francés, holandés. Era buen esgrimista…

Influenciado por las ideas de la época, por sus ansias marineras, por el deseo de lucha, se incorpora al servicio de la causa independiente, de la cual, según algunos, era partidario tempranísimo, pues habría venido con el Precursor Miranda en la expedición a Coro en 1806. Derrotados, sepáronse en Trinidad.

Los sucesos de 1810 lo alcanzan en Cumaná y trae a Caracas el Acta de Adhesión al movimiento del 19 de Abril, desde aquella ciudad.

Manuel Carlos Piar, el 30 de septiembre de 1911, es nombrado Alférez de Fragata, "Con el sueldo de Subteniente vivo y efectivo del Ejército". Para la fecha servía en Puerto Cabello.

Como en aquellos días (y durante muchos otros), el Gobierno carecía de una verdadera flotilla, y dadas las costumbres de la época, muchos Oficiales de Marina alternaban sus servicios en el mar con largas estadas en tierra, hasta que la suerte les permitiese volver a bordo; es posible que Piar marchara con Miranda en las operaciones sobre Valencia y también que estuviese en la Plaza de Puerto Cabello (sobre el mar en la flotilla), cuando ésta, del mando del Coronel Simón Bolívar pasó al del Teniente Fernández Vinoni. ¿Acompañaría Piar, en uno de los barcos, hasta La Guaira al desolado Bolívar?… Esto, como tantos otros sucesos en la historia de Piar, está por determinarse.

Es posible que en esas campañas pasara de Alférez a Capitán (1812).

Caída la República, Piar escapa a Oriente, se reúne con Mariño y es de los héroes de Chacachacare; de aquellos cuya participación está comprobada desde el paso inicial. Como Secretario firma la famosa Acta.

"Violada por el Jefe español D. Domingo Monteverde la capitulación que celebró con el ilustre General Miranda, el 25 de julio de 1812, y considerando que las garantías que se ofrecen en aquel solemne tratado se han convertido en cadalsos, cárceles, persecuciones y secuestros; que el mismo General Miranda ha sido víctima de la perfidia de su adversario; y, en fin, que la sociedad se halla herida de muerte, cuarenta y cinco emigrados nos hemos reunido en esta hacienda, bajo los auspicios de su dueña la magnánima señora doña Concepción Mariño, y congregados en consejo de familia, impulsados por un sentimiento de profundo patriotismo, resolvemos expedicionar sobre Venezuela, con el objeto de salvar esa patria querida de la dependencia española y restituirle la dignidad de nación que el tirano Monteverde y su terremoto le arrebataron. Mutuamente nos empeñamos nuestra palabra de caballeros de vencer o morir en tan gloriosa empresa; y de este compromiso ponemos a Dios y a nuestras espadas por testigos. Nombramos Jefe Supremo con plenitud de facultades al Coronel Santiago Mariño. Chacachacare: 11 de enero de 1813. El Presidente de la Junta: Santiago Mariño. El Secretario: Francisco Azcue. El Secretario: José Francisco Bermúdez. El Secretario: Manuel Piar. El Secretario: Manuel Valdez.

Comenzada la campaña, Piar presta servicios con Bernardo Bermúdez; al respecto, en relación de Briceño Méndez, habla de Piar como Alférez, ignorando su grado de Capitán a menos que éste no le fuese confirmado debido a la capitulación.

Marcha con Bernardo Bermúdez a Maturín que se pronuncia por la República. Enviados en su contra La Hoz y Zuazola, los derrotan el 20 de marzo de 1813. Allí comienza su fama de revoltoso y rebelde. Se disgusta con Bermúdez de quien había recibido apoyo y se cree contribuyó a la salida de éste, que lo condujo a las manos de Cervériz y luego a la muerte.

Pero Piar obtiene para las armas de la República algunos triunfos, tanto más dignos de alabanza porque fueron obtenidos con fuerzas numéricamente inferiores.

Se distingue, pues, en la defensa de Maturín, en "correrías sobre el llano para recoger caballos" y luego en la acción de Cachipo. En Maturín sucede un hecho que también ha sido tomado como indicio de las ideas o tendencias que luego se acecharon al General Piar. Según el Regente Heredia, en Maturín, las tropas patriotas no dispararon contra "la gente de color", sino contra los europeos, los cuales fueron destruidos. Continúa Piar sirviendo con gran actividad a la causa de la libertad de Oriente; pelea en Magueyes, Corosillo y Cumanacoa y es de los vencedores en Cumaná (agosto 1813). Allí, los resquemores del otro Bermúdez estallan. La esposa del realista Level de Goda (quien había escapado), cayó en manos patriotas. Era esta señora hermana de Bermúdez. Mariño la recibió en la casa de Gobierno, mientras José Francisco Bermúdez desde una puerta entreabierta la veía. En esos momentos entró Piar, que ya "era General" (dice Level), e increpó a Mariño los honores que hacía a la esposa del Jefe enemigo; en la discusión se precipitó en la sala Bermúdez, quien sin más le tiró a Piar, "recargando sus insultos sobre la calidad de éste por ser mulato de Curazao". Este relato hecho por Level, es significativo, prometedor de males, revelador del mal carácter de Bermúdez, quien sin explicar que aquella mujer era su hermana, sin esperar las palabras del Jefe Supremo, tira del sable y casi mata a Piar y luego lo cubre de insultos repugnantes. La enemistad de Piar y de Bermúdez pesará en la Historia Patria.

De Cumaná, Piar es enviado sobre Cajigal que estaba en San Mateo (Estado Sucre). De allí, sin poderlo combatir por inferioridad numérica, se incorpora a Mariño en la recién capturada Barcelona. En Barcelona, Mariño pierde tiempo y no aprovecha los resultados del combate de Cachipo, ya nombrado. Mariño, no avanzó por estar sus tropas en pillaje, y porque muchos creían "que ya se había acabado la guerra".

Cuando Mariño accede a las peticiones de Bolívar, manda en su auxilio la flotilla, al comando de Piar, quien colabora en el bloqueo de Puerto Cabello. Curiosamente, sin que se sepa cuándo le fue concedido, Piar aparece en algunos documentos o cartas, con el título de "Segundo Jefe de Oriente".

En la misión de socorrer a Bolívar, los barcos de Piar el 11 de noviembre de 11813, derrotaron una flotilla realista. Piar recibió una herida en el brazo. En los comentarios de esta acción se habla de él, como Coronel. El 12 llegaron a La Guaira y de allí fueron a estrechar el sitio, el cual se formalizó el 29 de noviembre.

En diciembre, Mariño decidió llamar la flotilla, sin que hasta hoy se haya encontrado documento explicativo. Bolívar escribe a Mariño que "un oficio del segundo Jefe de Oriente Coronel Manuel Piar" …le había "instruido" sobre las órdenes recibidas por éste de marchar a Cumaná.

El 3 de enero de 1814, Bolívar escribió a Piar invitándolo a venir a Caracas; Piar, escuchó los deseos de Bolívar y suspendió la partida (7 de enero) hasta el recibo de nuevas órdenes.

Sobre la actuación de la flotilla, la relación de Briceño Méndez es muy severa: "Es verdad que la escuadrilla después de dos combates con la española puso a ésta en respeto; pero también es cierto que la ineptitud de los jefes que la mandaban y que no podían ser relevados por el General Bolívar, aunque algunos fueron acusados de connivencia con el enemigo, hizo efímeras o nulas las ventajas obtenidas en los combates navales y el estado de riguroso sitio a que se vio reducida la plaza. De nada valieron las representaciones y quejas contra la escuadrilla y sus jefes. Estos no fueron juzgados ni separados del mando y aquélla no servía sino para presenciar la entrada y salida de buques del Puerto".

Esta opinión contrasta con la de Tomás Montilla, quien en su carácter de Secretario de Guerra y Marina dijo: "El poderoso recurso de la marina de Oriente que se halla perfectamente tripulada… y que acaba de afirmar su reputación haciendo presas tan ricas que sostendrán por mucho tiempo el bloqueo"… En verdad que existe una contradicción entre lo expuesto por Montilla y lo escrito por Briceño quien fuera Jefe de Estado Mayor de Piar; escrito muy posterior por cierto.

Luego del desastre de Campo Elías en La Puerta, Bolívar envió a Piar, "que había sido elevado ya al rango de General" (Briceño Méndez" a pedir al General Mariño auxilios oportunos, y se le envió "en la esperanza de que su influjo y autoridad con el General Mariño y con los jefes y tropas de Oriente, producirían sin duda el mejor resultado conforme a los deseos e intereses generales".

Esto sucedía en los tremendos días de febrero de 1814. Piar es General comisionado por Bolívar para interceder con Mariño en bien de la unidad de acción…

Cumplida su misión en marzo, Piar entrega la flotilla al Comandante Lefevre; pasa al Oriente, y forma tropas con las cuales el 20 de mayo llega a Chaguaramal de Perales e informado en Valle de la Pascua de que los realistas sitian a Zaraza, marcha veinte leguas "en un territorio infestado por partidas enemigas" y el 25 de mayo de 1814 derrota a los realistas, salvando a Zaraza. Sigue luego sobre los llanos de Calobozo.

El 19 de junio, después de la terrible derrota de La Puerta (Bolívar - Mariño - Boves) en un manifiesto, Mariño dice: "El intrépido General Piar ya se halla con un numeroso ejército sobre los llanos, que gemían bajo el yugo del asesino Boves. El los ha libertado y marcha a flanquearlo. Yo me acerco a reunirme con él y conducir al Oriente en masa contra los monstruos…"

Según algunos, la presencia en los llanos de Oriente, de un Piar más o menos victorioso, constituía peligro para la hegemonía de Mariño y fue causa en todo caso (entre otras no menos de señalarse) de su rápida partida de Caracas. El 25 de agosto de 1814, en Cumaná, Mariño convocó una Junta ante la cual expuso la gravedad de la situación. En ella algunos opinaron que Mariño debía resignar el mando en Ribas quien tendría por Segundo a Piar "que se hallaba en Margarita". Ello prueba que las fuerzas se le habían ido de las manos por acción de las partidas realistas y también por la deserción, la cual se generalizaba en el campo patriota.

Además, indica que en un año (1813-1814) Manuel Piar había adquirido el suficiente renombre como para que se le tuviese por capaz de un mando casi en Jefe y en momentos tan complicados y trágicos.

Ribas se llevó las tropas rumbo a Cariaco, abandonando a Mariño con quien a poco se reunió el Libertador.

No consta la participación directa de Piar en aquellos bochornosos sucesos, pues a la sazón se encontraba en Margarita, pero sí dejó utilizar su nombre y luego no reprobó lo hecho, con lo cual se destruyó la obra de Bolívar y Mariño en pro de la unificación de la República y del mando militar.

La personalidad de Ribas, el recuerdo de sus triunfos, alguno obtenido en circunstancias tan desesperadas como las vividas por quienes en aquella Junta sostenían el criterio de que mejor era resistir; que abandonar la ciudad era darle un golpe a la causa de la libertad y a la moral de los pueblos; el disminuido crédito de Mariño y de Bolívar, la anarquía y el desorden, los gritos y llantos de un vecindario presa del pánico, comenzando a huir; el parentesco del mismo Ribas con el Libertador, todo ello influyó, y empujó a una solución desastrosa en lo militar y en lo político. En lo sucesivo el mando militar podría ser fruto de ambiciosa conspiración y los habitantes no sabrían con seguridad y confianza quién era el verdadero responsable de su suerte.

"Fue entonces cuando por primera vez se vio en Venezuela dividirse a los que habían abrazado la causa de la Independencia". (Yanes).

Piar en Margarita asumió el mando de Pampatar; allí recibió una comisión enviada por Bolívar y Mariño y el nombramiento, firmado por éste, haciéndole Gobernador de Margarita. Es curioso el nombramiento de quien por otra parte se esperaba asumiese el Comando como en Segundo Jefe de todas las fuerzas militares! Todo ello el mismo día 28 de agosto, fecha del arribo de la flotillas! Existe la acusación directa de uno de los emigrados quien cuenta que Piar "…inclinado… a las acciones infames", mandó abrir fuego contra la embarcación en la cual viajaba Bolívar, cosa poco digna de creerse ciegamente, pues más tarde, Bolívar en su famoso manifiesto no dijo nada de dichos cañonazos, cuando escribió; "El General Mariño y yo, Jefes de la República, no pudimos desembarcar en Margarita porque el faccioso Piar se había apoderado de la fuerza y nos obligó a ponernos a la merced de un pirata"…

Según Parra Pérez, Piar manifestó a los comisionados Paúl y Marcano y Sanz, su disgusto por no haberse "aprovechado de nada" interpretando la expresión como sí el General Piar deseara dinero para su propio y particular uso. Es difícil sostener esa acusación. En aquellos momentos Piar, para mal de la República, quería el mando militar; más no pensaba huir. En todo caso si avidez tuvo al saber de aquellos dineros, fue seguramente preocupado por el armamento y equipo, etc., de las tropas. Esto lo demuestra el hecho de que la parte de la plata labrada, más tarde habida por Piar en Carúpano, la llevó con sus tropas y fueron botín de Boves cuando derrotó a los patriotas. "Piar era pulcro en la administración y manejo de los caudales y propiedades públicos. El murió con su manos puras, limpias…" Tal afirma un escrito poco amigo suyo (Azpurúa), y quien tuvo la oportunidad de conocer a quien manejara dineros bajo el comando de Piar.

Bolívar y Mariño no desembarcaron por haberlo impedido el pirata Bianchi. La presencia de los Libertadores en tierra hubiese cambiado, posiblemente, la historia.

El calvario comenzado en Cumaná y Pampatar, tendría para Bolívar y Mariño la dolorosísima estación de Carúpano. El 2 de septiembre de 1814, la oficialidad sediciosa decreta en nombre de Ribas y de Piar la expulsión de Bolívar, acusándolos de deserción, etc. Se repitió, con creces, lo sucedido en Cumaná. Parra Pérez, anota que Piar había insurgido por el mando de Oriente y Ribas por el de Occidente. Traicionando el primero la amistad y la Jefatura de quien le había dado desde Chacachacare la oportunidad de mandar. Cuesta trabajo imaginarse a Ribas compartiendo la República; es posible que la oficialidad sin dirección, anarquizada por los reveses y la ausencia de los grandes Jefes, pensara seriamente en la necesidad de un cambio de mando, de "probar otra suerte". Piar es culpable de no conformarse con el título de Gobernador de Margarita ofrecido por Mariño y que le hubiese obligado a discutir con el Comandante interino (pero con fuerzas) Maneiro y más tarde Arismendi… Es culpable de oponerse al desembarco de Bolívar y de Mariño, al desconocer por ello, la autoridad de que estaban investidos; mando reconocido anteriormente por el mismo Piar. Si es posible que los sucesos alimentasen en Piar el deseo de suceder en el mando del Estado de Oriente a Mariño. Federales eran los dos, contra la solución unitaria de Bolívar, aconsejada por su temple y por la realidad venezolana. Los problemas de Ribas y Bolívar, le servirían para que no se pusiese trabas a su aspiración o ambición… En estos sucesos también se encuentra el germen del desconocimiento de Mariño que se sucederá más tarde.

Existe la versión, según la cual Bolívar y Mariño se apresuraron en abandonar Carúpano, ante la noticia circulada, del inminente arribo de "Piar resuelto a matarlos"… De Piar se sabe era hombre de difícil trato para los Generales y Jefes, no así para el oficial subalterno y el soldado "quienes a su mando se consideraban invencibles", pero no hay constancia de que expresase el deseo o la intención de venir a Carúpano para hacer matar a nadie. En Pampatar pudo tenderles una celada, pues Bolívar y Mariño tenían deseos de bajar a tierra; con un prestigio disminuido, para escapar de ella hubieran debido echar mano, como lo hicieran en Carúpano, de sus armas personales.

Desconocidos y fuera del territorio Bolívar y Mariño, las ambiciones de Piar estaban satisfechas, pues ninguno de los Jefes en tierra (salvo Bermúdez) podría disputarle un mando para el cual lo había preparado, a más de su capacidad militar, el título de "Segundo Jefe de Oriente" que se había atribuido y que Bolívar le aceptara en su correspondencia.

No está demostrado que Piar enviase pasaporte, o que los firmase cuando llegó a Carúpano el 9 de septiembre. El mismo día había salido la flotilla de Bianchi para Margarita. Piar, de Carúpano pasó a Cariaco y en la Quebrada de Los Frailes, sobre Cumaná, vence una avanzada de Pineda, lo cual le permite entrar en aquella ciudad.

Entre tanto, Boves, de Barcelona marcha a Cumaná y el 16 de octubre de 1814 destroza en El Salado a Piar, quien pudo escapar con poquísima gente. La falta de un plan lógico de operaciones y especialmente las rivalidades de aquellos Jefes, permitieron a los españoles batirlos separadamente, o cuando temporalmente reunidos, explotar para vencerlos sus resentimientos y desconfianzas.

El año 14 ha sido llamado nuestro año terrible; en él se pierde la República, combatiendo ciertamente con heroísmo. Pero sin pensar en que ella debía pasar primero que los personales intereses. Piar, Ribas, Bermúdez, son culpables en gran manera de aquella pérdida.
En El Salado, dícese que Piar combatió para obedecer a Ribas, lo cual es negarle la autonomía que le daba su título. Combatió más bien para afirmarlo.

Elemental era, en aquellas circunstancias, reunir las fuerzas dispersas, evitándose así las acciones de detalle y jugando el todo en buena y ordenada batalla; es decir, todo lo contrario de lo que se hizo.

Piar se situó en un terreno abierto, favorable para la ensoberbecida caballería de Boves quien lanzó sobre los patriotas (1.100) todo el peso de su gente (2.000) consiguiendo envolverlos. Como sabemos, Piar se escapó y se fue hacia Cariaco, donde intentó reorganizar algunas fuerzas; de allí, los realistas lo empujaron hacia Carúpano.

El 6 de noviembre Piar abandona Carúpano a las fuerzas de Quijada y puede reunirse con el francés Bideau, quien le trajo 200 hombres, poco antes de ser alcanzado por el mismo Quijada en Yaguaraparo el 16 de noviembre. Nuevamente derrotado, huyó Piar en dirección de Güiria y escapó más tarde a las Antillas, llegando a la Isla de Granada el 9 de febrero de 1815.

Caída la República en manos de Morillo, el bastión más cercano de la libertad se encontraba en Nueva Granada. Los escapados de Venezuela se dirigieron en su mayoría a Cartagena, para encontrar nuevamente los rencores, intrigas y la anarquía.

No sabemos cuándo llegó Piar a Cartagena, ni cuáles fueron allí sus servicios. Sólo conocemos un asiento según el cual "el Comandante Piar" escapó.

El 7 de febrero de 1811 asiste Piar a la famosa Asamblea de emigrados, convocada por el Libertador en Los Cayos. Piar fue de quienes aceptaron reconocer a Bolívar como Jefe Supremo, No aparece en las listas con alguna designación especial. Frescos estarían los recuerdos… Es posible que militase en algún Estado Mayor como "Oficial Suelto", término utilizado en la época para designar a la oficialidad que servía sin un destino fijo. Sin embargo, uno de los buques, el capitaneado por Jean Monier, que montaba cinco cañones, estaba bautizado con su nombre. Combate en Carúpano el 1º de junio como jefe de una de las columnas de ataque "que después de apoderarse de las alturas, se adueñó del fuerte". El combate lo dirigió Mariño; el Jefe de la otra columna era su pariente Soublette.

En seguida parte para Maturín con la misión de reclutar fuerzas y libertar de nuevo aquellos territorios. De Güiria, con cuatro flecheras y armamentos siguió a cumplirla.

La miseria general, las persecuciones realistas que habían hecho huir al monte o a las montoneras a los patriotas capaces de llevar armas, dificultaron la tarea de Piar quien no pudo avanzar con la rapidez que Bolívar esperaba. Este contratiempo influyó en la decisión por la cual el resto de la expedición siguió a Ocumare.

La inacción de Soublette causa el fracaso del plan bolivariano; el Libertador se ve obligado a trasladarse al Oriente y en Güiria, Mariño, Bermúdez y sus partidarios lo desconocen y obligan a embarcarse.

Piar reaccionó desconociendo a su vez la autoridad pretendida por Mariño y afirmando en proclama e instrucciones su obediencia a Bolívar. Continuó operaciones y destruyó en los días 24 y 29 de agosto dos partidas realistas situándose luego en la Quebrada de Ortiz sobre Cumaná.
Entre tanto, los desembarcados en Ocumare que no pudieron volver a los barcos, optaron por combatir e internarse, buscando la reunión con las fuerzas de Oriente.

Noticioso Piar de la marcha de éstos y de la caída de Barcelona (13 de septiembre) envió unos cuatrocientos hombres a reunirse con ellos. El, por mar, llegó a Barcelona y asumió el mando. Reunidos sumaban 1.300 hombres. Morales, quien había venido persiguiendo infructuosamente a los patriotas, marchó sobre Barcelona con unos 200 caballos y 900 a pie. Situose el realista en El Juncal.

El 26 de septiembre, en la tarde, avanzaron los patriotas, disponiéndose la batalla al amanecer del 27 de septiembre de 1816.

Mac Gregor formó el centro, que al decir de los historiadores estuvo constituido por las fuerzas más numerosas y disciplinadas. La izquierda la comandó en persona Piar y Monagas la derecha.

La acción ha sido descrita de muy diversas maneras. El Dr. Lecuna afirma que Piar, viéndose cortado de los suyos, dio la acción por perdida y huyó a Barcelona diciendo la batalla una oportuna carga llevada a cabo por Mac Gregor quien la empujó avanzando él con la bandera de Guardia.

Morales habíase situado de manera que apoyaba sus flancos en terreno que dificultaba envolverlo, o desbaratarlo. La acción patriota inicial, tratando de engancharlo para atraerlo a terreno más favorable fracasó, pues Morales, conocedor de su inferioridad, pensó compensarla utilizando sus fuegos y oportunamente la caballería.

Piar atacó la derecha realista y luego "se fingió derrotado" atrayendo sobre sí la caballería de Morales con Mirabal a la cabeza. El movimiento de Mirabal desarticuló a Morales.
Mac Gregor con su oportuna y valiente carga decide la batalla.

Otra versión dice que el realista Mirabal cargó la izquierda patriota (Piar), la desordenó y envolviéndola, amenazaba la retaguardia independiente; la derecha patriota, en tanto, avanzaba lentamente; Mac Gregor viendo la situación de la izquierda patriota y estimando el momento decisivo, aprovechó para lanzarse sobre el centro (que por el avance de Mirabal quedaba en descubierto) y atacó valientemente, a la vez que Monagas cargaba sobe la izquierda realista, la rompía y caía sobre la espalda de Mirabal, con lo cual la batalla se convirtió en persecución.

La verdad, como en tantos otros hechos de Piar, queda por establecerse; siempre debe tenerse en cuenta que ellos han sido juzgados en función de parcialismos, tanto más dolorosos cuanto envuelven con sospechas, calumnias, juicios insultantes a grandes nombres de nuestra historia, Llegose también y no sólo en la fecha de la "reacción antibolivariana", a la destrucción de documentos, invalorables para el historiador. Con el piadoso pretexto de "salvar la gloria de Bolívar" o de, envidiándola, procura disminuirla.

Morales huyó hacia Clarines.

Entre los muertos quedó el feroz Rosete, a quien la fortuna le reservó muerte de hombre digno en vez de la horca que bien merecía.

Lecuna afirma que Mac Gregor tomó las disposiciones necesarias para emprender la persecución, para lo cual él y Monagas se lanzaron sobre los huidos de Mirabal, reuniéndose luego en San Lorenzo. Asumida de nuevo la dirección por Piar, éste interrumpió la persecución y se disgustó con Mac Gregor, quien fue licenciado del ejército y tuvo que irse a Margarita.
Piar también actuó contra Monagas. Aseguró la propia preeminencia y con ella el mando sin discusión, en lo cual le servía el desconocimiento que había hecho de las acciones de Mariño.

Piar procedió, de inmediato a reorganizar sus fuerzas en vista de nuevas operaciones; había concebido un plan cuyo objetivo, Guayana, no era ni claro ni atrayente para muchos. Aparte de ello y a pesar de sus declaraciones sobre Bolívar, algunos Oficiales amigos de éste y partidarios del Comando único veían con sospecha las actividades de Piar. Ello se hará evidente en plena ejecución de su idea.

Guayana, con las Misiones, con Angostura y las fortificaciones de Santo Tomás, amparada por el Orinoco y unida por éste el mar y al Apure, había sido defendida por el río, de las incursiones de un Boves, etc. Relativamente había sufrido poco, o para expresarlo mejor, este sacrificio había sido menor.

Ciertamente, sus recursos en hombres no eran grandes; en cambio, el territorio de las Misiones bien explotado podría significar buenos recursos económicos; rendida Angostura, tomados los fuetes (lo cual implicaba sitio), dominado el río (lo cual implicaba acciones navales) la República contaría con una base de operaciones, resguardada por el Gran Río, unida a las Antillas (al comercio exterior y con él, a la posibilidad de traer elementos de guerra y abrirse al camino político); unida al Apure donde Páez sostenía la libertad. Las Instituciones encontrarían asiento conveniente, distinto del vivac.

Si Piar calculó todas las consecuencias de su acción, púsose con ellas al nivel de las grandes de la guerra; si sólo entrevió los resultados, es bastante para que justifique la valía de su Generalato en Jefe (todavía por obtener), y si procedió por parroquialismo, rehusando esperar a Bolívar para abrir la Campaña que éste planeaba sobre el centro, al iniciar exitosamente su proyecto, atrajo la atención del Libertador sobre las fuerzas en el momento mejor organizadas y sobre un teatro de operaciones, cuyas ventajas no habían escapado a su genio vigilante.

Piar abre campaña el 8 de octubre de 1816 cuando sale de Barcelona en dirección de Carito - Villa de Aragua - El Chaparro - San Diego de Cabrutica. A este sitio llegó el día 28 de octubre a las once de la noche. Había marcado con unos 1.000 hombres, artillería e impedimenta. La gente de Monagas, en su mayoría, se le fueron, disgustados por el alejamiento de dicho Jefe, a quien Piar dejó sin mando. Durante la marcha no ha dejado de comunicarse con Barcelona (Freites), con Zaraza y con Sedeño.

El 8 de noviembre estaba en Río Claro de donde el 9 hace reconocer la posición ocupada por Sedeño sobre el Orinoco. El 15 escribe sobre los "escandalosos atentados ejercidos en Güiria por el sedicioso José Francisco Bermúdez contra la autoridad del Excelentísimo señor Jefe Supremo" y ordena no obedecer a Mariño. Orden también comunicada a Zaraza.

El 20 comenzó el cruce del río, embarcándose Piar en el segundo viaje. El 26 estaba frente al Cuchivero, el cual pasó acompañado por Sedeño y llegó al sitio de Meta. El 15 de diciembre reconoce el Caura en compañía de Sedeño y de Anzoátegui. El 25 reunió a los Oficiales para oír sus pareceres y opiniones sobre la marcha. El 26 se licenciaron para el ejército de Arismendi los Coroneles Alcántara, Rivas, Vélez y Borrás. Eran éstos amigos de Bolívar.

El 29, 30 y 31 de diciembre de 1816 pasa el Caura. El 1º de enero dirige a las tropas una proclama que dice: "…todo cede al impulso de nuestro valor… Gloria inmortal a los bravos que han sabido dejar su patria y sus familias para llevar a regiones extrañas sus pensamientos liberales…"

Las tropas mandadas por Fizgerald hicieron un vergonzoso papel, ni siquiera se opusieron al paso del río y luego, perseguidas por Sedeño, se refugiaron en Angostura.

Piar lleva el grueso del Ejército hasta frente a la ciudad (12 de enero) y acampa en El Juncal.
Mientras marcha, Bolívar le dirige una cata en la cual anuncia la llegada de Arismendi y le insta a reunirse. "La salvación de nuestra Patria, señor General, depende de la reunión de todas las fuerzas nuestras, diseminadas ahora y separadas por grandes distancias.

Toda operación parcial aun siendo feliz no producirá sino ventajas efímeras y puede tener consecuencias muy funestas siendo desgraciadas… Pequeñas divisiones no pueden ejecutar grandes planes…

La reunión sola puede salvarnos… Estoy seguro, por informes los más exactos y dignos créditos, que sin una flotilla respetable no es posible tomar Guayana… No perdamos nuestros esfuerzos. Aún no es tiempo de tomar Guayana. Llegará ése y con suceso (Barcelona 10 de enero de 1817).

Piar abre operaciones contra la plaza pero su "reconocimiento en fuerza" es rechazado. El mismo lo explica al Libertador en carta de 19 de enero: "…resolví el 17 hacer un reconocimiento con toda la fuerza, aproximándome cuanto fuese posible. Las observaciones hechas este día me animaron a hacer una tentativa sobre ella, y en efecto, el 18, entre la una y las dos de la mañana, se ejecutó un ataque que nos hizo dueños de una de las baterías, y destruyó la fuerza que la defendía y aumentó el terror de que estaba poseído el enemigo.

A pesar de estas ventajas, nuestras tropas no pudieron pasar muy adelante… Frustrada así la empresa con pérdida de ochenta hombres entre muertos y heridos… he desistido de tomar la plaza por asalto y me he limitado a estrecharla por sitio…

Yo espero que siendo mi proyecto tan conforme al bien de la patria y a las intenciones y planes de V. E. merecerá su aprobación y la cooperación que pido de las fuerzas marítimas… Las ventajas que nos ofrece esta Provincia libre son incalculables… nos permite organizar un ejército fuerte y valeroso capaz de libertar la República si V.E. viene a Guayana. Todos estos recursos, manejados por su sabia dirección adquirirán un nuevo mérito y producirán efectos más grandes" … (Cuartel General de La Mesa frente a Guayana. Enero 19 de 1817).

Pero si Piar razonaba de esta manera en las cartas al Libertador, no era capaz de hacerlo con los jefes que por entonces lo secundaban. El fracaso de la intentona, el conocimiento de los proyectos de Bolívar (la reunión) y la decisión de sitiar la plaza, produjeron descontento y con él la partida de otros Oficiales.

En esta situación, para aliviar la tensión y para golpear definitivamente a los realistas, Piar decide apoderarse de las Misiones del Caroní, especie de reservorio aprovechado por los realistas para mantenerse. Deja fuerzas para mantener a los realistas dentro de sus fortificaciones y el 24 de enero marcha sobre las Misiones.

El 30 de enero ha escrito a Bolívar expresándole: "Con cuánto dolor me veo forzado a decir a V.E. que en mi situación actual me es imposible repasar el Orinoco, y enviar los caballos que V.E. reclama! Dominado el río por los enemigos con una escuadrilla considerable, mientras que nosotros no contamos con un solo buque y estando compuesto este ejército por la mayor parte de vecinos de esta Provincia sería expuesto a un seguro revés o a una disolución espantosa el emprenderla". Ofrécele luego caballos del Caroní y termina así: "Nada es para mi corazón más grato, más satisfactorio, después del bien de la Patria, que un rasgo de V.E. aplaudiendo mi conducta". El 31 "con cuánta vergüenza y dolor" toma la pluma para comunicar a Bolívar la deserción del Escuadrón "Dragones de Caracas", al mando del Comandante Ramón Segura.

Como supone que tratarán de incorporarse a las fuerzas de Bolívar le pide "castigo ejemplar". La deserción fue confirmada en el parte del día 26 de enero.

El 6 de febrero ocupa el poblado de Upata. Tomas las medidas políticas conducentes a restablecer la tranquilidad y a garantizar el orden. Inicia la ocupación de los pueblos vecinos y la recolecta de caballos, ganado y elementos de guerra. Hace observar estricta disciplina y es severo para con aquellos que abusan del buen natural de los indígenas. (cien palos al soldado que robó una hamaca…)

Trata de establecer relaciones con la Guayana Inglesa para lo cual escribe al Gobernador y autoriza el estudio de una vía terrestre hacia Demerara. El 25 derrota una fuerza realista de 400 hombres que al mando de Torrealba había salido de los Castillos de Guayana la Vieja.

El 27 tomó una medida cuyos resultados se reflejarían en el buen éxito de las operaciones. El Vicario de Ejército, Comisario Blanco, fue nombrado administrador de las Misiones, en tanto que los sacerdotes españoles (capuchinos) fueron reunidos en Caruachi; perdían éstos la posibilidad de influir sobre los vecinos e indígenas de misión. Asimismo todos los elementos existentes en las Misiones pasaron a manos del Ejército. El Comisario Blanco administraría con extraordinario tino y fortuna más de cuarenta pueblos que componían el territorio misional. Más tarde tendría diferencias con Piar. Este había logrado dominar la Provincia adentro. Quedaba por tomar la ciudad de Angostura y los Castillos de Guayana. El río estaba dominado a su vez por los realistas.

El 29 de marzo, Sedeño le hace saber que llegaban a Angostura refuerzos realistas, procedentes de San Fernando, en 26 lanchas. En la creencia de que dichas tropas tratarían de reconquistar las Misiones, Piar manda ocupar San Miguel y llama a Sedeño para que por Caruachi se le reúna.

El 30 de marzo sabe que La Torre (quien había sido enviado por Morillo al mando del refuerzo) con unos 900 hombres, de los cuales sólo cien jinetes, había salido de la ciudad, hacia los Hatos Ferraneros en busca de ganados y caballada. Ordenó a la infantería, al mando de Pedro León Torres, marcharse sobre la Mesa de Angostura, a donde él lo hacía con la caballería. Del otro lado del Caroní sólo quedó el Batallón Barlovento (Chipía) y un escuadrón frente a los castillos.
El 3 de abril supo que el Libertador se encontraba al otro lado del Orinoco y que vendría al campamento.

En efecto, irrealizable la reunión, infestado el Oriente por guerrillas realistas, conocedor del arribo de Morillo, llamado con insistencia por sus amigos en Guayana, decidió trasladarse allí, a donde estaba el ejército mejor organizado del momento.

El 3 de abril Bolívar estaba en el puerto de La Cruz, arriba de Soledad. Pasó el río en curiara y desembarcó en El Jobito, al amparo de la noche. Piar quien iba sobre La Torre, adelantando de la Infantería, con una corta escolta se dirigió a Jobito, mientras el resto de la caballería seguía a encontrarse con Sedeño.

El 4 de abril, Bolívar y Piar se reunieron a las siete de la mañana y juntos fueron al hato de San José. Allí supieron que La Torre había regresado a Angostura y luego obtuvieron el informe, importantísimo, según el cual los realistas se habían embarcado, proa a los castillos. El movimiento del General español amenazaba las Misiones, por lo cual las tropas independientes retrogradaron al Caroní.

Bolívar hizo con Piar un reconocimiento sobre la ciudad, luego se dirigió a cruzar de nuevo el Orinoco, esta vez por Angosturita. Piar a su vez, marchó a reunirse con sus tropas mientras Sedeño continuaba vigilando Angostura.

El 6 d abril las tropas pasaron al Caroní. Piar había escrito al Comisario Blanco. El siete de abril la caballería recibió 500 caballos para remontarse y siguió en la tarde para San Félix. El mismo siete de abril la caballería recibió 500 caballos para remontarse y siguió en la tarde para San Félix. El mismo siete recibió Piar oficio de Chipía informándole el paso de los barcos españoles por los castillos.

El 8 se reunió el ejército en San Félix; en una escaramuza tomaron "un prisionero llamado el Fraile", quien declaró "que los enemigos van a ejecutar el ataque por esta parte" y que habían reclutado 300 hombres de caballería. Piar pidió gente a Sedeño y más caballos; "los mejores" al Padre Blanco.

El diez se supo el avance enemigo y se mandó tocar generala; el ejército patriota salió al encuentro de los realistas. Dejó luego en San Miguel una "partida de observación" y volvió a San Félix, donde pernoctó en seguridad. El once a las cuatro de la mañana marcharon de nuevo las tropas y se ordenaron en las mismas posiciones del día anterior. Piar siguió a San Miguel donde dejó una partida de observación y regresó, ordenando que el ejército volviese a San Félix.

A las doce se supo que el enemigo había entrado en San Miguel y a las dos de la tarde marcharon las tropas a su encuentro. La Torre avanzó con 1.200 hombres; traía poquísimos caballos. Piar se le enfrentaba con unos 2.000 hombres, de ellos 600 caballería. El combate comenzó a las cuatro. La Torre arriesgaba combate en un llano favorable a la acción de la caballería patriota.

Piar se formó cuidando de poner a los indios lanceros en segunda fila. Al detenerse, su dispositivo sería una línea extensa, apta al envolvimiento de los realistas quienes marchaban sobre los patriotas en tres columnas cerradas, con algunos jinetes a sus lados.

En la relación de Juan José Conde se dice que Piar buscó primero apoyarse sobre un morichal espeso y fangoso. "Pero al empeñar con este fin nuestra masa, cambió de opinión, mandando que por el flanco izquierdo marchásemos a establecer la línea a la falda de una pequeña altura por temor de que se apoderara de ella el enemigo". La Torre observó el cambio de maniobra y aceleró su gente, dispuesto a cortar el centro patriota. Pero, el Jefe del Batallón "Barlovento" cuando estaban a tiro de pistola, ordenó: "Alto, frente, alinear" y en seguida, el Capitán graduado de Teniente Coronel José María Landaeta, dio la voz "Fuego, a la bayoneta". La línea dio frente, lanzó sobre el enemigo una descarga cerrada y en seguida los acometió a la bayoneta. En tanto, Piar en persona llevó una carga de caballería sobre la retaguardia, mientras el frente fue atacado por Anzoátegui y Pedro León Torres; el resto de la caballería cargó sobre los flancos realistas. La Torre había sido envuelto y los realistas lucharon desesperadamente al arma blanca, tratando de retirarse.

"Ya no se oyeron más tiros que los que ellos solían hacer en su retirada y las voces de "Firme Cachirí", con que Cerruti, Jefe del E.M. y de la plaza de Angostura, logró todavía conservarlos en algún orden".

Desorganizadas sus líneas, los realistas fueron destrozados, salvándose, según fuente española (el Capitán Sevilla) 10 Oficiales y 250 hombres de tropas, en su mayoría del "Cachirí". La Torre se escapó metiéndose en la vegetación que cubre la margen del río. Anochecido, se interrumpió la persecución.

Los patriotas perdieron 32 muertos y 65 heridos, entre aquéllos los bravos y eficientes Chipia y Landaeta. Los españoles dejaron el campo lleno de muertos, heridos y material. Los prisioneros realistas europeos, entre ellos el valiente Jefe del "Cachirí", Cerruti, fueron ejecutados (200); los americanos incorporados a la tropa independiente; tal fue el hecho de armas del 11 de abril de 1817.

Piar ascendió a Pedro León Torres y al bravo Anzoátegui a Generales de Brigada. Salom fue hecho Coronel efectivo. Decretó algunos honores para Oficiales y Tropas. Y todos los Oficiales que habían hecho la expedición de Los Cayos y no habían ascendidos, lo fueron de un grado.
La falta de ganados para alimentación de las tropas impuso un compás a las operaciones; éstas se reanudaron el 18 cuando Piar amagó las fortalezas, sin resultado alguno. El 19 regresó a San Miguel, de donde marchó frente a la ciudad, pues se le había informado de un posible pronunciamiento. El 25 sin más noticias de la conspiración, a las dos de la mañana, asaltó la ciudad, sin éxito.

Entre tanto, Bolívar con tropas pasaba el Orinoco avanzando el 30 hacia Angostura, después de pasar el Aro. El dos de mayo a las cuatro de la mañana salió Piar a encontrarlo y a las once de la mañana estaban en el campamento de El Juncal.

Bolívar fue reconocido como "Jefe Supremo" y con ello, gracias a los éxitos de Piar, se inicia un "nuevo período republicano". El Libertador había llegado con Jefes de gran valía y afecto a su persona. La espera en Guayana, el ser la oficialidad de Piar formada en gran parte por expedicionarios de Los Cayos (a pesar de que algunos más decididos se habían separado), el carácter de éste, todo contribuyó para aumentar el prestigio de Bolívar quien ascendió a Piar al Generalato en Jefe y confirmó lo actuado por él.

Piar, hasta el momento acostumbrado al mando autónomo, se encontró descentrado y disminuido por la presencia de quien estaba reuniendo todas las voluntades.

Bolívar tomó las medidas conducentes al inicio de operaciones navales y para cerrar todos los pasos todavía utilizados por los realistas para entrar a Angostura. El mismo dos de mayo, Soledad cayó en manos patriotas.

Bolívar había querido que Piar se encargara de mantener el sitio de las fortalezas y del mando de las tropas del Caroní, pero éste no esperó al Libertador en Caruachi, sino se fue a Upata donde pretendió por ser General en Jefe, desposeer del mando al Comisionado Blanco.

Las noticias del Congresillo de Cariaco repercutieron en el alma federalista, inquieta y a su vez pospuesta de Piar, quien parece haberlas comentado más o menos favorablemente.

La situación de los patriotas se complicó por el avance de Morillo, a quien se creía en intención de marchar sobre Angostura. Así que dispusiéronse, si necesario, a replegarse por Caruachi, detrás del Caroní y allí arriesgar batalla. Sucede entonces el fusilamiento de los capuchinos, aquellos a quienes Piar había detenido; durante la prisión, unos 14 habían muerto, unos siete escapado. Sólo quedaban 20, cuya influencia sobre las poblaciones era de considerar. Hasta el momento no se sabe exactamente quién dio la orden de ejecutarlos. Créese que Soublette, Jefe del Estado Mayor, ordenó que fuesen trasladados a la Misión de la Divina Pastora. "Los Oficiales encargados de la custodia realizaron la matanza, sin tener orden de hacerlo".

Aun en aquellos momentos difíciles es más difícil imaginarse a un subalterno procediendo a la ejecución sin órdenes. Recuérdese el caso de Alcántara en Nueva Granada, quien fue enjuiciado por la muerte de 16 prisioneros en plena guerra a muerte. Más bien, debe decirse que esta medida, ordenada por quien fuese, estaba dentro de lo acostumbrado. Recuérdese las ejecuciones de La Guaira, la de San Félix y las que con inicio ceremonial realizó Páez y más tarde Santander. Esto, para citar sólo a los patriotas, pues los procedimientos de represalia de Boves y Morillo son bien conocidos.

¿Cuál es la responsabilidad de Piar?

Este ejercía el mando de las Misiones, en el cual había sucedido al Vicario Blanco. Ello constituye el único nexo del General en Jefe Manuel Piar con tan sombrío acontecer.

Piar, en Upata, recibía las visitas de Jefes y Oficiales, a quienes exponía ideas atrevidas sobre el Gobierno; habíasele ocurrido, inspirado posiblemente en Cariaco, que debía reformarse el sistema, instalándose un consejo para resolver los asuntos civiles y encargando al Libertador de la prosecución de la guerra. Con ello cesaría el Gobierno autócrata de Bolívar y se vendría a un sistema más cónsono con el pensamiento de la gente de 1811 y con los deseos de organización racional del país de muchos patriotas, de los cuales Piar creían interpretar el pensamiento.

Lecuna cita una carta de Bolívar a Briceño Méndez, quien seguía actuando en la Secretaría de Piar como "prueba de su intención subversiva"…

Parece que Arismendi, quien en meses anteriores, cuando fue enviado para abogar por la reunión imaginada en Barcelona, había escrito a Bolívar : "este hombre (Piar) me da mala espina"…, creyó factible organizar en Angostura un Congreso para darle forma al Estado. Idea que, aceptada por Piar, la transformó éste (según dicen algunos historiadores), en la de reunir un Congreso que le diese el poder. Briceño Méndez apunta que la agitación en este sentido terminó cuando Bolívar dejó entender que conocía el proyecto.

Bolívar, ciertamente trató de complacer a Piar, dándole el cargo que éste deseaba o sea el de Blanco. En la carta le dice… "No insista Ud. en separarse de su puesto. Si Ud. estuviera a la cabeza yo no lo abandonaría (esto seguramente lo encontró Piar ofensivo). La Patria lo necesita a Ud. como lo que es y mañana habrá de necesitarlo como lo que por sus servicios llegue a ser"…

El 30 de junio de 1817, Bolívar otorga a Piar pasaporte. Este sale de Upata el 3 de julio, no sin que se produjese el saqueo de unas casas por el Teniente Coronel Mina, a quien Bolívar mandó prender. Pero Piar se excusó de hacerlo pretextando enfermedad de Mina quien era Jefe de la Guardia.

Luego habló con algunos Jefes en forma tal que éstos comunicaron al Libertador sus sospechas: según ellas, aquel Jefe andaba en diligencias contra el Gobierno…

Bolívar encontró tan graves estos manejos atribuidos a Piar, que el 24 de julio de 1817, en San Miguel convocó una Junta de Guerra, en la cual, los Generales y Jefes de Batallón lo reconocieron como Jefe Supremo de la República y lo dieron a reconocer por tal Jefe Supremo a las tropas formadas.

Piar en Angostura seguía en sus peligrosas conversaciones, por lo cual el Libertador ordenó a Bermúdez, comunicarse al General que debía presentarse en el Cuartel General del Jefe Supremo (San Miguel) y que si no acataba la disposición, lo remitiera preso. Piar había sabido algo de las órdenes de Bolívar y en vez de acatarlas, se fugó, con lo que añadió a las acusaciones de presunta conspiración la efectiva de desobediencia y deserción.

Se dirigió después a Maturín, y allí, al General Andrés Rojas, a quien consideraba amigo de Bolívar, no le expuso sus disociadores y quiméricos proyectos, permitiéndosele continuar viviendo en dicha ciudad. Buscó contacto con Mariño, cosa curiosa, pues éste no podía olvidar a quien lo había desconocido, pero alertado Mariño por un amigo suyo. Diego de Alcalá, enviado al efecto por Rojas, lo rehuyó, para encontrarse finalmente en Chaguaramal de Aragua, donde se cree cambiaron puntos de vista y llegaron a algún acuerdo. Habían reunido unos 200 hombres. Rojas actuó con prudencia en aquellas circunstancias y alertó al Libertador y pidió refuerzos. La actitud de Piar, lo conversado con Alcalá y la falta de fuerzas decidieron a Mariño separarse de Piar y marchar a Güiria en busca de tropas. Pero Güiria había caído en poder los españoles y se refugió en los montes, dispuesto si es necesario a pasar al exterior.

Piar, sin el apoyo de las fuerzas de Mariño, destruidas por los españoles, quedó con poquísima gente. La posibilidad de establecer un Gobierno independiente, la de encender la guerra civil, las había perdido, y Bolívar, el cinco de agosto, lanzó un manifiesto contra él, que según Lecuna, por ser manuscrito, circuló poco. En él exponía la situación, los manejos de Piar y los peligros que corría la República.

Finalmente decidiose mandarlo prender para lo cual se comisionó al General Sedeño quien encontró a Piar en Aragua de Barcelona el 27 de septiembre, donde le intimó lo siguiera; Piar se negó y hasta intentó resistir, pero su guardia con Carmona lo abandonó; preso quedó, bajo la custodia del Coronel Sánchez (que habría de tener actuación en el proceso y quien en meses anteriores escribía delaciones al Libertador encabezándolas: "Mi amado General", y quien figuraría en la caída de Zea).

El 2 de octubre en la noche llegó a la ciudad. El cuatro se abrió el sumario, el 8 se le dijo nombrase defensor y por tal designó a Fernando Galindo. El 14 se nombraron los miembros del Consejo de Guerra, siendo el Presidente de él, el Almirante Brión, su paisano. Vocales los Generales Torres y Anzoátegui, (quienes habían sido sus subalternos); los Coroneles Ucros y Carreño y los Tenientes Coroneles Piñango y Conde. El Fiscal fue Soublette de acuerdo con la Ley (era Jefe de E.M.) y Secretario el Capitán José Ignacio Pulido. Bolívar en previsión de otros males, nombró a Bermúdez para la Provincia de Cumaná y a Antonio José de Sucre por Jefe del Estado Mayor a las órdenes de éste.

El Consejo de Guerra condenó a Piar, por unanimidad a la pena de muerte; confirmada por Bolívar sin degradación. Se ejecutó el 16 de octubre a las cinco de la tarde. Piar murió como había vivido, no rehuyendo el pecho al plomo mortífero.

Briceño Méndez (!oh santa simplicitas!), dice que Bolívar derramó lágrimas al oír descarga. Afirmación propia de quien se manejó entre la amistad de Piar y la de Bolívar. Indigna de Piar, indigna de Bolívar cuyos factores emocionales no eran suficientes para vencer los reales, convenientes a la salud de la República.

!Cuando sobre el suelo Piar, derramada su sangre generosa, marchada al cielo de los héroes su alma inquieta y ambiciosa, bien podían tremolar las banderas que él mismo llevara a la victoria!.
!Fue enemigo del poder absoluto de Bolívar a quien no concedió las virtudes que él mismo se reconocía!.

Ambicionó el poder Supremo, tal es su grande delito y su grande equivocación. Cuando llega al mando propio, la Patria, en la persona de sus Oficiales y soldados (que no había otra Patria que el campamento) le niega la primacía: difícil era su carácter y a Jefes y Subalternos extrañaba y repugnaban sus vacilaciones e intrigas.

Que predicase contra blancos y caraqueños, molestaba a quienes los veían de tez sonrosada, ojos azules y lector de textos de historia, los caraqueños habían sido sus amigos. No pudo contener su ambición, debió recordar que la búsqueda de objetivos ideales amerita a veces tremendos sacrificios, que una prudente espera repara al Jefe de los peligros inherentes a lo humano.

Era Jefe, Jefe nato, con las servidumbres correspondientes a su educación, a sus ambiciones y a la época. Es de lamentar que en el proceso no se reproduzcan las cartas y sí las acusaciones de hombres como Sánchez, considerado su enemigo; que se haya juzgado en función de un delito, gravísimo pero no totalmente probado en autos.

Cierto, para la República, para el establecimiento del mando único no podían tolerarse ambición y ceguedad. El que sus compañeros votasen por la muerte con degradación revela el ambiente dentro del cual se llevó el proceso. Piar, "el más loco de los hombres", jamás creyó en la sentencia que ameritaba su actitud. Federalista, no creía en el mando dictatorial; triunfante, poco le impresionaban glorias pasadas; pardo de ojos azules, veía con desconfianza a los aristócratas criollos en función de conductores del pueblo.

La acusación de promover la guerra de castas para derribar al Gobierno queda desvirtuada en su raíz, pues Sedeño, su captor, era pardo, Sánchez el jefe de la Escolta lo era también. A menos que sus facultades de convencimiento, fuesen mínimas.

Quizás creyó que su fama, valentía y origen le darían partidarios sin necesidad de convencerlos. Esto probaría lo limitado de su visión.

En fin, Piar es de los grandes Jefes patriotas, la concepción estratégica de la Campaña de Guayana asegura el triunfo de la revolución americana.

En lo táctico, sus batallas, San Félix, Juncal, etc., sufren por su arrojo personal que lo empuja a ordenar movimientos arriesgados cuando ya las tropas han tomado sus dispositivos o a llevar una carga abandonando la dirección del conjunto por ello peligraba el éxito.

Carecía de la facultad por la cual muchos aprecian correctamente la posibilidad de las ideas; vale decir, capacidad de realización. Esto en lo político le costó la vida, pues olvidó, que en la guerra quien se alza contra el Jefe atenta contra el fin de ella y expone la propia vida y salud.
Sus delitos fueron de insubordinación y deserción. No hubo, a nuestra manera de pensar, sino un inicio de conspiración; el delito pleno no queda bien establecido en el proceso; conversaciones, decires, frases atribuibles a descontento no hacen fe cuando se juzga a un hombre tan lleno de méritos patrióticos. Sin embargo, el intento queda probado, pues los testigos en presencia del acusado, repiten las frases de éste, quien no puede desmentirlas.

Insubordinación, deserción, intento de conspiración, son tres delitos que en aquellas circunstancias ameritaban la pena de muerte. Pero nunca con degradación. Tal fue la decisión de Bolívar quien aprobó la sentencia del Consejo, rechazando imponer al General en Jefe Manuel Piar una pena infamante en presencia de las banderas que tanto habían defendido.
Piar, aun muriendo le hizo bien a la República ! Su muerte consolida la autoridad del Jefe Supremo, evita la anarquía y permite reunir todas las voluntades para obtener la libertad de Venezuela. Todo ello en peligro por su inexplicable actitud.

En el proceso, la defensa fue hecha por Galindo (escogido por Piar, por "ser mi enemigo y pariente de Bolívar"), pues ella hace honor al General a quien daría su vida en el Rincón de los Toros, al Jefe capaz de dirigir a tales soldados.

Defensa de S.E. el señor General Manuel Piar, acusad de insubordinado a la Suprema Autoridad, de conspirador contra el orden y tranquilidad pública, y últimamente, de desertor y sedicioso.
Excmo. señor Presidente y señores Vocales del Consejo.

Fernando Galindo, de la Orden de Libertadores, Teniente Coronel de Ejército y Ayudante del Estado Mayor General, nombrado defensor por S.E. el General en Jefe de Ejército Manuel Piar, acusado de los crímenes de insubordinado a la Autoridad Suprema, de conspirador contra el orden y tranquilidad pública, de sedicioso, y últimamente de desertor, tiene el honor de exponer en favor de su cliente, lo que sigue:
Señores: El más solemne y delicado empeño en que jamás se ha encontrado la República de Venezuela, es el que hoy se presenta a nuestros ojos. Un hijo primogénito de la victoria, el terror de los españoles, una de las más sólidas columnas de nuestra Patria, el General Piar, en fin, aparece ante este respetable Consejo como el más criminal y detestable de nosotros. El es acusado de delitos que hacen estremecer al más pacífico; él es considerado como el más infame de los que componen el Estado; y él es hasta ahora el banco infeliz donde se dirigen los tiros de sus cohermanos. La naturaleza, la justicia, la razón, la gratitud, las leyes y el honor mismo de la Nación, inspiran un debido respeto, una tierna compasión y sentimientos generosos por un ilustre desgraciado; y forzoso es que sea examinada su causa con todo el pulso y acierto que exigen la rectitud y la prudencia. La suerte de los mortales es demasiado importante; y una condenación violenta e injusta es el crimen más horrendo contra la sociedad. Presentaré, pues, mis razones en su obsequio, de buena fe y con candor, y V.E. se servirá oírlas con el juicio e imparcialidad que preside a los decretos de la Sabiduría.

Más fácil es concebir el exterminio total del país que darse figurar la insubordinación del General Piar. Comencemos por establecer la diferencia que hay entre insubordinación y temor. Aquélla es un acto escandaloso de desobedecimiento y de resolución: éste es un miedo mezclado de confianza y de respeto mismo a la Autoridad, que impele a cometer errores involuntarios, en lo que obra más el carácter personal del individuo, que sus principios o sistema. Tal es el estado en que desgraciadamente se encontraba aquél cuando recibió la intimidación del General Bermúdez, comunicada por su Edecán Machado, para marchar a presentarse al Supremo Jefe al Cuartel General de Casacoima. Rodeado por muchas partes de enemigos particulares, advertido de que se le perseguía por los mismos que más le habían apreciado; asestado por émulos o enemigos secretos; instruido falsamente por amigos suyos, residentes en el Cuartel General, que se proyectaba su sacrificio; y dotado de un carácter desconfiado, al mismo tiempo que violento y tímido, se creyó perdido, y se vio fuera de sí, cuando se le ordenó su ida a Casacoima. ¿Es, pues, de extrañar que en tan empeñado lance, él que no tiene una gran serenidad de ánimo, no busque un asilo entre sus mismos hermanos, entre los mismos defensores de este suelo venezolano, ausentándose por algunos días para escaparse de la cólera de la autoridad, haciendo tal vez después sacrificios importantes para acreditar su obediencia y su afección? ¿Quién osará censurar de insubordinado al Supremo Jefe en el curso de su vida anterior? ¿No es ésta una serie de acciones fieles y una continuación de acontecimientos los más leales que acreditan una subordinación ejemplar al primer Jefe de la Nación?

Cuando los vencedores del Alacrán se hallaban en una lamentable orfandad por la sensible separación de su caro Jefe Supremo; cuando el triunfador de Morales estaba más protegido de la fortuna y más amado de sus súbditos; y cuando todo parecía someterse a la fuerza de su espada, de su dicha y de su opinión, no se le veía mover los labios sino para proferir las voces de amor, veneración y fidelidad al Supremo Jefe Simón Bolívar. El logró inspirar este sentimiento universal en su ejército; y más era el dolor que le causaba el que este inmortal Jefe no hubiese sido el héroe del Juncal, que la gloria que podía tener de haber ganado la batalla. Sus primeras medidas fueron mandarlo buscar con el señor Intendente Zea; no ahorrar ningún trabajo; no excusar ningún medio para conseguirlo; salvar inconvenientes para procurarlo; y hacer surcar los mares para encontrarlo y declarar públicamente que la República no podía existir sin que viniese.

En todo el resto de su campana, en los llanos y poblaciones de Barcelona, sobre las márgenes del caudaloso Orinoco, frente a las baterías de esta ciudad, en las abundantes misiones del Caroní y en los victoriosos campos de San Feliz General ha sido el más firme y decidido apoyo de la autoridad. Hablen por él sus proclamas y los papeles públicos, los actos anteriores y las declaraciones terminantes que a la faz de Jefes ilustres ha pronunciado y manifestado con calor por el Gobierno. Podría extenderme en favor de mi cliente, pero la notoriedad de su conducta pasada, nadie mejor puede justificarla que los mismos Jefes que ahora deponen contra él. Con franqueza declaro que es para mí un enigma inconcebible el que un hombre pueda ser fiel y traidor a la vez, subordinado inobediente, pacífico y conspirador, sumiso a la autoridad constituida y sedicioso. Este es el contraste que se observa de la causa seguida contra el benemérito General Piar.

¿Cómo es que puede ser conspirador el que más ha contribuido a sostener al Jefe que hoy por fortuna nuestra nos rige? ¿Cómo será insubordinado un General que ha sido el modelo de la obediencia y del respeto al Gobierno?. ¿Quien fue sino mi defendido el que en la ausencia de la autoridad suprema se rehusó vigorosamente y despreció con una dignidad heroica las sugestiones y las lisonjeras promesas que le brindaba el General Mariño?. ¿Cuándo estaba más convidado que entonces a dividir con otro el poder, y dominar a su antojo en Venezuela?. ¿A quién de entre nosotros desconocidos los incentivó?.......

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