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Aniversario de COPEI

   

(Domingo, 13 de Enero de 1946)

Aniversario de COPEI

El 13 de enero de 1946 se funda en Caracas el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), iniciándose así en la lucha política venezolana como partido de tendencia socialcristiana, con el lema «Por la Justicia Social en una Venezuela mejor». Indistintamente se le denomina Partido Social Cristiano, Partido Demócrata Cristiano o simplemente Democracia Cristiana.

De acuerdo con los postulados expuestos al momento de su creación, Copei es un partido nacional policlasista, progresista y frontalmente anticomunista.

Esta es la ruta para llegar al origen de Copei: El joven Rafael Caldera, a la cabeza de la Unión Nacional Estudiantil (UNE), separada de la Federación de Estudiantes de Venezuela en 1936, empieza su lucha propiamente política; en octubre de 1938 dirigentes de UNE fundan el partido Acción Electoral, que en 1942 se integra al Movimiento de Acción Nacionalista (MAN), para conformar el partido Acción Nacional, luego de haber obtenido el primero dos diputados al Congreso: Rafael Caldera y Pedro José Lara Peña.

Cuando se produce el golpe del 18 de octubre de 1945 para derrocar al Presidente Medina Angarita, tanto los miembros de UNE, con Luis Herrera Campíns como vocero, como el propio Rafael Caldera, manifestaron su inmediato apoyo a la Revolución de Octubre. Ocho días más tarde, Rómulo Betancourt, Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, nombra a Caldera Procurador General de la Nación.

En este ambiente de política pre-electoral, próxima como estaba la elección de diputados a la Asamblea Constituyente, se funda Copei, ese 13 de enero, en los altos de la Lavandería «Ugarte», frente a la Plaza de la Candelaria, en Caracas. Pedro del Corral fue su primer Presidente (lo fue hasta el momento de su muerte) y José Antonio Pérez Díaz el primer Secretario General. Caldera no figuró en la directiva porque ejercía el cargo oficial ya mencionado.

Tres meses después del derrocamiento de Medina, todavía Caldera y sus compañeros seguían siendo «octubristas», es decir, afectos a la revolución. Y así lo demostró el fundador de Copei en el discurso de instalación del partido:

«La Revolución de Octubre -dijo Caldera- se salvará si no la dejamos perder por la senda infecunda de nuestros anteriores golpes de Estado. Si queremos salvar este golpe hermoso realizado por un grupo de jóvenes abnegados [...] es necesario que nosotros hagamos nuestra la revolución, hagamos nuestros los propósitos, los ideales formulados por la revolución, que no podrían hallarse más hermosos en nuestra historia política. Hagamos nuestra la preocupación de esta hora. Si la hacemos, la Revolución será de todos los venezolanos y habremos salvado la patria».

Muy pronto se iban a evaporar estas palabras. En abril, desde San Cristóbal, Caldera inicia la oposición a fondo contra Acción Democrática y la Junta Revolucionaria. Renuncia Caldera a la Procuraduría, y Copei empieza a encaminar sus propios pasos.

A través de los años Copei fue engrosando sus filas. En las sucesivas campañas presidenciales lanza de candidato a su máximo líder, el Dr. Rafael Caldera, quien finalmente resulta electo Presidente de la República en las elecciones de 1968. En las elecciones de 1978, nuevamente Copei vuelve al poder con Luis Herrera Campíns. Caldera participó como candidato en las elecciones de 1983, tal como se lo permitía la Constitución de 1961, pero resultó derrotado por Jaime Lusinchi; en la contienda interna de Copei para la candidatura presidencial de 1988 se enfrentó a Eduardo Fernández, quien derrotó al máximo líder.

Las elecciones de 1993 fueron traumáticas para el partido social cristiano, ya que su fundador y máximo líder, Rafael Caldera, lanza una vez más su candidatura, pero esta vez fuera de las filas de Copei, que presenta como candidato a Oswaldo Alvarez Paz y es derrotado por el Dr. Caldera.

Le ha tocado a este partido pasar por situaciones difíciles y, a diferencia de Acción Democrática, que con tres divisiones erosivas, su máximo líder Rómulo Betancourt permaneció en las filas blancas hasta el final de sus días, en la tolda verde es su propio fundador quien divide al partido, creando sentimientos de dolor y confusión en la militancia. Las consecuencias de esta división se pueden evaluar en las elecciones municipales de diciembre de 1995, cuando los votos verdes y convergentes fueron superados en su mayoría por otras organizaciones políticas. En 1996, al arribar a sus cincuenta años, preside la Organización Luis Herrera Campíns y Donald Ramírez es el Secretario General.

En marzo de 1996, con motivo de la instalación del Congreso, Copei pactó con el MAS y la Causa R para integrar las directivas de ambas Cámaras, resultando el dirigente copeyano Ramón Guillermo Aveledo Presidente de la Cámara de Diputados.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL PROGRAMA DE COPEI

1) El Hombre Centro y Meta del Orden Social.

El pueblo venezolano cree que el hombre en cuanto persona, es y debe ser el centro y meta del orden social. La historia patria ha estado conducida desde su inicio por esta idea fundamental: la sociedad es para el hombre no el hombre para la sociedad. Más concretamente, la sociedad es para todo el hombre y para todos los hombres y no para un aspecto parcial del hombre o para un grupo determinado de los que integran nuestra comunidad nacional.

2) La Tarea Fundamental de la Sociedad.

El pueblo venezolano sabe que la tarea fundamental de la sociedad de lograr las condiciones concretas que permitan a todo hombre y a todos los hombres el mayor grado de perfección posible no se realiza sino en la medida en que cada hombre asume su responsabilidad concreta...En unión con los demás hombres, organizados todos para su propia perfección, en una relación de profundo respeto a su dignidad de persona y de fraternal colaboración con todos, el hombre venezolano quiere lanzarse a jugar el papel que le corresponde en este momento de la historia.

3) La inmensa mayoría del pueblo venezolano está al margen de los mecanismos, las decisiones, las labores y los beneficios que se realizan en la nación.

Frente al deseo de asumir responsabilidades concretas en la sociedad, las estructuras existentes se levantan como grave impedimento para su realización. El derecho más fundamental del hombre de poder trabajar le es negado a decenas de miles de jóvenes que cada año llegan a estar en edad de hacerlo y tienen que quedarse deambulando por las calles o las plazas o los cerros o los campos rumiando su esterilidad. El derecho de disponer de bienes materiales para poder lograr un mayor grado de bienestar, para incorporarse al gran esfuerzo de ahorro e inversión que el crecimiento económico del país exige, no pasa de ser en muchos casos un mero enunciado teórico.

4) La sociedad por Hacer.

La Sociedad que queremos debe ser una sociedad realmente democrática, solidaria, pluralista y puesta al servicio de todo el hombre y todos los hombres.

Que tanto las personas como las sociedades menores e intermedias deben disponer de mecanismos e instrumentos eficaces para participar y controlar, activa y responsablemente, la marcha del Estado y la gestión de los intereses de la colectividad. Es decir, queremos pasar de una forma de democracia representativa, formal y superficial, a una forma de democracia participativa, substancial y profunda.

Que el ámbito de la participación y el control no debe reducirse al marco estrecho de lo político sino que debe extenderse al ámbito de lo económico y de lo cultural y que, en todos ellos, debe lograrse la más plena igualdad de oportunidades. Es decir, queremos pasar de un sistema de democracia política, a un sistema de democracia integral.

Que las estructuras y funciones del sector político y concretamente del Estado deben estar adaptadas lo más perfectamente posible al eficaz cumplimiento de las tareas que les corresponden y, especialmente, a impulsar el desarrollo integral de la sociedad política. Es decir, queremos pasar de una estructura democrática eficaz y estimulante.

Una Sociedad Solidaria. De la liberación, la felicidad y el destino de todos los hombres dependen la liberación, la felicidad y el destino de cada uno de los hombres. Esta situación nos permite afirmar que todos y cada uno somos responsables de todos y cada uno y que, en consecuencia, las relaciones de interdependencia deben estar animadas por un sentido profundo de solidaridad, a tal punto que entre los hombres no puedan darse situaciones de dominación, explotación y aprovechamiento. Queremos pasar de una situación de dominación, explotación y utilización del hombre por el hombre, a una relación de profundo respeto a la dignidad de cada hombre, creadora de condiciones de liberación para todos ellos.

Queremos pasar de una situación de desintegración social, de trabajo conjunto inconsciente y de yuxtaposición mecánica, a una situación de integración social, de trabajo conjunto consciente y responsablemente realizado. Queremos pasar de una sociedad de intereses opuestos en lucha permanente por destruirse los unos a los otros, a una sociedad de afirmación de la persona y de expresión social en la cual todos somos responsables del destino de todos y actuamos conforme a tal responsabilidad."

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