Día Mundial del Ambiente
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Origen
e Información General El Día
Mundial del Ambiente fue establecido por la Asamblea General de la
Organización de las Naciones Unidas el 5 de junio de 1972,
para marcar el inicio de la Conferencia de Estocolmo sobre el Ambiente.
Otra resolución adoptada por la Asamblea General ese mismo
día dio origen a la creación del Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente. El lema del
Día Mundial del Ambiente 2003 es "Agua: Dos Millones sufren
sin ella" y hace una llamada a todos y cada uno de nosotros para
que contribuyamos a garantizar un uso sostenible de este recurso.
A pesar de considerables esfuerzos y logros significativos, muchos
de los problemas que plagaron la Tierra durante el siglo XX aún
persisten. Hoy más que nunca, necesitamos tomar los pasos necesarios
para asegurarnos de que el ambiente se encuentre en el primer lugar
de la agenda mundial. Las celebraciones
internacionales principales del Día Mundial del Ambiente 2003
tendrán lugar en el Libano. El Día
Mundial del Ambiente es un evento de personas y organizaciones con
actividades multicolores, como concentraciones en las calles, conciertos
ecológicos, ensayos y competencias de carteles en las escuelas,
plantaciones de árboles, campañas de reciclado y de
limpieza. El Día
Mundial del Ambiente es también un evento multimedial que inspira
a miles de periodistas a escribir y hacer reportajes entusiastas y
críticas acerca del medio ambiente. Es un acontecimiento visual
con documentales televisivos, exhibiciones fotograficas y desplegados,
así como un evento intelectual para aquellos que organizan
y participan en seminarios, mesas redondas y conferencias. En muchos
países esta celebración brinda una oportunidad de firmar
o ratificar convenios internacionales y, algunas veces, conduce al
establecimiento de estructuras gubernamentales permanentes relacionadas
con el manejo ambiental y la planeación económica. VITALIS se
une a este llamado internacional para darle un amplio sentido humano
a la participación en los temas ambientales; darle a la gente
el impulso necesario para convertirse en agentes activos del desarrollo
sostenible y equilibrado; promover un entendimiento en donde las comunidades
sean fundamentales en las actitudes de cambio hacia los temas ambientales;
y apoyar a las asociaciones que aseguren a todas las naciones y personas
disfrutar de un futuro más seguro y próspero. En un sentido
amplio, el Día Mundial del Ambiente busca que los seres humanos
nos convirtamos en agentes de desarrollo sustentable y equitativo.
También pretende estimular la comprensión de las comunidades
como un detonante en el cambio de actitudes hacia temas ambientales.
Se busca una sociedad que pretenda que todas las naciones y personas
disfruten de un futuro más prospero y seguro. El Día
Mundial del Ambiente es un evento en que participa la sociedad civil
con actividades coloridas como paseos callejeros, desfiles de bicicletas,
conciertos ambientalistas, competencias de ensayos y carteles en escuelas,
plantaciones de árboles así como campañas de
reciclaje y limpia. Venezuela
en el Contexto Mundial Venezuela se
ubica entre los primeros diez países con mayor biodiversidad
del planeta y sexto en América. Por lo menos, 1.370 especies
de aves surcan nuestros cielos, y utilizan sus ambientes para refugiarse,
alimentarse o reproducirse. Ello nos permite poseer un honroso 15%
del total de especies de aves existentes en el mundo y un 40% de las
aves del neotrópico. Se conocen
también 341 especies de reptiles, 284 de anfibios y al menos
1.791 especies de peces, números que pudieran incrementarse
en la medida que los estudios científicos permitan profundizar
este conocimiento, explorando regiones del país poco estudiadas. Un dato curioso
lo constituyen los insectos presentes en Venezuela, los cuales se
estiman en al menos 110 mil trescientas especies. Por su parte los
Hongos, superan las mil cien especies, seguidos por las Algas y Líquenes
con al menos dos mil doscientas. Pero Venezuela
también es un país megadiverso en plantas. En opinión
del destacado Botánico Otto Huber, nuestro país posee
al menos 650 tipos de vegetación, los cuales albergan unas
15 mil especies de plantas superiores distribuidas principalmente
entre bosques, arbustales, herbazales y manglares, entre otros. Cabe destacar,
por ejemplo, que solamente en Manglares, Venezuela es el quinto país
en el mundo en mayor cobertura de estas especies comúnmente
costeras. A nivel de
ecosistemas, nuestro país no se queda atrás. Su especial
condición geográfica de ser al mismo tiempo Amazónico,
Andino, Atlántico, Caribeño y Llanero, hacen de Venezuela
una real expresión del neotrópico, con una diversidad
de ambientes que van desde nieves perpetuas en los Andes, hasta zonas
desérticas o semi desérticas en Falcón, pasando
por una enorme variedad de hábitats que incluyen arrecifes
coralinos, sabanas, tepuyes y morichales, entre otros. Además
de estas áreas, existen al menos 35 categorías bajo
régimen de administración especial, con diversos fines
de conservación, bien se trate de garantizar el suministro
de madera para la industria forestal, la protección de cuencas
hidrográficas, el aprovechamiento sostenible de la fauna, el
resguardo de las fronteras o la promoción de zonas turísticas,
entre otras. Desde el punto
de vista de su gente, Venezuela también se luce ante el mundo
por su diversidad étnica y cultural. Posee al menos 315 mil
indígenas, localizados principalmente en los Estados Zulia,
Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro, que en su conjunto, representan
el 1.5% de la población total del país. Por otro lado,
al complejo y heterogéneo poblamiento hispánico, se
agregan los descendientes de las etnias negras que desde Africa llegaron
a Venezuela, procesos que en su conjunto, hacen de nuestra composición
poblacional una estructura admirable. Sin embargo,
no todas son buenas noticias. Venezuela posee una de las tasas de
deforestación más altas de América Latina, debido
principalmente a la expansión de la frontera agropecuaria y
al crecimiento incontrolado de las zonas urbanas. De acuerdo
con un análisis preparado por el Dr. Julio Cesar Centeno, basado
en las estadísticas de la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según
sus siglas en Inglés), durante la década de los 70's,
Venezuela perdió alrededor de 245 mil hectáreas de bosques
por año, cifra que se incrementó dramáticamente
a un promedio de 600 mil hectáreas a mediados de los 80's. En el último
estudio desarrollado por la FAO, publicado en 1997, esta organización
reveló que entre 1990 y 1995, los bosques venezolanos han venido
desapareciendo a un ritmo de 500 mil hectáreas cada año,
lo que equivale aproximadamente a una hectárea cada minuto. Si a este comportamiento
agregamos el aparente debilitamiento del sector ambiental durante
los últimos cinco años, el cual se ha visto agravado
con invasiones en áreas protegidas y terrenos privados, es
posible que esta cifra se haya incrementado, o al menos mantenido,
con lo cual, nuestro país estaría perdiendo su vegetación
original a una velocidad tal, que para mediados del presente siglo
pudiéramos contar con menos del 10%. El Libro Rojo
de Especies Venezolanas Amenazadas editado por PROVITA refleja que
al menos 3 especies han desaparecido, 11 se encuentran en peligro
crítico, 37 en situación de peligro y 53 de vulnerabilidad. Situación
Mundial Más
de 20 millones de hectáreas de bosques se pierden en el mundo
anualmente, ello sin incluir las grandes extensiones que son degradadas
por prácticas forestales destructivas, sobreaprovechamiento
forestal, contaminación, sequías y minería, entre
otros. El planeta
ha perdido alrededor del 33% de sus ecosistemas naturales en los últimos
30 años, al tiempo que la presión sobre la tierra se
ha incrementado en más del 50% durante el mismo período
de tiempo, principalmente debido al aumento en los patrones de consumo
sobre los recursos naturales renovables y la contaminación. Estos indicadores
aportados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
- PNUMA, el Fondo Mundial para la Naturaleza - WWF y el Centro Mundial
de Monitoreo de la Conservación - CMMC, resaltan que "tales
presiones exceden la capacidad de regeneración que posee la
biosfera de nuestro planeta para recuperarse, con lo cual estaríamos
encaminándonos a una inminente debacle ambiental, de no lograrse
un cambio sostenible en los patrones de consumo de los recursos naturales",
señaló Diego Díaz Martín, Presidente de
la organización no gubernamental VITALIS. "De continuar
tales amenazas sobre, nuestro planeta perdería alrededor del
75% de sus ecosistemas naturales para el año 2.050", puntualizó. Cada segundo,
media hectárea de bosques es destruida, las emisiones globales
de dióxido de carbono sumaron a fines de los 90 alrededor de
25 mil millones de toneladas, casi doblada la cantidad que se registró
en 1950 y todavía más de 4 mil millones de seres humanos
carecen de agua. A todo ello
debemos agregar el efecto que ha tenido el acelerado crecimiento poblacional,
que alcanza en el presente año a más de seis mil millones
de personas que demandan espacio, comida y energía, con la
correspondiente generación de residuos de todo tipo, incluyendo
algunos altamente contaminantes Cada año
desaparecen miles de especies y con ellas nuevas posibilidades de
cultivos agrícolas, productos industriales o medicinas. Con
la pérdida de diversidad, aumenta la uniformidad, la dependencia
de unas pocas variedades de plantas para alimentarnos, y sobre todo
crece la vulnerabilidad ante las pestes y las enfermedades. La biodiversidad
se pierde debido al deterioro y fragmentación de los hábitats,
a la introducción de especies, la explotación Un total de
11 046 especies de plantas y animales están amenazadas, y enfrentan
un alto riesgo de extinción en el futuro cercano, en casi todo
los casos como resultado de la actividad humana. Esto incluye el 24
por ciento de las especies de mamíferos y el 12 por ciento
de las especies de aves. El número total de especies amenazadas
de animales se estima en al menos 5.435. La pérdida
y degradación del hábitat afecta al 89 por ciento de
todas las aves amenazadas, 83 por ciento de los mamíferos,
y 91 por ciento de las plantas amenazadas que han sido evaluadas.
Los hábitats con el mayor número de mamíferos
y aves amenazados son los bosques pluviales tropicales de tierras
bajas y de montaña. Los hábitats de agua dulce son sumamente
vulnerables y contienen muchas especies amenazadas de peces, reptiles,
anfibios e invertebrados. En los últimos 500 años, la actividad humana ha llevado a 816 especies a la extinción en vida silvestre. El aumento del número de aves que se sabe están extintas se debe en parte a una mejor documentación de los casos y a nuevos conocimientos, pero desde 1800 se han extinguido 103 especies, lo cual indica que la tasa de extinción es 50 veces mayor que la tasa natural. Muchas especies
desaparecen aún antes de ser descubiertas. Un estudio
de Conservation International mostró que el 23,9% de los sistemas
biogeográficos de la Tierra han sido completamente transformados
por el hombre (el 36,3% si se excluyen las superficies heladas, de
roca y los desiertos), el 24,2% parcialmente y sólo quedan
bien conservados el 51,9%, cifra que se reduce a sólo el 27%
si se exceptúan las superficies estériles. África
es la zona con más áreas parcialmente transformadas,
reflejo de una presión demográfica todavía baja,
y de una agricultura extensiva. Europa, con el 64,9%, es la región
más humanizada, más del doble que el siguiente continente,
Asia, con el 29,5%. En cuanto a
las costas, mares y océanos, el Fondo Mundial para la Naturaleza
y la Unión Mundial para la Conservación, han destacado
la necesidad de medidas urgentes para proteger de la sobreexplotación
de las aguas profundas y las criaturas que viven en ellas, debido
a la exploración pesquera y petrolífera no acogida a
normas, las descargas de CO2, la biotecnología y la explotación
de hidratos gaseosos y el calor de emisiones hidrotérmicas. Especialmente
amenazados se hallan las comunidades coralinas de todo el mundo, que
han sido dañados por pesqueros industriales de arrastre, los
cambios climáticos y los procesos de sedimentación. El aumento
en los niveles de exploración pesquera y petrolífera
también están dañando la frágil biodiversidad
de muchas zonas marinas. Al estar abierta al acceso no regulado, alta
mar se ha vuelto cada vez más susceptible a la sobreexplotación.
Por otro lado, los débiles sistemas de vigilancia y control
de muchas zonas costeras en todo el mundo, han derivado en crecientes
niveles de degradación ambiental, que hacen poco viable el
retorno de sus condiciones ambientales originales. La tercera
parte de los ríos del mundo que permanecen relativamente intactos
será destruidos por la expansión de las represas y más
de diez millones de personas podrían ser desplazadas durante
la próxima década. Más
de 1,700 presas están en trámite en el mundo, principalmente
en India, China y Turquía. El continuar con estos proyectos
significará que hasta diez millones de personas serán
desplazadas, miles de pequeños agricultores perderán
sus trabajos, una brecha económica en expansión favorecerá
a los ricos, aumentando los conflictos sociales respecto del agua
y más especies de lo que ya sabemos se extinguirán. A las consecuencias indeseables del desarrollo económico, del crecimiento demográfico, de la desigual distribución de la renta y del consumo insostenible de recursos, hay que añadir las causadas por las nuevas biotecnologías y el desarrollo de la ingeniería genética, el reducido espectro de productos agrícolas, forestales y pesqueros comercializados, y las políticas económicas que no atribuyen su debido valor a los recursos. La mayor parte del germoplasma de las especies y variedades agrícolas y ganaderas puede llegar a desaparecer. Las
especies inventariadas oscilan en 1.750.000, pero algunos autores señalan
que probablemente superen los 111 millones de especies, aunque la cifra
media hoy se estima en 13.620.000 especies, según un informe
publicado por el Programa de las Naciones Unidas en 1.995. Entre
las especies ya descritas hay 270.000 plantas, 4.300 mamíferos,
9.700 aves, 6.300 reptiles, 4.200 anfibios, 19.000 peces, 72.000 hongos
(se cree que el número de especies debe superar el 1,5 millones),
1.085.000 artrópodos (950.000 insectos descritos, aunque el número
de especies debe ser superior a 8 millones), 5.000 virus y otras 4.000
bacterias (una ínfima parte de los más de 400.000 virus
y 1 millón de bacterias que se cree existen). Los bosques tropicales, que sólo cubren el 7 por ciento de las tierras emergidas, albergan entre 50% y 90% del total de las especies. El promedio de extinción era de una especie de mamíferos cada 400 años y de una especie de aves cada 200 años, pero las extinciones documentadas en los últimos 400 años indican que han desaparecido 58 especies de mamíferos y 115 de aves. El
90 por ciento de nuestra alimentación procede de 15 especies
de plantas y 8 especies de animales. El arroz, de acuerdo con la Organización
Internacional para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según
sus siglas en Inglés), aporta el 26% de las calorías,
el trigo el 23% y el maíz el 7%. Información
y cifras que son, más que una advertencia, una amenaza para el
ambiente y por lo tanto para el ser humano. ¿Seremos tan responsables
como para tomar las decisiones adecuadas y conservar nuestro hogar? Importancia
del Ambiente Los
bosques, sabanas, ríos y demás ambientes naturales, albergan
una inmensa diversidad de recursos que han servido a varias generaciones
para la obtención de alimentos, medicinas, vestido, energía
y vivienda. La
mayoría de los productos farmacéuticos comercializados
son de origen silvestre. Asimismo, dependemos en gran medida de la naturaleza
para alimentarnos. Muchos
de los tejidos más cotizados en la industria del vestido provienen
de la naturaleza. El lino, por ejemplo, se obtiene de una planta herbácea
que lleva el mismo nombre. De igual importancia figuran el algodón,
la lana y la seda. La
naturaleza es asimismo una fuente extraordinaria de energía.
El viento y el agua, por su parte, son capaces de generar la electricidad
necesaria para surtir grandes ciudades y soportar sus procesos de desarrollo.
De igual importancia ha sido el consumo de la leña. La
vida silvestre también es inmensamente valiosa como fuente de
material genético. Los cultivadores recurren continuamente a
la naturaleza en el estado silvestre para obtener nuevos genes que darán
a sus cepas mayor resistencia ante los cambios climáticos y las
plagas, o les permitirán satisfacer la nueva demanda del mercado. La naturaleza constituye obras de infraestructura a un precio infinitamente inferior al que cobraría cualquier empresa de ingeniería. Por ejemplo, los manglares proveen a las comunidades costeras, protección contra el oleaje y el viento, estabilizan sedimentos para prevenir la erosión y sirven de criaderos para especies de peces con alto valor comercial aguas afuera. Bibliografía:
Página Web www.vitalis.net Hombre, Comunicación y Ambiente
el día 04 de junio de 2003. |