Efemérides Venezolanas
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Martes, 28 de Marzo de 2017
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Antonio Nicolás Briceño

   

(Lunes, 29 de Abril de 1782)

Antonio Nicolás Briceño

Antonio Nicolás Briceño, abogado, coronel y prócer de la Independencia, conocido como «El Diablo» Briceño, nace en la población de Mendoza, estado Trujillo, el 29 de abril de 1782. Fue uno de los firmantes del Acta del 5 de Julio y al comenzar la guerra, el coronel Briceño actuó como hombre de confianza del generalísimo Francisco de Miranda. La Capitulación de 1812 lo lleva al destierro. Va a Curazao y de allí pasa a la Nueva Granada. En 1813 elabora un plan de acción en Cartagena que era una especie de «Proclama de guerra a muerte».

En las montañas de San Camilo fue apresado por los realistas y murió fusilado el 15 de junio de 1813, en la ciudad de Barinas. Ese mismo día Bolívar dictaba en Trujillo su famoso «Decreto de Guerra a Muerte». Su cabeza fue exhibida en el camino hacia San Cristóbal, y su mano derecha la enviaron a La Victoria.

Según Huma José Rosario Tavera
Cronista del Municipio Trujillo

Antonio Nicolás Briceño Nació en Mendoza del Valle de Bomboy, en la Hacienda La Concepción, Valera Estado Trujillo, el 29 de Abril de 1782; Partida de Bautismo: El día seis de Mayo de mil setecientos ochenta y dos años, yo el Cura Doctro. del Pueblo del Apl. Sn. Pedro de Jajó, y sus adjuntos (Mesa y Quebrada) con beneplácito del Presbítero D. Pedro Sta. Anna Coronado; así mismo Cura Doctro. deste de Mendoza y La Puerta, bauticé solemniter, puse Óleo y Cha. y dí Bends. Bauticé conforme al Ritt. Romo. a ANTONIO NICOLÁS, que nació el día veinte y nueve de Abril proxo. pasado, hijo lego. del Doctor Dn. Antonio Nicolás Briceño y de Doña Fran­cisca Briceño, personas nobles feligreses desta Sta. Iglesia. Fueron Padrinos Dn. Francisco Briceño y Da. María Ignacia Briceño a quienes advertí el parentesco y oblign. Testigos Dn. Juan Blas Ve­lazco y Dn. Franco Briceño de que doy fé. Jph. Anto. Godoy. Sus padres eran primos y su madre Francisca Briceño Pacheco y Toro, muere en el alumbramiento de su hijo Antonio Nicolás Briceño Briceño. Sus hermanos por parte de padre y madre son: María Ignacia Briceño Briceño (15 de Noviembre de 1761, 23 de Agosto de 1845, la mayor), Encarnación Briceño Briceño (26 de Diciembre de 1763 – 23 de Diciembre de 1850; novia de Juan José Flores, luego tomó los hábitos con las Monjas Clarisas), Pedro Fermín Briceño Briceño (19 de Mayo de 1765 – 25 de Mayo de 1840; casado con la zuliana Rosa Valbuena), Francisco Javier Briceño Briceño (28 de Marzo de 1767, se casó con Gertrudis Briceño Parra, murió en la Batalla de Mata de Miel, el 18 de Febrero de 1816, cuando la gigantesca campaña del General en Jefe José Antonio Páez), Juan José Indalecio Briceño Briceño (16 de Enero de 1777 – 31 de Diciembre de 1847; tuvo Ideas Socialistas), José Ignacio Briceño Briceño (12 de Noviembre de 1779, se casó con Josefa Gedler, le dió la Libertad a José Tomás Boves Rodríguez a principios de la Guerra de Independencia, quien estaba preso por contrabandista), Domingo Briceño Briceño “El Negro” (11 de Julio de 1780 – 3 de Febrero de 1860, Libertador de Maracaibo, se casó con la zuliana Ramona Carmona y abrazó la causa del Socialismo Utópico), representando Antonio Nicolás el octavo hijo de este matrimonio y sus hermanos por parte de su padre con Margarita de La Torre son: Narcisana Briceño de La Torre (1791 – 1832), Gabriel Briceño de La Torre (11 de Septiembre de 1793 – 1822), María de La Concepción Briceño de La Torre (1795 – 1840) y Margarita Ana Briceño de La Torre (1797 – 1835). El Libertador Simón Bolívar Palacios y el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño “El Diablo”, se conocen en 1807; ellos tuvieron una disputa por los linderos de las Haciendas: La Cúpira (Estado Miranda), propiedad de Los Briceño, ubicada en el camino de la Hacienda “Santa Gertrudis” y La Fundación, propiedad de Los Bolívar, donde interviene como mediador Juan Félix Jerez de Aristiguieta, quien instituyó un Mayorazgo para El Libertador. La Familia Bolívar Palacios tenía tenencias de tierras con los Briceño y los Mendoza. La tía por parte de padre del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, Regina Briceño Quintero era la abuela de los hermanos Mariano y Tomás Montilla, porque ésta casó con Antonio Montilla y cuñada de la mamá del Doctor Cristóbal Mendoza, Gertrudis Eulalia Montilla Briceño hermana de Antonio Montilla; el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño era primo del Doctor Cristóbal Mendoza, lo que demuestra los nexos consanguíneos entre ambas familias. La vinculación entre el Doctor Cristóbal Mendoza y el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, viene dada por Gertrudis Eulalia Montilla Briceño y Regina Briceño de Montilla, que a su vez eran familia del Libertador y los Marqueses del Toro. La familia Briceño Briceño, incluso “El Diablo”, simpatizaron con las Ideas Socialistas y Anarquistas que cobraron fuerza en el Siglo XIX; esta familia era de una misma parentela en América. Su vida relativamente efímera, fué muy fructífera.

El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño era Políglota, estudió Latín, Árabe, Griego, Francés, Inglés, Italiano, Alemán, Ruso, Finlandés, Sueco y Español; leyó Historia, Arte, Literatura y otras asignaturas para obtener el 26 de Abril de 1800 el Título de Bachiller. Cursó Filosofía en Mérida, cuando esta cátedra era regentada por el Doctor Cristóbal Mendoza, luego estudió Jurisprudencia en Mérida y en Caracas y se recibió de Abogado en Santa Fé de Bogotá y en Caracas, en 1804. Su apodo de “El Diablo” se debe a que a la edad de 8 años y después de graduado en Barinas y Caracas tomó parte en representaciones teatrales llamadas “Asuntos Sacramentales” haciendo el papel de Diablo. Antonio Nicolás Briceño “El Diablo” era un hombre corpulento, de cabello rubio y ojos azules. Fué gestor del Núcleo Revolucionario por la Independencia de Venezuela y la República. Líder que formó conciencia en un dilatado espacio geográfico, a favor de los planes revolucionarios independentistas; luchó con profunda pasión por su Patria.

El 10 de Enero de 1807, Antonio Nicolás Briceño “El Diablo” se casa en Caracas, con la caraqueña María de Los Dolores Jerez de Aristiguieta y Gedler, con quien procrea dos hijos: Ignacita, quien nació el 31 de Julio de 1808 e Isabel, quien nació el 31 de Julio de 1813 en Nueva Granada. Dolores Jerez de Aristiguieta y Gedler era hija de José Jerez de Aristiguieta y Aguado y María Teresa Gedler y Bolívar, pariente cercana del Libertador. Antonio Nicolás Briceño “El Diablo” y su esposa Dolores Jerez de Aristiguieta y Gedler vivieron en una casa situada entre las Esquinas de Jesuitas y Mijares y la familia de Dolores Jerez de Aristiguieta y Gedler vivía donde hoy se encuentran los Talleres del Diario El Universal. La litera para dormir con que viajaba esta heroína caraqueña se encuentra en el Museo del Obispo Silva en Mérida. Antonio Nicolás Briceño “El Diablo” y su esposa Dolores Jerez de Aristiguieta y Gedler viajan en La Goleta Matilde a Cuba, México, Francia Italia y España; el Capitán de La Goleta era Alejandro Chataing. El 22 de Noviembre de 1808, participa en la formación de una junta al estilo español con su hermano José Ignacio; posteriormente forma parte del Movimiento Independentista, junto con José Félix Ribas, Mariano Montilla, Francisco Javier Uztáriz y otros. En 1809, se compromete en el golpe militar de la Casa de La Misericordia; pero éste fracasa y es confinado a Yare, Barlovento, Estado Miranda. Participa en los sucesos del 19 de Abril de 1810, donde demuestra sus grandes dotes de erudito, orador y talentoso; está a la altura de Francisco de Miranda, Simón Bolívar Palacios, Coto Paúl y otros destacados patriotas. En 1810 publicó el Periódico “El Patriota”.

El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño y el Doctor Cristóbal Mendoza son los Cerebros Ejecutores de la Declaración de Independencia de Venezuela, el 19 de Abril de 1810 y la Firma del Acta de Independencia de Venezuela, el 5 de Julio de 1811.

El Padre Francisco Antonio Rosario llamaba al Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, “El Águila” y el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño llamaba al Padre Francisco Antonio Rosario “El Halcón”.

En 1811, sus discursos son trascendentales, fué diputado por Mérida y parlamentario, vota en favor de la declaración del 5 de Julio de 1811; igualmente con el Doctor Cristóbal Mendoza y el Cubano Licenciado Francisco Javier Yanes (nació en Puerto Príncipe, hoy Camaguey, Cuba, el 12 de Mayo de 1776 y murió en Caracas, el 17 de Junio de 1842; el Congreso de Angostura lo nombró Presidente de La Corte del Almirantazgo), revisa, analiza y corrige la Primera Constitución Nacional, posteriormente la firma y defiende las estructuras políticas escogidas por Mérida y Trujillo que están unidas al gobierno revolucionario de Caracas; organizan El Publicista de Venezuela, órgano divulgativo del Congreso de la República en 1811; el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño y el Licenciado Francisco Javier Yanes, fueron nombrados en la Sesión Nº 18, como Censores de El Publicista de Venezuela. Para redactar el Acta de Independencia de Venezuela se nombraron a los Ciudadanos Juan Germán Roscio, Francisco Javier Ustáriz y Gabriel Ponte y para redactar la Primera Constitución de Venezuela, Hispanoamérica y Tercera del Mundo Contemporáneo, se nombraron al Doctor y General Antonio Nicolás Briceño y al cubano Francisco Javier Yanes. Del mismo modo, Francisco Javier Yanes “El Tácito de Colombia”, trabajó al lado del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño en la Ley de Abolición de las Torturas.

El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño fué Vicepresidente y Secretario del Congreso de 1811, lo traslada a la ciudad de Valencia y declara: “Creo que debemos declarar la Independencia, pero también creo que para hacerlo debemos preceder los fundamentos y razones que tenemos... Creo que debe anunciarse que no se relaja, por eso la subordinación a las leyes y la obediencia a las autoridades constituidas; y creo finalmente que ahora más que nunca debe ser la unión, fraternidad y la moderación nuestra divisa”. El 21 de Marzo de 1812, es elegido miembro Suplente del Ejecutivo Federal, prácticamente Presidente. Fué Asesor Jurídico del Consejo de Guerra de La Victoria. Combatió contra Eusebio Antoñanzas en Aragua.

Cuando los Sucesos del 19 de Abril de 1810 y 5 de Julio de 1811, el Doctor y Coronel, General Post Mortem Antonio Nicolás Briceño y el Presbítero Francisco Antonio Rosario, propusieron crear la Confederación Americana con las Siete Provincias que firmaron el Acta de Independencia de Venezuela: Trujillo, Mérida, Barinas, Caracas, Cumaná, Barcelona y Margarita. En esta época, la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos”, se encargaba de enfrentar a las hordas españolas, con la caída de la Primera y Segunda República, organizando, disciplinando y armando en milicias a los trujillanos; recordemos que la mayoría de sus miembros tenían los grados de Soldados, Capitanes, Coroneles y Generales y cuando morían con estos grados pasaban a ser Post Mortem en un ceremonial o ritual donde participaban personas con un pensamiento libertario, cristiano, masones y templarios. Y a los civiles sin jerarquía militar los llamaban Héroes y Heroínas.

El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, cuando decide penetrar en territorio venezolano no toma la vía permitida por el Gobierno de La Unión que tomó El Libertador: Cúcuta, Táchira, Mérida y Trujillo, sino se fué directo a Barinas (con una breve estada en San Cristóbal), donde estaban concentradas las fuerzas realistas, comandadas por el Gobernador Capitán de Fragata Antonio Tiscar y Pedroza, porque él contaba con una fuerte red político militar en todo el Occidente, después de su lucha del 19 de Abril de 1810 y del 5 de Julio de 1811, basado su planteamiento esencial en La Biblia y el Antiguo Testamento, como lo demostró el Colectivo de mujeres y hombres que izaron por vez primera la Bandera de la Guerra a Muerte, demostrándose la claridad meridiana, firmeza y avanzado del pensamiento independentista de este puñado Libertario.

En ciertas circunstancias La Biblia permite matar, Caín mató a su hermano Abel; Abraham, por mandato de Dios estuvo a punto de matar a su propio hijo, Dios a última hora lo impidió; Jesús de Nazareth atacó con un látigo a los mercaderes en el templo y sentenció: “No he traído la paz al mundo, sino la espada y el fuego y un horno gigantesco para quemarlos, porque existe la división”, Lc 12, 49. “En una familia de cinco personas, tres estarán contra dos; quienes hablan de paz son lobos vestidos de ovejas”. “Ni paz os dejo ni paz os doy”. “A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César y al pueblo lo que es del pueblo”. “Un país que esté dividido en dos bandos, pronto se autodestruirá”. “Quien me siga a mi tiene que abandonarlo todo, sus hijos, padres, hermanos, esposas y demás familiares, incluso por esto surgirá el odio entre familia contra familia, hermano contra hermano, hijo contra hijo y más aún por nuestra actitud despreocupada, al causar molestia a los espíritus inmundos”. “El que me siga se niega así mismo, carga su cruz y sigue mis pasos”. “No te preocupes por el alimento, preocúpate por la Vida, es más importante que el cuerpo; no confíes en tu hermano, tío, sobrino, ni en tu mujer u hombre; quien me siga, quien tenga sed de Justicia y sea perseguido por esta causa, será calumniado, señalado, desprestigiado y asesinado; sólo los dignos, honestos y consecuentes, alcanzarán la merced del cielo; porque existe gente dañina, falsa, perversa y torcida; Los que sigan mis palabras serán expuestos a la mala reputación, derrota, rechazo, escarnio, aislamiento, soledad, maldad, traición, muerte. Los involucrarán en cosas que no han hecho. Apóstoles: Ustedes también van a vacilar, me abandonarán, aunque yo sé quienes me critican, a mis espaldas hablan mío y me abandonarán, lo harán como lo hicieron otros discípulos. Si amas a tu madre, padre, hija, hijo, más que a mí, no serás digno”. “Quien quiera más a su hijo no es digno de quererme a mí”. “Podrán torturar mi cuerpo, destruir mis huesos, incluso matarme, ver mi cadáver, pero no mi obediencia”. “Odia a los tibios y neutros”. “El valiente se hace prudente y el cobarde se tiñe de valiente”. “Primero entra un camello por el ojo de una aguja que un rico al cielo”. “Bienaventurados sean ustedes, cuando sean insultados, odiados y perseguidos por seguir mi causa”. “Alegraos, disfrutaos, regocijaos de los que persiguen, calumnian, hablan mal de vosotros, porque ustedes serán bienaventurados, el cielo será de ustedes y quienes los critiquen se incomodan, irritan, molestan, enojan, sienten envidia, egoísmo e inferioridad con vosotros, en sí, ellos mismos por su rencor se autolastiman, autoagreden, autodañan, autovictimizan y autodestruyen. Bienaventurado el perseguido y el que tenga sed de Justicia”. “No le hagan caso a los que los critiquen porque son ciegos guías de ciegos y recuerden que estos juntos caerán en el hoyo”. “El que no es contra nosotros, por nosotros es”. “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. “Vendrán falsos profetas y adoradores del becerro de oro”. “No vale la adoración sino la que nace en el corazón y en la verdad”. “No tener falsas idolatrías”. “Siempre viviré con agonía, por causa de los que más he beneficiado hasta el fin de los siglos”. “Las plantas que no han sido sembradas con la creación serán arrancadas”. “Árbol que no sirve, que no da frutos, se corta y se lanza al fuego”, “El clavo que sigue sobresaliendo recibe más martillazos” y reafirmó sus planteamientos a través de los siguientes pensamientos: “Felices los que tienen hambre y sed de Justicia, porque serán saciados”, Mateo 5, 6. “Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes”, Mateo 5, 11 – 12. “Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca”, Mateo 7,24. “Cae la lluvia vienen los torrentes y soplan los vientos, se echan sobre ella pero la casa no cae, porque esta cimentada sobre la roca”, Mateo 7,25. “Más todo el que escucha mis palabras y no las cumple, es como el hombre necio que ha edificado su casa sobre arena”, Mateo 7,26. “Cae la lluvia, vienen los torrentes y soplan los vientos, se echan sobre ella y la casa se cae y es grande su ruina”, Mateo 7,27. “¡Cuídense de los hombres! A ustedes los arrastrarán ante sus consejos y los azotarán en sus sinagogas. Ustedes incluso serán llevados ante gobernantes y reyes por causa mía y tendrán que dar testimonio ante ellos y los pueblos paganos”, Mateo 10, 17 – 18. “Un hermano denunciará a su hermano para que lo maten y el padre a su hijo, y los hijos se sublevarán contra sus padres y los matarán. Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará”, Mateo 10, 21 – 22. “El que quiera seguirme, que renuncie así mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida (por mí) y por el Evangelio, la salvará. De que le sirve a uno si ha ganado el mundo entero, pero se ha destruido así mismo, que podría dar para rescatarse así mismo. Yo les aseguro: Si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el hijo del hombre se avergonzará de él, cuando venga con la gloria de su padre rodeado de sus santos ángeles”, San Marcos 8 – 34. “¿De qué venían discutiendo por el camino?, ellos se quedaron callados, pues habían discutido entre sí sobre quién era el más importante de todos, entonces se sentó, llamó a los 12 y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos”, San Marcos 9 – 29 – 36. “Si tu mano te está haciendo caer, córtatela; y si tu ojo prepara tu caída, sácatelo, pues es mejor para ti entrar con una sola mano y con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con los dos al infierno, donde sus gusanos no mueren y el fuego no se apaga. Pues el mismo fuego los conservará”, San Marcos 9 – 43 – 49. “En los últimos días habrán escenas espantosas”, Lucas 21, 7 – 11, Mateo 24, 3 – 14. “Hasta los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados”, Lucas 12, 6 – 7. “Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del hijo del hombre. Alégrense en ese momento y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el cielo. Recuerden que de esa manera trataron también a los profetas en tiempos de sus padres”, Lucas 6, 22 – 23. “Ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y echa en el fuego”, Lucas 2, 3 – 9. “Dióle Leví después un gran con­vite en su casa, al cual asistió un gran­dísimo número de publicanos y de otros que los acompañaban a la mesa. De lo cual murmuraban los fariseos y los escribas de los judíos, diciendo a los discípulos de Jesús: ¿Cómo es que coméis y bebéis con publícanos, y con gentes de mala vida?. Pero Jesús, tomando la palabra, les dijo: Los sanos no necesitan de médico, sino los enfermos. No son los justos, sino los pecado­res a los que he venido yo a llamar a penitencia. Todavía le preguntaron ellos: ¿Y de qué proviene que los discípulos de Juan ayunan a menudo, y oran, como también los de los fariseos, al paso que los tuyos comen y beben?”, Lucas 5, 29 – 33. “Nadie corta un pedazo de vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de el no armoniza con el viejo”, Lucas 5, 6 – 36. “El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge desparrama”, Lucas 11, 12 – 23. “Más os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer”, Lucas 12, 14. “Un buen pastor no abandona su rebaño, como la gallina que ampara a sus pollitos bajo sus alas, ¡Jerusalém, Jerusalém, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise recoger a tus hijos, a la manera que el ave cubre su nidada debajo de sus alas y tú no has querido!”, Lucas 13, 34. “Miren que los envío como ovejas en medio de lobos; sean, pues, precavidos y sagaces como la serpiente, pero sencillos y cándidos como la paloma”, Mateo 10, 16. “Conozco bien tus obras, que ni eres frío ni caliente: ¡ojalá fueras frío o caliente! Más por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, estoy para vomitarte de mi boca”, Apocalipsis 3, 15 – 16. “Yo a los que amo, los reprendo y los castigo”, Apocalipsis 3, 19. “Leerás continuamente el Libro de esta ley y lo meditarás para actuar en todo según lo que dice. Así se cumplirán tus planes y tendrás éxito en todo. Yo soy quien te manda; esfuérzate pues y sé valiente”. Josué, Capítulo 1, Versículo 8. “Bendito sea el Señor, roca mía, que prepara mis manos para la pelea y mis dedos para la guerra”, Salmo 144. “Pero, si no toman otro camino, todos perecerán igualmente”, Lc 13,5. “Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha tenido misericordia; pero la misericordia se ríe del juicio”, Apóstol Santiago, St. 2, 13. Jesús de Nazareth le dijo a tres de sus seguidores: “Tomen 10 onzas de oro cada uno para que las reproduzcan”, luego les preguntó: ¿Qué hicieron con el dinero?, el primero las reprodujo 10 veces más, el segundo las reprodujo 5 veces más y el tercero le dijo: “Como tú eres muy exigente y me exiges algo que no puedo cumplir, yo guardé el dinero”. “Si lo que busco es la aprobación de la gente ya no seré seguidor de Cristo” y “Querer tener contentos a todos será atormentarse en vano”, San Pablo. “El hecho de que te alaben o vituperen no te hace más grande”. “Dichosas las entrañas que no engendraron y las mamas que no amamantaron; es mejor no tener hijos para no traerlos a estas calamidades”. “Los malvados, mis enemigos se junta para atacarme y destruirme; pero ellos son los que tropiezan y caen”. “Por mi culpa estarán como ovejas rodeadas de lobos y no se detengan a hablar con nadie en el camino”. “Los gobernantes y los grandes tiranizan y oprimen”. “La grandeza de un Ser Humano es servir a los demás”. “Te seguiré, me despediré de mi familia; no, el que me siga no debe mirar atrás”. “En la Cátedra de Moisés, muchos profetas hay; haced como ellos dicen, pero no hagáis como ellos hacen”. “Todos los que habían creído estaban juntos, vendían sus propiedades y bienes y los representaban a cada uno, según sus necesidades y habilidades”. “No hay que imaginarse lo que ocurrirá en el Cielo y en la Tierra, porque a la final pasará”. “Por las naciones que habéis ido me han desacreditado; por qué me buscan entre los muertos, estoy vivo he resucitado”. Jesús (al viñador que la higuera no le producía higos) Córtala ¿Para qué ocupa tierra inútilmente?. “Los marranos se solazan en el lodo, antes que en agua pura”. “El impío lanza toda su crueldad contra el justo, tiempla su arco y dispara su flecha, pero ésta se le devuelve y se le clava en su corazón”. “No hay que abrir demasiado las puertas a los vecinos y a los amigos, porque te arruinan”. “Apartaos de mí malditos hacedores de maldad, porque yo nunca los conocí y el que pisotea la sangre del hijo del hombre, de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, soy espíritu y verdad”. “El enemigo nos hace valerosos”. “Si estás conmigo carga la cruz y sígueme. Nadie le puede servir a dos amos. Vale más la vida que la comida y vale más el cuerpo que la ropa”. “Maldito el hombre que confía en el hombre”. “Una sola palabra bastará para sanarte”. “Me matas o te mato”. “A grandes males grandes remedios”. “Quien peque morirá”. “Tenía hambre y me diste de comer”. “No le hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti”. “Los líderes no podemos ponerle cargas muy pesadas al pueblo, que no estemos dispuestos nosotros a cargar”. “Por falta de conocimiento se perdió el pueblo”. “Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está muy lejos de mí”. “El pueblo tiene labios embusteros”. “Si eres tibio o frío te escupiras y vomitarás a ti mismo”. “Si los que mandan a pelear, pelearan entre sí, no habría guerras”. “Pedro me amas más que ellos, apacienta mi rebaño”. “Muchos son los invitados, pocos los elegidos”. “Dios es el Héroe de la Guerra”. “Vamos ahora ricos, llorad y aullad por las miserias que os vendrán; vuestras riquezas están podridas y vuestras ropas están comidas de polilla. Los pastores asalariados son falsos. Dios no habita en templos hechos por manos humanas. Ora en tu aposento. Hay de los que oprimen a los pobres. No explotarás ni oprimirás a los humildes y pobres. Hay de los que dictan leyes injustas para tiranizar, robar y despojar a las viudas y huérfanos. No oprimirás a tus prójimos, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta mañana. ¿Qué paz puede haber entre la hiena y el perro? ¿Qué paz entre el rico y el pobre?, No se trata de que otros tengan comodidad y los demás sufran. Busquen la Igualdad. La raíz de todos los males es el amor al dinero”. “Quien no tenga piedad ni misericordia ni compasión con nosotros, no podemos tener piedad ni misericordia ni compasión con él”. “Quien intente guardar su vida la perderá y quien la pierda la conservará”. “El pecado se lava con sangre”. “El caliz de tu sangre que será derramado por vosotros para el perdón de los pecados”. “La sangre de Cristo me protege de todo mal”. Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, golpe por golpe, herida por herida, vida por vida; así como verguenza por verguenza, humillación por humillación y venganza por venganza; Quien me maldiga lo maldeciré; Quien me bendiga lo bendiciré; Ni la vida ni la muerte nos apartarán del amor a Dios; Por su lealtad hacia mí los odiarán; No odien lo que se repriman; Quien da limosna daña su espíritu; Quien mucho reza se condena; Lo acontecido al tocar la quinta y sexta trompetas: 1. El quinto ángel tocó la trompeta; y vi una estrella del cielo72 caída en la Tierra, y diósele la llave del pozo del abismo. 2. Y abrió el pozo del abismo; y subió del pozo un humo semejante al de un grande horno; y con el humo de este pozo quedaron oscurecidos el sol y el aire. 3. Y del humo del pozo salieron lan­gostas73 sobre la tierra, y dióseles poder, semejante al que tienen los escorpiones de la Tierra, 4. y se les mandó no hiciesen daño a la hierba de la Tierra, ni a cosa verde, ni a ningún árbol; sino solamente a los hombres que no tienen la señal de Dios en sus frentes. 5. Y se les encargó, no que los mata­sen, sino que los atormentasen por cinco meses; y el tormento que causan, es co­mo el que causa el escorpión, cuando hiere o ha herido a un hombre. 6. Durante aquel tiempo los hombres buscarán la muerte, y no la hallarán; y desearán morir, y la muerte irá huyendo de ellos74. 7. Y las figuras de las langostas se parecían a caballos aparejados para la batalla; y sobre sus cabezas tenían como coronas al parecer de oro, y sus caras así como caras de hombres75. 8. Y tenían cabellos como cabellos de mujeres, y sus dientes eran como dien­tes de leones. 9. Vestían también lorigas, o corazas como lorigas de hierro, y el ruido de sus alas como el estruendo de los carros ti­rados de muchos caballos que van co­rriendo al combate. 10. Tenían asimismo colas parecidas a las de los escorpiones, y en las colas aguijones, con potestad de hacer daño a los hombres por cinco meses; y tenían sobre sí, 11. por rey al ángel del abismo, cuyo nombre76 en hebreo es77 Abaddón, en griego78 Apollyon, que quiere decir en latín Exterminans, esto es, el Exterminador. 12. El un ay se pasó ya, mas luego después van a venir dos ayes todavía. 13. Tocó, pues, el sexto ángel la trom­peta; y oí una voz que salía de los cua­tro ángulos del altar de oro, que está colocado ante los ojos del Señor, 14. la cual decía al sexto ángel, que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles del abismo, que están ligados en el grande río Eufrates79. 15. Fueron, pues, desatados los cuatro ángeles, los cuales estaban pronto para la hora, y el día, y el mes, y el año, en que debían matar la tercera parte de los hombres. 16. Y el número de las tropas de a caballo era de doscientos millones80. Porque yo oí el número de ellas. 17. Así como vi también en la visión los caballos; y los jinetes vestían corazas como de fuego, y de color de jacinto, o cárdenas, y de azufre; y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leo­nes: y de su boca salía fuego, humo y azufre. 18. Y de estas tres plagas fué muerta la tercera parte de los hombres, es a sa­ber, con el fuego, y con el humo, y con el azufre, que salían de sus bocas. 19. Porque la fuerza de los caballos está en su boca y en sus colas; pues sus colas son semejantes a serpientes, y tie­nen cabezas, y con éstas hieren. 20. Entretanto los demás hombres, que no perecieron con estas plagas, no por eso hicieron penitencia de las obras de sus manos, con dejar de adorar a los demonios y a los simulacros de oro, y de plata, y de bronce, y de piedra, y de madera, que ni pueden ver, ni oír, ni andar; 21. ni tampoco se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, o deshonestidad, ni de sus robos. (72) A Luzbel caído del cielo, al cual permitirá Dios que salga del infierno con gran muchedumbre de espíritus malos. (73) Algunos por las langostas entienden los que se apartaron de la fe, o los falsos apóstoles. (74) Is. II. 19. — Os. X, 8. — Luc. XXIII, 30. — Sab. XVI, 9. (75) Toda la pintura que aquí se hace, la apli­can algunos a los mahometanos o sarracenos. — Véase Joel I y ll. (76) Véase Nombre. (77) IIT IK. (78) ATO YY VWV. (79) Véase Demonio.—El Río Éufrates era el de Babilonia, símbolo del Infierno. (80) Véase Número. San Juan de Pastmos, Capítulo IX.

El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, cuando comienza a desplomarse la Primera República, parte con un contingente de combatientes desde Maracay y La Victoria, en unión del Coronel Juan Paz del Castillo y Diaz, para defender la Patria, donde persiguen y logran derrotar al Jefe Realista Eusebio Antoñanzas en Camatagua, hoy territorio del Estado Aragua.

El 16 de Enero de 1813, en Cartagena, Nueva Granada, el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño “El Diablo”, redacta un convenio con catorce cláusulas, esencia de la Proclama de Guerra a Muerte que posteriormente firma El Libertador Simón Bolívar Palacios en Trujillo; la cláusula Nº 9, propone lo siguiente: “Se considera mérito suficiente para ser premiado y obtener grados en el ejército, presentar un número de cabezas de españoles, europeos, incluso los isleños, y así el soldado que presentare veinte será ascendido a Alférez vivo y efectivo; el que presentare treinta, a Teniente, el que cincuenta a Capitán, etc”. El 15 de Marzo de 1813, el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño “El Diablo”, le aporta en Cúcuta 200 combatientes a Simón Bolívar Palacios, quien había comenzado con 400 combatientes y con estos aportes sumaron 1200 patriotas bien armados para continuar la Campaña Admirable. El 20 de Marzo de 1813, llega a Cúcuta, al Cuartel General del Libertador Simón Bolívar Palacios y Manuel Castillo y Rada, quienes no están de acuerdo con algunas proposiciones de la Proclama.

El Doctor Cristóbal Mendoza le dice al Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, cuando éste ordena cortarle la cabeza a dos españoles: “El pasaporte de los Godos a todos les gusta. . . A Dios que te ayude y te de fuerza. . . Viva la Patria”.

El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño burló al Comandante Militar de La Guaira, Coronel Manuel María de Las Casas y se fugó en la goleta “Matilde”, conjuntamente con el Licenciado Francisco Javier Yanes, Doctor Vicente Tejera, Juan Nepomuceno, Francisco José Ribas, Francisco de Paula Navas, Juan Silvestre Chaquea, el francés Pierre Labatut, Luis Márquez, José de Braine, Jorge H. Delón, Antonio Rodrigo y B. Henríquez.

El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño lo llamaron en Colombia “El Justiciero” y en Trujillo y Barinas se le conocía como “El Libertador”.

El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño fué candidato para conformar el Segundo Triunvirato, donde salieron elegidos el mirandino Francisco Silvestre Espejo Caamaño, el margariteño Manuel Moreno de Mendoza y el caraqueño Mauricio Ayala Soriano; en el Primer Triunvirato había salido su coterráneo, el Doctor Cristóbal Mendoza como Presidente, conjuntamente con el español Baltasar Padrón y el caraqueño Juan de Escalona Arguinzones. El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño sacó 30 votos, quizás si le hubiese tocado asumir la Presidencia en la Primera República, ésta no hubiese caído.

El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño fué el precursor e inspirador de la Proclama de Guerra a Muerte; es traicionado por el español Manuel Antonio Gómez y capturado después de atravesar la Selva de San Camilo, Apure, vía Bochalema y Chinácota, con su esposa Dolores Jerez de Aristiguieta y Gedler el 15 de Mayo de 1813, por el cancerbero José Yánez, en Guasdualito, con 4 Franceses, 2 Italianos, 3 Colombianos, Jacinto Lara, Teodoro Figueredo y su pariente el barinés Juan José Briceño Angulo, fusilado el 22 de Junio de 1813. Le dictan la sentencia de muerte, el 11 de Junio y un mes después de su captura, muere fusilado en Barinas, una vez que le cercenan la mano derecha y la cabeza para exponerlas como escarnio público (la cabeza fué colocada en el camino hacia San Cristóbal y la mano derecha con la mano izquierda en el camino hacia La Victoria), el mismo día que se firmó la Proclama de Guerra a Muerte, en la ciudad de Trujillo, el 15 de Junio de 1813, dos horas después, es decir a las 5 de la mañana. Los españoles querían descuartizar el cadáver del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, pero los Vocales del Consejo de Guerra Jiménez y Ontalva se opusieron; según testimonios de la época si lo descuartizaron; junto al Doctor y General Antonio Nicolás Briceño fusilan también a Baconet, Leroux, Rodrigo, Mena, Solage, Montesdeoca y Rodríguez. Es necesario recordar que este mismo día sus hermanos: Pedro Fermín, Francisco Javier y Domingo Briceño Briceño se estaban fugando de la cárcel de Puerto Rico. El Capellán del Ejército Realista dirigido por el Malagueño Capitán de Fragata Antonio Tiscar y Pedroza, José Tadeo Montilla, fué el confesor del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, quien rechazó un confesor español; altivo y revolucionario no permitió que se le vendaran los ojos y anonadó a sus enemigos con esta frase: “Tengo 31 años, soy Abogado, pero en el día soy Coronel por el Gobierno Soberano de Cartagena; nací en el pueblo de Mendoza, Jurisdicción de Trujillo, Venezuela”. “Que me fusilen pronto para no sufrir por más tiempo la pena de ver a los tiranos que oprimen mi Patria”. El Jefe de Las Fuerzas Patriotas, Trujillano Manuel Gogorza, vengaría a Antonio Nicolás Briceño, en la Batalla de Ospino, el 2 de Febrero de 1814, a pesar de haberse perdido la Batalla, donde muere el realista José Yánez.

El Padre Francisco Antonio Rosario, el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño y el Doctor Cristóbal Mendoza, orientaban la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos”, que tenía como insignia: “Todo Imperio, poder y autoridad desaparecerán”; conformada por 120 hombres y 60 mujeres; su Secretaria Coronela Dolores Dionisia Santos Moreno; los demás miembros de la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos” eran: el General en Jefe José de La Cruz Carrillo Terán, Coronel Manuel Gogorza Lechuga, Coronel Andrés Linares Quintero y sus hermanos: Rogelio, Manuel, Felipe, Juan José, José de La Cruz y José María, Coronel Pedro Miguel Chipía, Coronel Miguel Vicente Cegarra, Coronel José Manuel Arráiz, Coronel Vicente de La Torre, Coronela Barbarita de La Torre, Coronela Juana Paula Luzardo Chirinos, Coronel Miguel Valera Salas, Coronel Sebastián Briceño, Coronel Alonso Uzcátegui, Coronel Miguel de La Parra y su hermano Juan Antonio de La Parra, Poeta Juan Llavaneras, Doctor Miguel Ignacio Briceño, Escribiente Juan Andrés Aldana Cegarra, Primer Gobernador Político Militar Jacobo Antonio Roth, Segundo Gobernador Político Militar Juan Manrique, el Presbítero barinés Ramón Ignacio Méndez, el merideño General Juan Antonio Paredes, el Coronel Luis María Rivas Dávila; el padre, la madre y la esposa del Coronel Luis María Rivas Dávila, Ignacio de Rivas, Bárbara Dávila y Ribera y María de Jesús Rivero, respectivamente; el cubano Licenciado Francisco Javier Yanes, el español Miguel Blasco, el italiano Bartolomé Chaves Gandulfo; el hermano mayor del General en Jefe José de La Cruz Carrillo Terán, Coronel José Tomás Carrillo y su esposa Rosalía Quevedo, su hijo Juan Bautista Carrillo Quevedo y su cuñado Vicente Quevedo; los parientes del General en Jefe José de La Cruz Carrillo Terán: Candelario, Gabriel y José Antonio Carrillo; Doctor Angel Francisco Mendoza, Licenciado José Ignacio Uzcátegui, Mauricio Uzcátegui, Domingo Uzcátegui, Emigdio Briceño “El Ajusticiado”, Manuel Felipe Pimentel, Manuel Delgado, Angel de Mendoza, José Miguel de Labastida Briceño, Francisco Antonio de Labastida Briceño, Juan José Betancourt, José de La Cruz Mateos, Pedro Vicente Briceño Pacheco, José Lorenzo Briceño, Fernando Barreto, Domingo Peña, Pedro Pablo Valera, José Ignacio González, Matías Perdomo, Domingo Gómez, Juan José Briceño Pacheco, José Bonifacio González, Domingo Antonio de La Torre, Francisco Andrés Mendoza; los hermanos del Padre Francisco Antonio Rosario: Presbítero Nicolás Rosario, Luis Rosario y su esposa Betsabé Mendoza Rosario; Miguel Rosario y su esposa Roxana Uzcátegui Linares; Fernando Rosario y su esposa la Capitana Teresa Gogorza Lechuga; José Eliseo Rosario y su esposa María Fernanda Rodríguez Albano; Agustín Rosario y su esposa María Teresa Semprún; Juan Evangelista Rosario y su esposa Judith Briceño Carrillo; Benjamín Rosario y su esposa Antonia Carrasquero Briceño; Juana Rosario y su esposo Antonio Carrillo Uzcátegui; Hemeteria Rosario y su esposo Felipe Terán Araujo; Rosaria Rosario y su esposo Francisco Carrillo Rosario; Dolores Rosario y su esposo Pablo Rosario Carrillo; Georgina Rosario y su esposo Luis Santos Rivero; Luisa Rosario y su esposo José María Pacheco Terán; Ana Catalina Rosario y su esposo Pedro Alcántara Briceño; María Rosario y su esposo Juan Pablo Alvarez; los hijos del Padre Francisco Antonio Rosario: Francisco Rosario, Fernando Rosario, Catalina Rosario, Nazaria Rosario, Blanca Rosario, Carmen Rosario, Juan Evangelista Rosario; la compañera del Padre Francisco Antonio Rosario, la trujillana Roxana Giacopinni; el esposo de la Coronela Barbarita de La Torre, el trujillano Antonio Guillén; la esposa del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, la caraqueña Dolores Jerez de Aristiguieta y Gedler; la primera esposa del Doctor Cristóbal Mendoza, la trujillana Juana Briceño Méndez Mendoza; la segunda esposa del Doctor Cristóbal Mendoza, la trujillana María Regina Montilla del Pumar; la tercera esposa del Doctor Cristóbal Mendoza, la guaireña Gertrudis Buroz Tovar; la esposa del General en Jefe José de La Cruz Carrillo Terán, la barinesa Josefa Avila; la primera esposa del Coronel Miguel Vicente Cegarra, la trujillana Rosalía Caro; la segunda esposa del Coronel Miguel Vicente Cegarra, la trujillana Capitana Dolores Briceño Valbuena; la esposa del Coronel José Manuel Arráiz, la guariqueña Isabel Mena; la esposa del Coronel Vicente de La Torre, la trujillana Manuela Gutiérrez del Corral; la esposa del Coronel Sebastián Briceño, la trujillana Rosa Tortolero y su hija la trujillana Concepción Briceño Tortolero; la esposa del Coronel Alonso Uzcátegui, la guayanesa Casimira Florez Ortiz; la esposa del Coronel Miguel de La Parra, la española Ana de Olmedo Sanabria Gómez y Espinoza; la esposa del Poeta Juan Llavaneras, la trujillana Manuela Briceño Sierralta; la esposa del Escribiente Juan Andrés Aldana Cegarra, la trujillana María Manuela Cegarra; la esposa del caraqueño de origen escocés Jacobo Antonio Roth, la trujillana Capitana María Teresa Briceño Sierralta; la esposa del Coronel Francisco Javier Briceño Briceño, la trujillana Gertrudis Briceño Parra; la esposa del Coronel José Ignacio Briceño Briceño, la caraqueña Josefa Gedler; la esposa del Coronel Domingo Briceño Briceño, la zuliana Ramona Carmona; la esposa del español Miguel Blasco, la caraqueña María Eugenia Quintana y la esposa del italiano Bartolomé Chaves Gandulfo, la trujillana Capitana Antonia de La Parra; las hermanas (os) Briceño Briceño y Briceño de La Torre: María Ignacia, Encarnación, Pedro Fermín, Francisco Javier, Juan José Indalecio, José Ignacio, Domingo Briceño Briceño y Narcisana, Gabriel, María de La Concepción, Margarita Ana Briceño de La Torre; la madre de los Briceño Briceño, Francisca Briceño Pacheco y Toro; la madre de los Briceño de La Torre, Margarita de La Torre; la tía por parte de padre Regina Briceño Quintero, el tío por parte de madre Juan Pablo Briceño Pacheco, Simona Perdomo, Josefa Briceño, Rafaela Briceño Sierralta, Lucía Briceño Uzcátegui, Mariana Briceño Guzmán, María Antonia Delgado, Francisca Briceño, Anastasia Mendoza Parra y los primos de los Briceño Briceño y Briceño de La Torre: Andrés, Juan José, Felipe Briceño y Pedro Briceño Ramírez, donde estaban los sacerdotes: Luis Ignacio y Juan José Mendoza (hermanos del Doctor Cristóbal Mendoza), Bartolomé Monzant (de origen maracaibero), Enrique Manzaneda Salas, José Ignacio Briceño Pacheco, José Antonio Rendón, José Antonio Mendoza, Faustino Mendoza, Juan Nepomuceno Ramos Venegas, José de Segovia, Fray Ignacio Alvarez Abreu, Salvador Vicente de León, José Ricardo Gamboa, Fernando Perdomo, J. A. Subiaga, Antonio José Durán, Pablo María Quintero, Basilio José Barazarte, los hermanos José Martín, Juan Evangelista y Joaquín Durán, quienes llevaban la voz campante de la aplicación necesaria de la Guerra a Muerte. Este equipo de mujeres y hombres se reunían en la Hacienda “La Concepción” y “Santo Domingo” en Mendoza del Valle de Bomboy de las familias Briceño Briceño y Briceño de La Torre, en la Hacienda “El Cucharito o Carmania” en Mendoza del Valle de Bomboy y en la Villa “La Rosariera o del Apamate” en la Parroquia Chiquinquirá de Trujillo, de la familia Rosario Rosario y en La Villa Mendoza Parra en las Parroquias Chiquinquirá y Matriz de Trujillo de la familia Mendoza Parra y cuando se acentuó la represión en el Estado Trujillo por la Ley de La Conquista y la Proclama de Guerra a Muerte se reunían clandestinamente debajo y en los alrededores del Puente “El Calicanto” en Mendoza del Valle de Bomboy, en las montañas del Sector La Chapa, en las Cuevas de la Peña o Piedra de la Virgen del Rosario, San Pedro y San Pablo, San Antonio del Monumento a la Virgen La Paz y en el Sector Ocanto, llamado anteriormente “La Rosariera” o “Los Rosario”. El Padre Francisco Antonio Rosario conversó con El Libertador sobre la detención del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño, un mes antes, el 15 de Mayo, y trasladado a Barinas, así como de otras venezolanas y venezolanos en todo el territorio de Venezuela y en el extranjero como es el caso de sus tres hermanos: Pedro Fermín, Francisco Javier y Domingo Briceño Briceño, quienes estaban presos en Puerto Rico, enviados allí por el llamado “El Verdugo de Trujillo”, Manuel Geraldino, quien los detiene cuando habían regresado de Boconó a Trujillo, por encontrarse enfermo su hermano Domingo; todos estos estaban condenados a muerte, por lo que se justificaba enfrentar con todos los hierros la Ley de La Conquista, decretada por el Jefe Realista Domingo Monteverde, el 18 de Marzo de 1812, quien venía desde la ciudad de Coro con esta campaña homicida. Recordemos que Francisco de Miranda combate en Valencia y obtiene la victoria, el 11 de Junio de 1811. El 16 de Marzo de 1812, comienza a sesionar el Congreso de Valencia, ciudad elegida como Capital, el 7 de Mayo. El 10 de Marzo se había producido el desembarco en Coro del sicario español Domingo Monteverde y recibe órdenes del Jefe Realista Capitán General Juan Manuel Cagigal. Trujillo cae en manos del Brigadier General Ramón Correa “Conde de Torre Pando”. El 6 de Abril de 1812, el Congreso suspende las sesiones y el 26 de Abril, el Ejecutivo se disuelve y nombra dictador a Francisco de Miranda. Los tres hermanos del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño lograron fugarse de la prisión de Puerto Rico, el 15 de Junio de 1813, el mismo día que fusilan a su hermano Antonio Nicolás, en Barinas y que El Libertador firma en Trujillo, la Proclama de Guerra a Muerte.

Después de los sucesos ocurridos en Trujillo: Aclamación de Trujillo Independiente porque se desprende de la Provincia de Maracaibo, el 11 de Junio de 1810; Declaración de La Independencia de Trujillo, el 9 de Octubre de 1810; la Primera Constitución de Trujillo con la Proclama de La Libertad, el 2 de Septiembre de 1811 y los sucesos ocurridos en Venezuela: Declaración de la Independencia, el 19 de Abril de 1810; la Firma del Acta de Independencia de Venezuela, el 5 de Julio de 1811; la caída de la Primera República, el 25 de Julio de 1812, la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos” analiza la situación existente y realiza el siguiente planteamiento: Primero, el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño cuando la Firma del Acta de Independencia insta a buscar apoyo a nivel nacional e internacional para la causa de la Independencia de Venezuela y América, por lo que él había recorrido a pie y a caballo prácticamente todo el territorio de Venezuela, para que las Provincias se unieran a la causa de la Independencia, habiendo conseguido que firmaran las Provincias representadas por el Diputado Juan Pablo Briceño Pacheco por Trujillo, el Diputado Presbítero Ramón Ignacio Méndez por Barinas (sustituyó al trujillano Presbítero Doctor Juan José Mendoza, era el Diputado por Guasdualito, Apure y quien no pudo asistir al Congreso de Caracas, porque estaba enfermo, por lo que la Junta de Gobierno de Barinas envía al Presbítero Ramón Ignacio Méndez; de lo contrario, hubiesen sido tres los trujillanos firmantes por las Provincias Independentistas de Occidente) y él como Diputado por Mérida. Quizás si el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño hubiese sido elegido Presidente de Venezuela en el Segundo Triunvirato del 25 de Marzo de 1812, en el que sacó 30 votos, no habría permitido que cayera la Primera República, por las siguientes razones: Primero, por sus dotes de orador; segundo, porque era un gran organizador tanto en lo político como en lo militar y tercero, con su personalidad, carisma y carácter hubiese tomado todas las medidas pertinentes, sin temblarle el pulso para salvar la Patria, tal como lo demostró más adelante, porque por su mente jamás pasó ni la más remota idea de capitular. Y él como firmante del Acta de Independencia del 5 de Julio de 1811, utilizó una táctica que fué más allá de este hecho trascendental y sabía en su visión Libertaria que la lucha por la Libertad del continente americano pasaría por una penosa guerra, por ello que el 16 de Enero y el 20 de Marzo de 1813, pone en práctica su Decreto de Guerra a Muerte. El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño exclamaba desde la Tribuna del Congreso de 1811: “Venezolanos, sacrificad a cuantos se opongan a la Libertad que ha proclamado Venezuela y que ha jurado defender junto con los demás pueblos que habitan el universo de Colón” y posteriormente, reafirmó las palabras de su tío por parte de madre Juan Pablo Briceño Pacheco, cuando la Firma del Acta de Independencia manifestó lo siguiente: “No trato de reforzar las razones que tan sabiamente se han expuesto a favor de nuestra Independencia, pero tampoco puedo privar a la Provincia de Trujillo de una declaratoria, que hace tanto honor a Venezuela. Ha habido algunos que han opuesto la futura suerte de Maracaibo y Coro asegurando que éste será motivo para que jamás se unan a nosotros. Yo creí sin embargo, que habiendo dos partidos en aquel punto, como los hay, de europeos y patriotas, éstos exaltarán y redoblarán sus conatos declarada la Independencia, al paso que aquellos no puedan intrigar ni maquinar más de lo que han hecho con el objeto de tiranizarlo. Soy, pues, de sentir que el momento mismo quede sancionada la declaratoria. . .”. El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño finaliza diciendo: “Después de la Revolución Francesa y Norteamericana hay que tener mucho cuidado con las intenciones imperialistas de estos países”. Segundo, el Padre Francisco Antonio Rosario cuando cae la Primera República, reafirma la esencia de la Proclama de La Libertad del 2 de Septiembre de 1811, que Venezuela debía ser enteramente libre y que había que darle un no rotundo, tanto al reinado de España como a la intromisión Napoleónica en la Península Ibérica, haciendo referencia que el Acta firmada el 5 de Julio de 1811, en uno de sus apartes tomaba como suya a la Regencia instalada en España, con la disolución de la Junta Central; los Diputados juraron unánimemente al Congreso de Caracas: “Conservar y defender los Derechos de Fernando VII”, quien estaba preso en Francia y la aseveración que de Venezuela se formarían las demás naciones en vista de las continuas promesas de lealtad a España, formulada a partir del 19 de Abril de 1810; le daba vivas al Rey y planteaba abajo Napoleón Bonaparte, cuando había que combatir a los dos y darle vivas a la Libertad; esto motivó a que decenas de patriotas no firmaran esta Acta, inclusive el joven Simón Bolívar Palacios. El Padre Francisco Antonio Rosario abrogó por la Independencia Total, Autonomía Plena y Restablecimiento Jurídico de todos los derechos de los connacionales y discernió sobre tres puntos considerados básicos para alcanzar la Libertad: a.- Presentar un Proyecto Dinámico que contemplara la honestidad, el perfil o carisma de los ejecutantes; b.- Formar individuos y milicias con un fuerte carácter, personalidad segura y una férrea disciplina; c.- Conformar una audaz organización con centenares de redes de espías en todas las comunidades para detectar a tiempo la insubordinación, la delación y la traición y que tanto las mujeres y hombres que la conformaran pasasen por un tamiz, para evitar la infiltración realista o de otra índole. El Padre Francisco Antonio Rosario analizó las causas de la pérdida de la Primera República: Desorden, Indisciplina y la Carencia de un Proyecto Interterritorial, fustigando la entrega de Francisco de Miranda en la Capitulación de San Mateo, el 25 de Julio de 1812 y manifestó que la Libertad de Venezuela no se sellaría sin que se llevara una Guerra a Muerte, porque la historia hasta la del Antiguo Testamento estaba llena de sangre. Del mismo modo la desobediencia a Dios por parte del Imperio Español llevaría a un derramamiento de sangre en todos los confines de América. Más todavía, cuando todos sabemos que la Iglesia ha sufrido un descalabro por las posiciones realistas y patriotas, siendo reciente que se elevó la Diócesis de Caracas unidas a la de Mérida y Guayana a Arzobispado Metropolitano, el 15 de Noviembre de 1804, en cumplimiento a la Real Cédula del 16 de Julio. Ahora se trataba en el espacio tiempo temporal de luchar a brazo partido con las armas que proveyera un ejército moderno para emprender la histórica limpieza de todo lo que oliera a Imperio Español. El Padre Francisco Antonio Rosario condenó la traición, viniera de donde viniera, porque según sus palabras y hechos era lo más aborrecible que seres de baja calaña pudiesen hacer y sostuvo que había que combatir el Decreto de La Monarquía y La Real Audiencia de Venezuela, del 15 de Octubre de 1810, donde planteaban el indulto a todos los infidentes o traidores, por esta razón hay que apoyar a todos los presos trujillanos caídos en 1812 y trasladados a Maracaibo para enjuiciarlos las autoridades realistas; asimismo se opuso al Estatuto de Bayona de 1808 y la Constitución de Cádiz de 1812, tratados de dominio de España. El Padre Francisco Antonio Rosario expresó que para luchar contra el Imperio Romano, los Cristianos tenían un Partido (Colectivo) de la Subversión y Revuelta; y al mismo tiempo hizo un llamado para exaltar la lealtad, la consecuencia, la dignidad, porque existía un fermento contrarrevolucionario que tenía en vilo a los habitantes de Venezuela, por ello apoyó a su coterráneo, el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño cuando quiso fusilar a 10 realistas en La Victoria y Valencia y cuando mandó a ejecutar a los curas monarquistas, Doctor Martín González y Carlos López; también que en su condición de Presbítero le daba un espaldarazo al Doctor y General Antonio Nicolás Briceño cuando dice que la Junta de Mérida es muy eclesiástica, al estar conformada por varios sacerdotes y la de Trujillo integrada por varios Briceño, motivado a ello su tío por parte de madre Juan Pablo Briceño Pacheco se quitó el apellido Briceño en la Firma del Acta de Independencia de Venezuela, el 5 de Julio de 1811 y se utilizó la Táctica que el hermano del Doctor Cristóbal Mendoza, el Presbítero Juan José Mendoza no fuese al Congreso Constituyente de 1811 en Caracas a firmar por la Provincia de Barinas, para que no se viese como una influencia familiar de los Briceño y Mendoza, sino un llamado de las numerosas familias trujillanas y venezolanas a la Independencia. El Padre Francisco Antonio Rosario enfatizó que había que pensar y actuar pronto, con decisión y con el valor de nuestros ancestros, plasmado en el Canto Guerrero Kuikas, no sea que al transcurrir del tiempo nos depare que la Revolución de Independencia nos trague como Saturno a sus hijos, como les ocurrió a los líderes de la reciente Revolución Francesa, principalmente al incorruptible Maximiliano Robespierre, quien murió el 9 de Termidor Año II (27 de Julio de 1794) en la guillotina después que la dirigió contra los Reyes de Francia Luis XVI y María Antonieta, el 14 de Julio de 1789, con la toma de la Prisión o Fortaleza de La Bastilla. Igualmente el Padre Francisco Antonio Rosario resaltó: “Hay que luchar día a día, porque si antes tuvimos el domingo para descansar, entretenernos y divertirnos, en esta hora estelar ese día para nosotros no existe, porque en el mundo denominado civilizado en un futuro cercano estará regido por los ideales de la Revolución Francesa y la Norteamericana; cabe destacar que sus intereses no son nuestros intereses; ellos sustituirán a los últimos imperios y la lucha de las venideras generaciones será contra estas naciones poderosas que ya han practicado la Revolución Industrial y que desarrollan eficientes técnicas de dominio, principalmente la nación del Norte con su naciente Confederación de sus 13 Estados”. Tercero, el Doctor Cristóbal Mendoza expresó sobre la urgente necesidad de la organización planteada por el Padre Francisco Antonio Rosario y sostuvo que Trujillo debía mantenerse libre a costa de lo que fuera; además hizo un llamado a mantenerse fieles a la causa patriota, aun estando en el exilio y poseer toda la fuerza moral para ayudar a los que por razones obvias se quedaron sufriendo toda clase de represalias por parte de los españoles con su ensangrentada Ley de La Conquista del 18 de Marzo de 1812 y la urgencia de darle una respuesta a esta atrocidad española, que por cierto el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño es quien propone enfrentar con todos los hierros, el 16 de Abril de 1812, y hacer un llamado a combatir en todos los frentes a esta tenebrosa Ley de La Conquista, encarnada en el jefe realista Domingo Monteverde. El Doctor Cristóbal Mendoza concluye expresando: “Tenemos que apresurarnos en dar a conocer los logros jurídicos de nuestras Constituciones, con el fin de evitar que nuestra soberanía sea desarraigada por los nuevos Imperios”. La historia en los hechos siguientes, principalmente la Proclama de Guerra a Muerte, así lo demostró, al surgir el avanzado Pensamiento Acción Libertario de los patriotas trujillanos, que fué fundido con las ideas del Libertador Simón Bolívar Palacios.

El Padre Francisco Antonio Rosario expresó que lamentaba la ausencia del General en Jefe José de La Cruz Carrillo Terán por la captura de éste y posterior envío a Maracaibo como un reo en la razzia sufrida en 1812 y hacerle estas propuestas al Brigadier General Simón Bolívar Palacios y señala que se harían los preparativos para la llegada del Ejército Libertador en los próximos meses.

El Padre Francisco Antonio Rosario puntualizó lo siguiente: “Gracias a los esfuerzos del Doctor Cristóbal Mendoza, se firmó el Acta de Independencia de Venezuela, orgullo de los trujillanos en el porvenir”. El Doctor Cristóbal Mendoza decía sobre la Independencia: “Al cuerpo que ésta debía declararse al punto, para salir del estado de ambigüedad en que se hallaban todos”.

El Padre Francisco Antonio Rosario en su Casa Natal, La Villa La Rosariera o del Apamate, antes de terminar esta trascendental reunión clandestina, celebrada el 9 de Octubre de 1812 (se estaban celebrando dos años de la Declaración de Independencia de Trujillo), exigió un brindis por el triunfo de la Independencia y despedida fraternal del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño y el Doctor Cristóbal Mendoza, quienes han pasado las de Caín para estar con nosotros y parten nuevamente hacia la Nueva Granada (por la vía: Trujillo, Mérida, Villa de San Cristóbal, Villa del Rosario de Cúcuta, Tunja, Cartagena de Indias y Santa Fé de Bogotá; para esta reunión se habían venido por la misma vía, es decir: Santa Fé de Bogotá, Cartagena de Indias, Tunja, Villa del Rosario de Cúcuta, Villa de San Cristóbal, Mérida y Trujillo. El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño había huido con su esposa María Dolores Jerez de Aristiguieta y Gedler (quien estaba en cinta, meses después nacería Isabel) y su hija Ignacia; el Doctor Cristóbal Mendoza había huido con su esposa María Regina Montilla del Pumar y su hija Manuela) para proseguir la Lucha por La Libertad fuera de nuestras fronteras e insufló a los que se quedaban a esperar noticias sobre la Campaña Libertadora que se avecinaba. El Doctor y General Antonio Nicolás Briceño huye de Caracas para Curazao vía la Nueva Granada, el 31 de Julio de 1812, en la goleta “Matilde”, cuando cae la Primera República (el patriota Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres le había prestado 1000 pesos en Cartagena y El Libertador posteriormente pagó esta suma en Trujillo, al hijo de éste, el Teniente Coronel Juan Antonio Gutiérrez Piñeres), luego entra a tierra firme en Venezuela y pasa unos días en Mendoza del Valle de Bomboy y Trujillo, para reunirse clandestinamente con los hermanos patriotas de esta Provincia. El Doctor Cristóbal Mendoza huye de Caracas a La Nueva Granada, el 30 de Julio de 1812. El Doctor Cristóbal Mendoza recibió ayuda de su familia, principalmente de su pariente Manuel Hurtado de Mendoza, conocido como “El Santafesino” de Santa Fé de Bogotá. Se van acompañados del hermano del Doctor Cristóbal Mendoza, Luis Ignacio Mendoza, quien cumpliría junto al Doctor Cristóbal Mendoza el nombramiento por los neogranadinos: Doctor Frutos Joaquín Gutiérrez y el Coronel Antonio Villa Vicencio en una comisión para dirigir las operaciones militares y arreglar los pueblos que fuesen liberados por El Libertador.

Además el Padre Francisco Antonio Rosario agregó la notable labor desempeñada por las mujeres trujillanas como pilares fundamentales de la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos” y le recalcó a la Secretaria de esta reunión, la Coronela Dolores Dionisia Santos Moreno que leyera un informe pormenorizado sobre la organización de la mujer trujillana en la gesta de Independencia, por lo que ella expresó: Todas las mujeres luchadoras por la Libertad que integramos la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos”, hemos llevado a cabo labores de inteligencia con el Plan que El Libertador Simón Bolívar Palacios plantea elocuentemente: La multiplicación de las redes de inteligencia, espionaje e información y la creación del Batallón de Exterminio de Conciliadores, Desertores, Delatores, Judas, Traidores, Bandidos y Delincuentes, y del Tribunal Penal que hacía Juicios Sumarios comandado por el Coronel Manuel Gogorza Lechuga, donde organizamos a otras jóvenes en las tareas de cocina, cocido, panadería, lavado, aseo, zurcido, costura de ropa, barbería, peluquería, cuidado de heridos, enfermos, primeros auxilios, como enfermeras militares, avituallamiento, aprovisionamiento, bastimento, almacenamiento de víveres, medicina, ropa, calzado, cuidar depósitos, montoneros, caballerizas, granjas, caletas, huertos, caneyes, establos, búsqueda de bestias, su sostenimiento, mantenimiento, financiamiento, albañilería, talabartería, alfarería, mampostería, ebanistería, rancheras, camareras, sepultureras, resguardo de rehenes, enconchamiento de patriotas perseguidos a muerte, hacerle la vida al Ejército Libertador más solaz para que se divirtieran, descansaran, aliviaran del duro trajinar de la Guerra Revolucionaria, mensajeras, fusileras, cañoneras en las Baterías de Mujeres, armeras, recogedoras de plomo para fabricar municiones, recogedoras de pertrechos, parque, excavadoras de trincheras, túneles, subterráneos, empedradoras de caminos, techos, trochas, puentes, orfebres, artesanas, ceramistas, sastres, elaboradoras de parihuelas, sacos, cotizas, sombreros, pañoletas, cinturones o correas, esteras, hamacas, bártulos, adminículos; siembra, recolección de frutos, organización de los brindis, fiestas, celebraciones, adquisición de recursos monetarios, escribientes, partes, informantes, así como otras actividades. De igual manera, nos ha tocado realizar actividades clandestinas, abiertas y cerradas; tuvimos que disfrazarnos de hombres para pasar alcabalas logrando salir del territorio trujillano y venezolano para trasladar mensajes, encomiendas, archivos y otros.

La Coronela Dolores Dionisia Santos Moreno resaltó con euforia que la mujer trujillana y venezolana estaba rompiendo con todo el bagaje de la imposición de los hombres sobre las mujeres en el haber diario de tenerlas como mujeres de uso, objeto y simple diversión, internadas en las labores domésticas, rodeadas de las chispas de un fogón; cuando todavía hay quienes se resisten a vernos en la contienda independentista como guerreras al lado de los hombres, hombro a hombro, vistiendo a su usanza, con pantalones y todo, para poder ser reconocidas, luchar por mayor participación y tener un sentido de pertenencia en un mar de penalidades, calamidades, problemas, sacrificios y óbices hasta para encarnar el estudio y el trabajo, basta pues de ese recelo con las féminas que lo hemos dado todo pensando en nuestra Libertad por la Patria. Igualmente la Coronela Dolores Dionisia Santos Moreno expresó que las mujeres trujillanas y venezolanas eran unas verdaderas Amazonas (Mujeres guerreras de la antigua leyenda griega que habitaban en las orillas del Termodonte, en Capadocia. Según la fábula no permitían que los hombres vivieran entre ellas, aunque tenían relaciones con los de los Estados vecinos; a los hijos varones, los mataban o los devolvían a los padres y a las hijas las educaban para la guerra; se amputaban el pecho derecho para que no les estorbara en el manejo del arco (Amazona en griego significa: Sin Pecho). Francisco de Orellana, exploró en 1539, el gran Río de América y creyó encontrar en sus márgenes mujeres guerreras semejantes y por esta razón lo llamo: Río de Las Amazonas).

El Padre Francisco Antonio Rosario de su riqueza tomó una parte para mantener en sus funciones a la Sociedad Secreta Comuna “Hermanos” y sufragar los gastos personales de muchos de sus miembros, como lo corrobora la Junta Revolucionaria de Trujillo, en la Sesión del 9 de Octubre de 1810, cuando ordenó se le dieran las gracias “por el amor, celo y patriotismo que manifestaba en su oficio del 23 del corriente que se leyó en el Ylte. (Ilustre) Congreso, y por la generosa aplicación que hace de su renta por un año para la defensa de la Patria, cuyo homenaje tan distinguido y singular, se admitió, por esta Superior Junta, quien le tendrá siempre presente para los efectos que inspira la gratitud”. Esta información fué recogida por el Obispo de La Diócesis de Mérida, Antonio Ramón Silva, página 230, tomo 3 y del Archivo del Padre Francisco Antonio Rosario Rosario.

El Padre Francisco Antonio Rosario se refirió a la pérfida canción realista en contra del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño: “Para siempre desterrado / todo traidor caraqueño / asesinado Briceño / Espejo descuartizado”.

El Padre Francisco Antonio Rosario disertó sobre la necesidad de las reuniones en secreto, al estilo de los Carboneros en Italia, que luchaban por la Independencia y por la unificación de este país. Manifestó que había que promover las tertulias en las esquinas, calles, casas, templos, escuelas, haciendas, montañas, principalmente con la niñez y la juventud para sembrarles las ideas de Libertad, Igualdad, Justicia, Verdad, Amor, Lealtad, Dignidad, etc.

Finalmente el Padre Francisco Antonio Rosario sentenció: “Seremos como el Arcángel Metatrón que hizo la Guerra a Muerte al Demonio” y como dijo el Fundador del Derecho Internacional y Defensor de los Derechos de los No Combatientes por parte de las partes beligerantes en un conflicto, Francisco de Vitoria: “Rechazo la motivación religiosa “Causa Justa” para la guerra e insisto que sólo por razones enraizadas en el Derecho Natural podían ser justas” y señaló la necesidad de estudiar el pensamiento político, económico y filosófico en icarias o colonias; puso a la orden su Biblioteca Personal tanto en la Casa de La Rosariera o del Apamate en Trujillo, como en la Hacienda “El Cucharito o Carmania” en Mendoza del Valle de Bomboy, donde se podía leer las obras Erígena (Tratado Racionalista), De Divisione Naturae, De Divina Praedestinatione del escocés o irlandés Juan de Escoto (815 – 877); Elogio de La Locura del holandés Desiderio Erasmo de Rotterdan (1469 – 1536); Utopía del inglés Thomas Moro (1478 – 1535); Ciudad del Sol del italiano Thomas o Tomasio Campanella (1568 – 1639); La Geometría Analítica, los funcionamientos de la Óptica Geométrica y el Método Cartesiano (del latín por el científico Cartesio) del francés René Descartes (1596 – 1650); El Espíritu de Las Leyes, Cartas Persas del francés Carlos Montesquieu (1689 – 1755); Cartas Filosóficas del francés Francisco María Arouet Voltaire (1694 – 1778); Investigaciones sobre el Entendimiento Humano del escocés David Hume (1711 – 1776); El Contrato Social, El Emilio o La Educación de los Cinco Libros y Julia o La Nueva Eloísa del ginebrino Juan Jacobo Rousseau (1712 – 1778); La Enciclopedia del francés Denis Diderot (1713 – 1784); La Naturaleza y Las Causas de Las Riquezas de Las Naciones del inglés Adam Smith (1723 – 1790); Crítica de La Razón del alemán Enmanuel Kant (1724 – 1804); El Cooperativismo del francés El Conde Claude Saint Simon (1760 – 1825); Las Colonias, Comunas y Colectivos del inglés Robert Owen (1771 – 1858), fué el primero en proponer la Independencia del Proletariado; Economía del inglés David Ricardo (1772 – 1823); Las Falanges o Falansterios del francés Charles María Fourier (1772 – 1837) y El Socialismo del suizo Leonardo Sismondi (e) (1773 – 1842).

Los patriotas trujillanos con su sapiencia al lado del Libertador Simón Bolívar Palacios con su genialidad conformaron un binomio en la época de la Independencia el cual fué indestructible, perseverante, brillante; quienes lo arriesgaron todo, hasta sus pertenencias personales, bienes y vidas, a tal punto que prefirieron todos los rigores, sufrimientos, penas, con toda clase de calamidades que la mente humana puede soportar; como lo es imaginarnos a un trujillano nacido en cuna de oro, como el Doctor Cristóbal Mendoza trabajando como peón, jardinero, buhonero y mandadero, para poder sobrevivir (sin menospreciar ningún trabajo), en Puerto España, la Isla de Trinidad en 1814, de esta forma proseguir la lucha; la Asamblea de Caracas del 2 de Enero de 1814, donde el Doctor Cristóbal Mendoza le sugiere al Libertador que se declare dictador para evitar que cayera la Segunda República, el 5 de Diciembre de 1814; apreciar al Libertador envejecido prematuramente, enfermo, con todo prestado, para colmo hospedado en su lecho de muerte en la casa del español Joaquín de Mier y Benítez. Cabe señalar que existieron centenares de patriotas guerreros, valientes, osados; pero no fueron idealistas, visionarios, paradigmas ni estrategas, como los surgidos en la tierra trujillana, quienes tenían estas cualidades de coraje descritas anteriormente. Siempre estuvieron al lado del Libertador en las buenas y en las malas, representando la Columna Vertebral del Ejército Libertador, quienes desarrollaron un papel protagónico en Venezuela y América.

Igualmente, el italiano Vizconde Rodrigo Antonio Pereto, cayó preso con el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño y murió fusilado el mismo día que éste trujillano. Además, Bernardo Paner, quien era natural de Lizandría, Piamonte, Italia, fué Tambor Mayor del Ejército Libertador del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño.

Antonio Nicolás Briceño “El Diablo” muere con el grado de Coronel, el cual había sido otorgado por el Gobierno de Cartagena de Indias y después de su muerte es nombrado General Post Mortem.

Al Doctor y General Antonio Nicolás Briceño le prestó 1000 pesos el patriota Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres en Cartagena. El Libertador le pagó esta suma en Trujillo, al hijo de éste, el Teniente Coronel Juan Antonio Gutiérrez Piñeres.

En 1826, cuando El Libertador visitó Maracaibo, en La Casa Fuerte de Los Briceño hizo un comentario al observar un retrato de Antonio Nicolás Briceño, sobre el carácter rebelde e irascible de éste y agregó: “Quizás lo hubiese tenido que fusilar”, en eso una niña, la hija del Prócer Pedro Fermín Briceño, presente en la conversación le manifestó: “O él a usted, señor General”. Cuenta la Leyenda que igualmente lo hizo la Heroína Narcisana de Briceño, esposa del Coronel Domingo Briceño Briceño.

Entre el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño y el Padre Francisco Antonio Rosario existió una gran afinidad de Pensamiento y Acción.

El pensamiento del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño “El Diablo” era de avanzada, concordó con las Ideas Socialistas y Anarquistas que tenían sus hermanos; principalmente estudió los Precursores del Socialismo Utópico: El Inglés Tomás Moro y el Italiano Tomás o Tomasio Campanella, que años después los Socialistas Utópicos Franceses Claudio Saint Simon con sus Comunas, Charles Fourier con sus Falanges donde cabían 1600 personas en cada uno y Roberto Owen con sus Colonias y los Anarquistas Louis Blanqui, Pedro Kropotkin y Miguel Bakunin desarrollaron un vasto movimiento que daría origen al Socialismo Científico y Comunismo, orientados por Carlos Marx y Federico Engels, que en el Siglo XIX cobraron una gran fuerza en Europa y el mundo: “Hay que tener en cuenta que los pardos y los negros son más que los blancos, y además deben descontarse de estos, los europeos, contrarios al sistema y algunos criollos con sus preocupaciones nobiliarias. Es preciso hacer leyes en nombre de la equidad y la justicia, que prescriben derechos iguales a los hombres”. “El fenómeno de la Guerra a Muerte se produjo primero en la mente y en la acción de los realistas”.


CARTAS ENVIADAS Y RECIBIDAS POR EL
DOCTOR Y GENERAL ANTONIO NICOLÁS BRICEÑO


Carta del Doctor y General Antonio Nicolás Briceño “El Diablo”
al Presbítero Francisco Antonio Rosario.

 


Cartagena, Colombia, 14 de Enero de 1813


Estimado Francisco “El Halcón”.

He tomado la decisión de salir con un puñado de patriotas para Venezuela.

Aquí todos con salud y dispuestos a sacrificar la vida por la Libertad.

Esta expedición trae la bandera de la Guerra a Muerte, que tu persona y la mía compartimos íntegramente.

Espero encontrarnos pronto. Envíame tu parecer. Muera la tiranía!

Bendíceme.
Antonio Nicolás Briceño.

Carta del Padre Francisco Antonio Rosario
al Doctor y General Antonio Nicolás Briceño “El Diablo”

 

Trujillo, 14 de Febrero de 1813

Antonio “El Águila”

Recibí tu sentimiento de Patria y tu Decreto de Guerra a Muerte del 16 de Enero de 1813, en Cartagena. Lo comparto en la totalidad, porque matar para ser libres no es un crimen. Dios nos acompañará en esta causa sin cuartel ni tregua. Todo por la digna Libertad.

En tu Tierra te esperamos con los brazos abiertos. Mi corazón religioso y mente independentista están contigo.

La Guerra a Muerte es necesaria para limpiar toda la crueldad española sobre América.

Quisiera verte en los próximos meses que serán decisivos para la Independencia de Venezuela.

Te colmo de cuidos, es hora de serenarnos y encolerizarnos a la vez, por tanta injusticia.

La Igualdad es una realidad imperecedera. La vida nos une en una prueba de fuego.
Francisco Antonio Rosario.

Cartas enviadas por Dolores Jérez de Aristiguieta

San Antonio

Mi amado Nicolás:

Con sumo gusto he recibido la tuya. ¿Quién fuera tan dichosa que respirara el aire libre de Venezuela?. Sobre lo que me dices de los desgraciados españoles, quiero que Dios ponga tiento en tus justicias y que sin faltar a la razón, cumplas con la caridad que es primero.

Me dices que lo participe a los padres de Pedro, y me parece mejor reservárselo, porque como que no son aquí muy adictos al sistema que observas. Aquí se ha dicho que venía Porras, el Gobernador de Maracaibo, con 100 hombres por el camino del Limoncito con el ánimo de recortarles la retirada. Como estamos en este mar inmenso y no sabemos por quien se decide la suerte, será mejor no cantar victoria hasta el fin: El silencio es muy bueno en todos los casos, obrando al mismo tiempo, según lo dicte la prudencia, máxime los que tienen familia regada como estamos nosotros, algunas letras van borradas porque estoy triste y te escribo llorando.

Ignacita te manda tantas cosas que no caben en la pluma. Tu manda a tu invariable y muy constante.
Dolores.

Mi estimado Nicolás:

Recibí la que me hiciste con este mismo propio, y te digo que he tenido varias razones con doña Carmen Ramírez sobre el hecho de las cabezas remitidas, haciéndole ver las ventajas que podemos experimentar con sólo la ejecución de estas dos cabezas; que lo que nos hacía daño era que se pusieran con dichi­tos y murmuraciones, donde lo oyeran ellos mismos.

En fin, ha habido de todo: unos aprueban tu hecho, que creo que en el interior se han alegrado infinito. Girardot lo ha aprobado con aquella satisfacción de todo hombre orgulloso y que no quiere que otro le superite; Tejera lo mismo, lo ha celebrado. Y en una palabra, eres el coco de estos lugares, en términos que el viejo Mesa dice que no está seguro ni al lado de Bolívar sino es debajo de su cama. Y yo bien contenta.

Ignacita te dá sus besitos y te manda una cajita de dulce de leche.

A don Cristóbal le supliqué que te pusiera las noticias que supiere porque yo no sé nada.

Soy tuya,
Dolores.

Carta enviada por el Doctor Cristóbal Mendoza

Mi estimado Nicolás:

Todos los días mejora el aspecto de la Patria, ojalá el otoño de 13 sea tan completamente favorable como fué el anterior. Las desavenencias de Santa Fé se han terminado y marchan aquellas fuerzas a reforzar éstas y las de Popayán.

El tratado hecho entre Santa Fé y el Con­greso no ha llegado. Unido el Reino es inexpugnable y puede concurrir con cuanto se necesita para la restauración de Venezuela.

El pasaporte de los godos a todos les gusta; pero muchos no lo aprueban porque creen escapar de este modo, si ellos los cogen.

El P. Luis quedó en Pamplona pasando sus correrías, yo me vine escotero y estoy sin otro destino que el de observador. El mismo día que llegué te habías ido; sentí no verte.

A Dios que te ayude y te dé fuerza.

Viva la Patria.

Tu primo,
Cristóbal.

Carta enviada por el Doctor y General Antonio Nicolás Briceño
a Dolores Jérez de Aristiguieta

 

Mi idolatrada Lola:

Casi al borde de la tumba te escribo estas líneas. Víctima de accidentes inesperados fuí hecho prisionero y me encuentro en capilla de morir. ¿Debí estar siempre a tu lado, gozando de las caricias de una vida apacible y reposada?. Tú eres inteligente para no creerlo así. La Patria era esclava y en la noche de la esclavitud no hay paz, no hay honra, no hay amor, no hay vida. Perdóname si te he hecho infeliz. Moriré orgulloso de mi conducta, sereno y altivo, anonadando a mis verdugos con el más insultante menosprecio. En cuanto a ti, perdóname. Quedas pobre y en tierra extraña, pero nada puedo hacer en tu favor. Consuélate en tan grande infortunio. Educa a nuestra adorable Ignacita, dile que fuí digno y que morí por la Patria. ¡Adiós! Mis últimos instantes son íntegros para ti. Muero pronunciando tu nombre. ¡Adiós!”.
Antonio Nicolás Briceño.

DECRETO DE GUERRA A MUERTE
DEL DOCTOR Y GENERAL ANTONIO NICOLÁS BRICEÑO
16 DE ENERO DE 1813 HEREDIAS CARTAGENA DE INDIAS

Introito: “En el nombre del pueblo de Venezuela, se hacen las proposiciones siguientes, para emprender una expedición por tierra, con el objeto de libertar a mi Patria del yugo infame que sobre ella pesa. Yo las cumpliré exacta y fielmente, pues que las dicta la justicia, y que un resultado importante debe ser su consecuencia”.

Artículo 1º: Lo serán admitidos en la expedición todos los criollos y extranjeros que quieran unirse, conservándoles los grados que hoy tengan, dando los correspondientes a los que no hayan tomado servicio, y aumentándoselos a todos en el curso de la campaña en proporción al mérito que contraigan por su valor y pericia militar.

Artículo 2º: Como esta guerra se dirige en su primer y principal fin a destruir en Venezuela a la raza maldita de los españoles europeos, incluso los isleños, quedan por consiguiente excluidos de ser admitidos en la Expedición por patriotas y buenos que parezcan, puesto que no debe quedar uno solo vivo, y así por ningún motivo y sin excepción alguna serán rechazados. Tampoco se admitirán ingleses, sino por consentimiento de la mayor parte de la oficialidad, por ser aliados de los españoles.

Artículo 3º: Las propiedades de todos los españoles europeos que se encontraren en el territorio rescatado se dividirán precisamente en cuatro partes, de las cuales una será para los oficiales que salgan con la expedición y que se hallen desde la primera acción que se presente, los que la repartirán por iguales partes, sin atender a sus distintos grados; la segunda será para los soldados de la expedición indistintamente, y las otras dos cuartas partes se reservaran para el Estado; y si sobre esta división se ofreciere alguna duda se decidirá por mayoría de votos de los oficiales que se hallen en Campaña.

Artículo 4º: Los oficiales que después de la primera acción de guerra se nos unieren, tomarán parte en las propiedades que sucesivamente se aprehendan, con previo consentimiento de los demás oficiales.

Artículo 5º: Las propiedades de los naturales del país serán respetadas y no entrarán en esta división, pues si el Gobierno los juzga traidores, la privación y confiscación de sus bienes será enteramente para el Estado.

Artículo 6º: A fin de cumplir exactamente estas condiciones, se repartirán aquellos bienes en cada ciudad donde entraren las tropas republicanas, sin esperar hacerlo después sino cuando lo impida la necesidad de salir prontamente a perseguir al enemigo. Las alhajas que no pudieren llevarse ni partirse cómodamente, se venderán en público a favor del que más diere, y el ganado y demás víveres se tomarán para el Estado y pagarán un precio justo que se dividirá, si fueren de Españoles-europeos.

Artículo 7º: Las armas y pertrechos que se tomen al enemigo se entregarán al Estado por un precio moderado que se repartirá conforme al artículo 3º, y el mismo Estado dará monturas a la caballería reservándose su propiedad, a no ser que se tomen en la acción, porque entonces son del Estado absolutamente.

Artículo 8º: Si algún oficial o soldado se considera digno de premiarse con dinero por alguna acción distinguida, se sacará de la masa común y por ningún otro motivo se podrá sacar cantidades de la masa.

Artículo 9º: Se considera mérito suficiente para ser premiado obtener grados en el Ejército, presentar un número de cabezas de españoles-europeos, incluso los isleños, y así el soldado que presentare veinte, a alférez, treinta, a Teniente, el que cincuenta a Capitán, etc.

Artículo 10º: Los sueldos que se pagarán durante la Campaña serán por mes y a ninguno se les hará bajas.

Teniente Coronel 150 Ps.

Mayor 100 “

Capitán 65 “

Teniente 44 “

subteniente 30 “

Sargento Primero 14 “

Sargento Segundo 13 “

Cabo Primero 12 “

Cabo Segundo 11 “

Comandante 100 “ (Caballería)

Capitán 80 “

Teniente 50 “

subteniente 38 “

Y seis (6) pesos de sobresueldo a oficiales y soldados para mantener los caballos.

Artículo 11º: Además de las pagas se dará raciones diarias, una a cada soldado, dos a los Tenientes y Alférez, tres a los capitanes, cuatro al Mayor y Teniente Coronel, y Cinco al Coronel. Esta ración será de una libra de carne mezclada con puerco donde las haya, pan correspondiente y una cuarta parte de guarapo donde lo hubiere; y al que no tome su ración se le pagará a dos reales una.No se dará raciones a los oficiales sino cuando haya víveres en abundancia en la Proveeduría, y siempre a los soldados.

Artículo 12º: Cada Oficial podrá tomar un asistente de su Compañía, el que por este motivo no dejará de entrar en acción.

Artículo 13º: Se dará moderado anticipo de dinero al que lo necesite.

Artículo 14º: El Oficial o soldado que faltare a la subordinación debida será castigado severamente; y cualquiera que en el momento de batirse vuelva la cara atrás o de ninguna voz para desalentar a los compañeros, además del derecho individual que cada uno tiene para matarlo allí mismo, será después juzgado en Consejo de Oficiales. El derecho de matar allí mismo lo tienen los oficiales y no los soldados.

Artículo 15º: Desde la salida de esta ciudad, todos los oficiales y soldados serán mantenidos y costeados en el viaje, pagándoseles bestias y buques para el transporte.

Heredias, Cartagena de Indias, Enero 16 de 1813.

Año tercero de la Independencia.

Antonio Nicolás Briceño.

Bibliografía
Huma José Rosario Tavera
Cronista del Municipio Trujillo

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