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Pacto de Gobernabilidad CTV-Fedecámaras y la Iglesias

   

(Martes, 5 de Marzo de 2002)

 

· Jesús Urbieta.- Director Instituto Nacional de Estudios Sindicales 
· Carlos Ortega.- Presidente de la CTV 
· Pedro Carmona Estanga.- Presidente de Fedecámaras 
· Luis Ugalde.- Representante de la Conferencia Episcopal Venezolana 
 
Jesús Urbieta: Pueblo de Venezuela. Señoras y señores. Unir al país, rescatar el diálogo social y, adoptar las medidas pertinentes para progresar en paz y en democracia.
 
Fedecámaras y la Confederación de Trabajadores de Venezuela, le propone al país un acuerdo democrático.
 
Estamos en una verdadera emergencia nacional, y necesitamos encauzar cambios hacia el futuro de manera civil, democrática y constitucional.
 
Ante la incertidumbre creciente, los claros signos de ingobernabilidad, los riesgos que se ciernen sobre la estabilidad democrática y la negativa oficial a propiciar los entendimientos necesarios para que el país avance.
 
La CTV y Fedecámaras hemos decidido dirigirnos a la nación, para promover y conformar equipos de trabajo que elaboren a corto plazo las bases programáticas de un acuerdo democrático.
 
Es fácil coincidir en la denuncia de los principales problemas que arrastramos, pero el esfuerzo actual debe concentrarse en diseñar las estrategias para producir repuestas y soluciones a mediano y largo plazo, y lograr consensos en los diversos sectores y actores principales para llevarlo a cabo, es imprescindible una visión compartida.
 
Por eso el acuerdo programático al que aspiramos, no es un plan de técnicos que sea bueno en sí, sino que debe ser un acuerdo social, que logre la movilización de sectores y de actores diversos. 
 
La superación de la pobreza cuya gravedad afecta no sólo a sus víctimas sino también al resto del país, debe ser vista con un propósito decidido: El principal objetivo y el sello moral del compromiso de toda la república. La generación de empleo. La elevación creciente de los activos de los trabajadores y el crecimiento de la producción y la productividad pública y privada, la competitividad y la responsabilidad ciudadana, son indispensables para acercarnos como sociedad al logro de metas legítimas y realistas.
 
Agradecemos a la Iglesia su acompañamiento como fuerza espiritual y aval moral. Como defensora de los pobres y elemento que facilita el diálogo entre diversos sectores sociales.
 
Necesitamos las investigaciones y aportes más actualizados de que dispone el mundo académico, por ello solicitamos la participación de la Academia para la formación de equipos con los mejores talentos y estudios disponibles en los diversos centros de Educación Superior.
Una sociedad moderna y democrática es impensable sin partidos políticos. Es necesario que estos se actualicen en términos programáticos, se democraticen y adopten esquemas en su relación con la sociedad civil y que respeten su autonomía.
 
Asimismo, sostenemos que la creciente articulación de la sociedad civil en varias formas de asociación, abiertas al bien común y vigilantes del desempeño de las instancias estatales, son la mejor garantía para controlar y exigir a los gobiernos el rescate de los objetivos y la eficiencia del Estado.
 
Los medios de comunicación social son voces vigilantes del desempeño gubernamental y privado, y en la práctica constituyen un gran factor de socialización política. En el presente están jugando valientemente un papel central, en la formación de la conciencia crítica de la sociedad, en la tarea de construcción de futuro más allá de la denuncia se requerirá de una visión compartida de los objetivos comunes nacionales y de la estrategia para lograrlos.
 
La Confederación de Trabajadores de Venezuela y Fedecámaras convocantes de este trabajo, estamos conscientes de que el producto del acuerdo debe estar al servicio de todos sin sectarismo, y debe valorar el papel especial de cada uno, sin tratar de suplantarlo.
 
Hemos llegado a un consenso sobre diez puntos que sirvan de base para el acuerdo nacional: 
 
Primero. La superación de la pobreza. Tenemos los problemas y necesidades y legítimas aspiraciones de los sectores populares como objetivo central. 
 
La superación de la pobreza no se limita a un problema distributivo de la riqueza que el país tiene, sino que se requiere además la participación de múltiples sectores, para lograr de manera distribuida una producción y productividad mayores.
 
Segundo. Plan inclusivo y unidad nacional. Más allá del marco de intereses particulares de los actores convocantes, requerimos la unidad nacional para hacer un plan sostenido que revierta la tendencia a excluir. Para ello los sectores promotores de estas bases convenimos en un compromiso de solidaridad productiva, que supone poner todos los medios para lograr el incremento de la formalización laboral y el desarrollo de la productividad en los sectores no formales de la economía nacional.
 
Tercero. Civil democrático y constitucional. Los principios básicos de la Constitución y las libertades que consagra constituyen en el horizonte del acuerdo.
 
Es necesario restablecer y crear los equilibrios básicos entre la lógica centralidad y la necesaria descentralización del estado.
 
La autonomía entre los poderes del Estado y el equilibrio entre la sociedad civil articulada, y fortalecida y su Estado.
 
La CTV y Fedecámaras estamos comprometidos con la transformación de nuestras organizaciones, para hacerlas más democráticas y eficientes en el cumplimiento de sus funciones.
 
Cuarto:. Pacífico y tolerante. Expresamente rechazamos toda forma de violencia y de alteración del orden constitucional. Nos preocupa que el malestar degenere en agresiones de grupos armados y en anarquía o que bloquee las salidas institucionales.
 
Quinto: Una Fuerza Armada Nacional no deliberante e institucional. La Fuerza Armada Nacional tiene un papel específico en la sociedad que debe ser respetado y reforzado. Al mismo tiempo se requiere la adopción de un marco institucional que garantice la subordinación de la fuerza militar y la policía al poder civil.
 
Sexto. Eficiencia, productividad y transparencia de las políticas públicas.
 
El mal funcionamiento del Estado es una de las causas de la pobreza y acentúa la frustración colectiva. Es una necesidad prioritaria un Estado que funcione. Toda la sociedad y sobre todo los pobres sufren por falta de servicios públicos de calidad.
 
Por encima de todo hay que desterrar las prácticas perversas de usar lo público como botín. Los cobros de comisiones y el nombramiento de funcionarios incompetentes por amiguismos o sectarismo de cualquier naturaleza, todo ello atenta contra la calidad del estado a que todos los venezolanos tenemos derecho.
 
Séptimo: Un Estado que se equilibre y se complemente con la sociedad. El Estado es el instrumento clave para la promoción del bien común, por lo que es necesario rescatar su capacidad institucional, para cumplir adecuadamente su rol, como garante de los derechos ciudadanos, la educación fundamental para el trabajo, la salud para todos, la seguridad social y el desarrollo de redes de asistencia social, así como velar por los principios de equidad y justicia, en especial de los grupos sociales más débiles. La institucionalización del diálogo, donde participen autónomamente los intereses productivos del país, debe ser un mecanismo que garantice la eficiencia que requieren las políticas públicas.
 
Octavo: Capital, trabajo y consumidor: La recuperación de la soceidad venezolana y la superación de la pobreza pasan por el empleo, y este por la empresa productora formal. El incremento de la actividad empresarial a través de un plan de desarrollo productivo y su creciente competitividad en un mundo globalizado requieren de una concertación entre el capital y el trabajo. Todo en un ambiente de pleno respeto a los derechos fundamentales en el trabajo. En particular, el derecho de los trabajadores a reivindicar libremente y en igualdad de oportunidades, una participación justa en las riquezas, cuya creación hubieran contribuido. La libertad sindical y el derecho a la negociación colectiva y a la solución concertada de las controversias. 
 
Noveno: Inserción internacional: Resulta vital la recuperación de la imagen y la confianza internacional de Venezuela. Así mismo se hace necesario afianzar los vínculos con sus socios económicos y diseñar una estrategia de relaciones internacionales que garantice una inserción exitosa y moderna del país, en el contexto latinoamericano y mundial. 
 
Décimo: Etica, valores y educación: La falta de corrección y castigo de la corrupción ha desmoralizado y desalentado al país. Necesitamos un liderazgo moral que predique con el ejemplo y con hechos. Además, la solidaridad nacional nos exige una sobria austeridad pública y privada, como testimonio de que nos duelen las carencias de la mayoría y de que no estamos dispuestos a permitir que se desvíen los recursos que corresponden a las necesidades prioritarias. 
 
Invitamos a la Sociedad Civil Organizada y a los partidos políticos para que juntos emprendamos las iniciativas que permitan unir al país, rescatar las instituciones, restablecer el diálogo social y adoptar las medidas pertinentes para progresar en paz y en democracia. Invitamos a la Iglesia y a los diversos grupos religiosos para que nos aporten lo mejor de su inspiración espiritual. Invocamos a Dios para que guíe a todo el país y nos de fuerzas, constancia, sabiduría y prudencia, para conseguir entre todos estos objetivos trazados. 
 
Moderador: Tiene la palabra a continuación, Carlos Ortega, Presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela. 
 
Carlos Ortega: Muy buenas tardes a los presentes en este magno evento de la unidad nacional. Esta iniciativa del sector económico, conjuntamente con el sector laboral, a pesar de algunos ataques que es objeto esta iniciativa, queremos manifestarle con toda la responsabilidad del caso, que esta iniciativa nuestra gira y va en función de los que vive Venezuela en estos momentos. Que la presencia de ustedes acá en el día de hoy, es la mejor demostración de esta angustia terrible que vive el pueblo venezolano y que están representados en ustedes, con su presencia. 
 
De tal manera, que frente a ello, la CTV, manifiesta al país lo siguiente:
El 10 de diciembre la CTV acompañó a Fedecámaras en la acción cívica, solicitando un cambio de rumbo de las políticas gubernamentales. El 23 de enero, la CTV se incorporó a la masiva movilización promovida por las organizaciones políticas y la sociedad civil exigiendo un cambio de gobierno y de estrategias políticas y sociales. Y el 27 de febrero, los trabajadores encabezados por la CTV realizó la marcha hasta la Asamblea Nacional proponiendo un referendum consultivo y la eliminación del estatuto de la Función Pública, con la presencia combativa de la clase media y los empresarios. 
 
Estas tres masivas manifestaciones de la sociedad venezolana han sido la expresión de la magnitud y profundidad de la crisis política, económica y social en la que se encuentra nuestra sociedad. Hoy, 5 de marzo, la CTV y Fedecámaras presentamos a todos y cada uno de los venezolanos, a sus organizaciones sociales y políticas, diez bases para un Acuerdo Democrático -repito- diez bases para un acuerdo democrático, que aspiramos a que sean discutidas en todos los niveles y estratos sociales y lograr un amplio acuerdo entre aquellos que estén dispuestos a contribuir con la construcción de un gobierno de unidad democrática, que enfrente en el mediano y largo plazo la demoledora crisis que agita al país. 
 
No es con unas medidas económicas adoptadas sin consultar a los trabajadores y sus dirigentes. El camino para encontrar las salidas a la crisis económica, que han mermado drásticamente la capacidad adquisitiva de los venezolanos, y han reducido el salario real de los trabajadores. Gracias a estas decisiones, hoy, todos los venezolanos, trabajadores, desempleadas, amas de casa, pequeños, medianos y altos empresarios, civiles y militares, todos somos mucho más pobres que ayer. Y para el mal de males, la otra respuesta ha sido la irrefrenable búsqueda del control total de las instituciones, al llevar a la crisis de PDVSA, amenazando con destruir a la empresa más importante de la economía venezolana, los trabajadores y sus dirigentes sindicales no estamos dispuestos a aceptar el zarpazo totalitario contra la primera industria nacional. No lo permitiremos. 
 
Apoyamos de manera incondicional a la alta gerencia de PDVSA, a la Nómina Mayor, a la Nómina Contractual, a los obreros, hombres y mujeres, a la familia; en síntesis a todos los empleados de la primera industria del país, y una de las primeras rankeadas a nivel internacional.
 
A estos trabajadores que han dedicado su vida a elevar su preparación y capacidad para dirigir a Pdvsa, cuyas aspiraciones y esperanzas han sido borradas de un plumazo, por la irresponsabilidad y condición autoritaria y no democrática del actual régimen.
El movimiento sindical venezolano no tiene ninguna duda, el país ha perdido el rumbo y la inexperiencia, incapacidad, ineficiencia, espíritu sectario, excluyente y conflictivista que caracteriza al gobierno actual, amenaza con llevarnos a una situación de ingobernabilidad y de confrontación de todos contra todos.
 
Es necesario, vencer la tentación totalitaria y antidemocrática del presidente Chávez, que se ha erigido en el principal obstáculo a la gobernabilidad y al encuentro de soluciones a los graves problemas del país.
 
Esta es la razón que ha estimulado al encuentro histórico de las instituciones de los trabajadores y de los empresarios, que deponiendo sus necesarias e inevitables diferencias de intereses particulares, hemos decidido abrir un camino que permita unir a todo el país alrededor de un acuerdo democrático, que sea la garantía para tomar las decisiones políticas, económicas, sociales e institucionales que nos permitan de una vez y para siempre la superación de la pobreza material e intelectual que se ha enraizado en la estructura social venezolana y se ha convertido en el más formidable obstáculo para ser de nuestra Venezuela un país vivible.
El liderazgo oficial no ha comprendido las exigencias del mundo globalizado y sus efectos sobre cada venezolano.
 
Nosotros estamos dispuestos a aceptar el reto, de incentivar el encuentro de quienes estén interesados en contribuir a la formulación de las claves para salir de la miseria y enfrentar la incertidumbre del mañana con posibilidades de éxito.
 
La CTV ha dado los primeros pasos en el sentido de renovar sus estructuras y fortalecer una cultura democrática, sindical, basada en el respeto del rol político y social de las organizaciones que fortalezcan a todas las instituciones de la sociedad. No queremos, y aspiramos sustituir el papel de los partidos políticos, ya que entendemos su importancia como instituciones combinadoras de intereses políticos en una sociedad moderna y democrática. 
 
Las bases para un acuerdo democrático se convertirán en los lineamientos de corto y largo alcance, para continuar exigiendo en la calle una solución a la crisis política y económica para los trabajadores. La solución pasa por la salida democrática y constitucional del actual gobierno, para lo cual hemos propuesto la aprobación de un referéndum consultivo por la Asamblea Nacional. Esta convicción que reafirma con las declaraciones de los voceros gubernamentales, que rechazan de plano cualquier tipo de posibilidad de cambiar de rumbo.
 
De esto trata el documento que la CTV y Fedecámaras estamos presentando a todos los venezolanos de buena voluntad. Sentemos las bases para una Venezuela digna de los trabajadores, de los intelectuales, de los empresarios, de los militares, de los civiles; de todo el país en general.
 
Quiero cerrar mi intervención en nombre de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, sus organizaciones sindicales de base, federaciones regionales, federaciones nacionales; dejar suficientemente claro frente al país una especie que ha puesto rodar el Gobierno en función de que este acuerdo o que estas bases propuestas por el sector económico y el sector laboral del país, viva supuestamente en función de que los trabajadores y el movimiento sindical cetevista estamos pidiendo cacao; estamos tirando un salvavidas a la actual administración, que esta es una propuesta para la gobernabilidad al país y eso está muy lejos de la realidad.
 
Esta propuesta o esta base de Fedecámaras y el sector laboral venezolano de la CTV, son propuestas muy claras, muy contundentes para que en un proceso de transición frente a la eminente salida del actual Presidente de la República, frente a la eminente salida de la actual administración, y que no puede señalarse en el día de mañana, que este acto que desarrollamos hoy unitariamente y pluralistamente en donde están representados los diversos sectores democráticos del país, es un evento, un acto que está impregnado, que está preñado de una tremenda angustia por la situación que vive el país en los actuales momentos, de tal manera que estas bases son o servirán para ese gobierno de transición, que estamos sumamente optimista y creemos realmente en la unidad del pueblo de Venezuela para salir de este Gobierno anti obrero que coloca a los trabajadores venezolanos, a la familia venezolana al pueblo de Venezuela en una situación angustiante, difícil; pero que en todo caso el movimiento sindical venezolano, la CTV tiene una absoluta y plena confianza en la sociedad democrática, en los civiles y en el propio sector militar; para salir de una vez por todas a esta grave pesadilla que vive Venezuela en los actuales momentos.
 
Frente a esta política antiobrera de la actual administración, queremos solicitarles a ustedes y al pueblo de Venezuela, que frente a esta crisis, frente a esta política antiobrera, que niega los derechos a los trabajadores, que les niega su convención colectiva, no solamente el sector público, ahí está el caso de Petróleos de Venezuela que lo acabamos de mencionar. Ahí está el caso o los problemas que tiene el sector magisterial, los docentes, el problema de los gremios profesionales. Quiero solicitarles a ustedes y al país, de manera unitaria, contundente, la identificación y la solidaridad con la que va esta crisis, con este conflicto que vamos a vivir en los próximos días frente a la posición que asume PDVSA en asumir la defensa de los trabajadores, de las familias y del país. La unidad, la solidaridad de todos y cada uno de ustedes para lograr solventar esta grave situación y esta grave crisis por la cual vive el país. De tal manera y cierro mi intervención, el Pacto, no hay tal pacto de gobernabilidad, y ese pacto de gobernabilidad que supuestamente hace uso el gobierno, está totalmente equivocado el Señor Chávez, si nosotros vamos a pedir "cacao" o nos vamos a arrodillar o nos vamos a entregar al gobierno. El pacto es con nosotros, los civiles y el resto de la población venezolana, que aspira, definitivamente una salida democrática a esta situación. Muchísimas gracias y muy buenas tardes. 
 
--Se va, se va, se va. 
 
Moderador: A continuación Pedro Carmona EStanga, Presidente de Fedecámaras.
 
Pedro Carmona Estanga: Muchas gracias. Estimados amigos, miembros del Comité Ejecutivo de la Confederación de Trabajadores de Venezuela. Colegas dirigentes de Fedecámaras y del sector empresarial venezolano. Reverendo Padre Luis Ugalde, en representación de la Conferencia Episcopal Venezolana. Bases sindicales, bases empresariales, autoridades civiles, representantes de organismos de la sociedad civil, de las organizaciones políticas, de los medios de comunicación, invitados todos. 
 
Inicio estas palabras expresando la inmensa satisfacción de Fedecámaras y sus organismos afiliados por la realización de este histórico acto, en el cual, las dos instituciones más representativas del sector laboral y empresarial, presentan al paìs las bases de un acuerdo democrático que ofrezca salidas ante la situación de emergencia nacional, de deterioro económico, de señales de ingobernabilidad y de amenazas a la institucionalidad democrática que vive la Nación, y ante la posición reacia del sector oficial para propiciar debates, entendimientos y garantizar la participación ciudadana en torno a los principales problemas que aquejan a la Nación.
 
La iniciativa que hoy se exponer requerirá, para su materialización, de esfuerzos que apenas se inician y la formación de equipos de trabajo, en los cuales, se promoverá la participación de otros sectores de la sociedad, en especial la Iglesia, cuyo aval moral, con cuyo aval moral contamos, la Academia, las organizaciones políticas, la sociedad civil organizada, y los medios, cuyo concurso es fundamental para abrir cauces a los cambios que el país exige, de cara hacia el futuro, dentro de la concepción de un esfuerzo colectivo de los venezolanos civilistas, democráticos y con visión de mediano y largo plazo. 
 
Este acto, representa otro hito en la cooperación entre dos instituciones que han asumido su responsabilidad ante el país. Coincidimos en su momento en los exitosos propósitos del paro cívico del 10 de diciembre, y ahora, en el deber de transmitir al país una señal de esperanza que trascienda el clima de conflictividad nacional que se exacerba desde el oficialismo cuando se arremete contra personas e instituciones entre ellas la Iglesia, las organizaciones sindicales y empresariales, los medios de comunicación, los partidos políticos y cuando se estimula el resquebrajamiento del tejido institucional de la Nación. De allí, la preocupación de nuestras dos organizaciones de propiciar la construcción de caminos y opciones de salida al país, confundido y preocupado como se encuentra, y deseoso de percibir con más claridad, horizontes que recuperen la confianza en una perspectiva de un futuro mejor. 
 
Se trata de un acuerdo de alto contenido social, sostenible en el tiempo, cuyo eje principal, como se ha dicho, lo constituye la superación de la pobreza, bajo una visión que no se limita a la distribución de la riqueza, sino a lograr una producción y productividad mayores capaces de transformar las condiciones político-institucionales y socioeconómicas de la Nación, la concertación productiva, la solidaridad social, sin populismos o engaños y apuntando a la promoción de inversiones que permitan crear empresas competitivas generadoras de empleos de calidad en áreas productivas. 
 
En esa dirección, es relevante señalar que los promotores de este acuerdo hayan coincidido en el concepto de un compromiso de solidaridad productiva, para el incremento de la formalización laboral y que se reafirme, en este documento, el tema de la superación de la pobreza, lo cual atraviesa por el empleo y como también se indicó al dar lectura al resumen, y este, es decir, el empleo, por el impulso de la empresa productora formal, crecientemente competitiva. 
 
Pero por otra parte, es importante destacar que se concibe la lucha contra la pobreza, en función del acceso a servicios sociales de calidad, educación, salud, y seguridad y el estímulo a los espacios de concertación productiva, como mecanismos modernos de negociación social. Y estos son conceptos nuevos e importantes de los cuales estamos escuchando ahora hablar en el país. Pero todo ello también, combatiendo con decisión, visiones mesiánicas, demagógicas o engañosas, respecto a la realidad nacional. Con ello se plantea pues, que la lucha contra la pobreza debe ser asumida como una justa causa por la sociedad civil y por el país entero y no sólo por círculos políticos, que pretendan asumir demagógicamente el monopolio de dicho concepto.
 
La confianza social. La defensa del Estado de derecho. La descentralización. La autonomía de los poderes del Estado. El equilibrio entre la sociedad civil y el Estado, son algunos de los principios recogidos en los diez lineamientos principales de esas bases, junto al reconocimiento al carácter civil y democrático del acuerdo y a la necesidad de la presencia de partidos políticos renovados como base de funcionamiento de la democracia, junto al compromiso también claro de nuestras dos instituciones, de acometer la transformación de las mismas para hacerlas más eficientes, representativas y democráticas.
 
Es de destacar también la convicción compartida entre ambos, sobre la necesidad de contar con un Estado que funcione para garantizar políticas públicas imprescindibles en un país que pretenda ser moderno y desarrollado.
 
Se requieren servicios públicos de calidad, y la eliminación de tantas trabas y políticas corruptas. Todo ello conduce a la necesidad de una reforma seria del aparato del Estado con objetivos claros y acometer una auténtica Reforma Judicial que garantice el Estado de derecho y el nombramiento de funcionarios competentes sin amiguismos ni sectarismo.
 
Se plantea además la necesidad de rescatar la educación, y en especial la educación para el trabajo, la salud, la seguridad social, materia aún pendiente en la Asamblea Nacional después de tres años y el desarrollo de redes de asistencia social; además de la elaboración de redes en el marco de un plan de desarrollo productivo moderno y competitivo, necesario en un mundo globalizado.
 
De allí la necesidad como se dijo de concertación entre el capital y el trabajo en un marco coherente para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, su formación profesional y la productividad de las empresas, para ofrecer al consumidor bienes y servicios de calidad.
Nada de ello puede lograrse sin rescatar la imagen y la confianza internacional de Venezuela y el afianzamiento de las relaciones con sus principales socios y aliados en el mundo.
 
El acuerdo pone además énfasis en el indispensable rescate de los valores éticos y morales. En el castigo a la corrupción y en la necesidad de dar muestras de austeridad pública y privada ante las grandes carencias nacionales.
 
Reitero pues nuestra invitación a la Sociedad Civil organizada y a los partidos políticos, para que juntos emprendamos iniciativas que permitan construir una visión de país, rescatar el tejido institucional de la nación. Reestablecer el diálogo social, y así progresar en paz y en democracia con la inspiración de la fuerza divina.
 
Dicho esto en cuanto a las bases de este histórico acuerdo asentado en la sociedad civil, creo indispensable referirme brevemente a la delicada situación que vive la nación.
 
En lo económico. La modificación tardía y abrupta de la política cambiaria ha provocado un rebote inflacionario que afecta al poder adquisitivo del salario y, las tasas de interés que se han ubicado a niveles que de mantenerse paralizarían la actividad productiva.
 
En lo fiscal es necesario acometer una profunda reforma y disciplina. Pues el país siente que sobre sus hombros recaerán ahora más impuestos y sacrificios.
 
Ofende al país que en esas circunstancias se trate de ablandar conciencias en ciertos sectores, a través de prebendas y créditos sin reparar en sus consecuencias.
 
Duele al país la factura por el financiamiento preferencial de petróleo a países con vínculos políticos especiales.
 
Preocupa a la nación el visible debilitamiento institucional. 
 
En el sector oficial la politización y sectarismo.
 
En la administración pública muestra de lo cual es la designación de un equipo ministerial subordinado, de bajo nivel e ideológicamente sesgado.
 
Preocupa en fin a la nación el frecuente irrespeto a las instituciones representativas de la sociedad, la intimidación, el abuso de poder, el despilfarro, el incumplimiento del Estado de derecho y a la Constitución por parte de los propios órganos del Poder Público y la subordinación o temor de los jueces y la impunidad ante la corrupción y la malversación de fondos.
 
Señores, un hecho merece especial mención en este día. La toma de Petróleos de Venezuela por motivaciones políticas trata de consumarse. La designación de la nueva directiva de la empresa ha generado una reacción sin precedentes en el país, en la gerencia profesional; pues se han violado normas en el caso de los directores que provienen de su seno y se ha nombrado a otros sin méritos para conducir a una de las empresas petroleras más grandes del mundo, patrimonio de todos los venezolanos, y no de ningún gobierno de turno.
 
Ante ello responsablemente expreso a los trabajadores de Petróleos de Venezuela nuestra firme solidaridad en estos aciagos momentos, y ante la solicitud de renuncia a la Junta Directiva designada que formularon el día de ayer, nuestro conciente y decidido respaldo.
Señores directores de Petróleos de Venezuela por el bien de la empresa y de la nación, presenten sus renuncias.
 
Es lamentable señoras y señores que ante tantos planteamientos serios de parte de los sectores de la sociedad en una coyuntura política y económica irreptible para haber podido transformar a la nación las respuestas del oficialismo al reclamo del 10 de diciembre y el 23 de enero hayan sido de prepotencia, endurecimiento de posiciones, cierre al debate y descalificación de las opiniones disidentes.
 
Ahora, como aquí se ha dicho resulta imposible hablar de diálogo, pues se requieren ya profundos cambios de actitudes, de leyes y de políticas que el gobierno no tiene la voluntad de asumir, como se demuestra en los hechos del día a día, y en las declaraciones que hoy realizan altos voceros oficiales. En este contexto, el país tiene que continuar adelante, planificando un futuro que a todos nos pertenece y que no se debe permitir que nos sea secuestrado.
 
Concluyo expresando el más sincero agradecimiento a los equipos que han contribuido a la elaboración de estas bases, al Padre Luis Ugalde por su apoyo moral y luces, en esta difícil pero motivadora tarea; a los medios de comunicación, a las instituciones que nos brindan su apoyo y a todos quienes han hecho posible la realización de este lucido acto, pleno como está, de una destacada representación de todos los sectores de la sociedad venezolana. A los amigos, de la CTV y de las Federaciones Sindicales, expreso nuestro sentimiento de aprecio por este esfuerzo conjunto que es motivo de orgullo y ejemplo para el mundo, y reitero nuestra voluntad de mantener un sentido de solidaridad, estimación, y mutuo respeto institucional por encima de cualquier diferencia circunstancial que pudiese, en algún momento, separarnos. A todos ustedes, que nos brindan con su presencia un mensaje de aliento y de respaldo, nuestras expresivas gracias, así como por su comprensión ante la imposibilidad de haber promovido de antemano una consulta más amplia, pero ya les hemos dicho, este es un acuerdo inclusivo, amplio. Y les reafirmo nuestra fe en la cohesión y la unidad de la sociedad civil, y nuestro optimismo en Venezuela, en su gente, y en un futuro que debe ser construido por todos para rescatar la esperanza de las nuevas generaciones de compatriotas, muchos de los cuales se marchan o se frustran por la falta de oportunidades y que confían en que su dirigencia asuma el reto de construcción de un destino mejor. Muchas gracias. 
 
Moderador: Señores, a continuación tendremos las palabras del Reverendo Padre Luis Ugalde, 
 
Sacerdote Jesuita, Rector de la Universidad Católica Andrés Bello, en representación de la Conferencia Episcopal Venezolana a quien pedimos su Bendición. 
 
Luis Ugalde: Buenas tardes a todos. La Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, conocedora del trabajo de concertación hecho por la CTV y Fedecámaras, y esta propuesta al país sobre la elaboración de las bases para un acuerdo democrático de mediano y largo plazo, nos ha delegado para expresar su satisfacción y alegría. 
 
Los Obispos comprenden el enorme esfuerzo que supone poner de acuerdo a las diversas tendencias e intereses que acogen en el seno ambas confederaciones y la importancia de estas en la sociedad venezolana. La Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana el 5 de diciembre, invitó al diálogo nacional y tuvo ese día varios encuentros con representantes de la Asamblea Nacional, con diversas instituciones de la sociedad civil organizada, y con representantes del Ejecutivo Nacional. En ellos, la representación Episcopal expresó los peligros del sectarismo y de la violencia hoy en Venezuela, y la necesidad de abrir un diálogo sincero y constructivo para realizar los cambios en paz y democracia. El 21 de diciembre representantes de la CTV y de Fedecámaras se reunieron con representantes de la Conferencia Episcopal Venezolana para manifestarles su disposición de buscar juntas, las dos Confederaciones, las bases programáticas con visión de mediano y largo plazo, y el modo de trabajarlas. Para ello, pidieron el apoyo de la Iglesia a través de algunos investigadores de la UCAB. En enero, la Conferencia Episcopal en pleno hizo una exhortación al país titulada "El diálogo camino hacia la paz", donde señaló las exigencias para el diálogo de paz en el clima social conflictivo, a fin de encontrar los cauces democráticos a los cambios sociales y políticos requeridos. Hoy, la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, ve con alegría que la propuesta presentada por la CTV y Fedecámaras, acentúa el rechazo de la violencia y está abierta a los diversos sectores de la sociedad sin exclusiones. 
 
Agradece muy especialmente que hayan tenido presente a la mayoría del país, que no pertenece a ningún sindicato ni a empresa afiliada a Fedecámaras, y que la superación de la pobreza sea puesta en el centro del Acuerdo Nacional para el cambio democrático. 
 
Están confiados en que también otros sectores caminarán por el camino del diálogo constructivo, pues les parece el único modo de resolver las diferencias, sumar esfuerzos y de dar respuesta con trabajo sostenido a los males que nos aquejan desde hace varias décadas, y que no se están resolviendo. La Iglesia valora este tipo de iniciativas, y está dispuesta a seguir acompañándolas. Como dijeron los Obispos en el Documento de Enero, cito: "La sede de la Conferencia Episcopal Venezolana quiere seguir siendo una casa del diálogo, de la búsqueda de la verdad, y del encuentro entre hermanos". Muchas gracias y buenas tardes a todos. 
 
Moderador: Seguidamente Carlos Ortega, Pedro Carmona, Luis Ugalde, sacerdote Jesuita, firmarán tres originales del documento "Bases para un Acuerdo Democrático". Podrán consultar una página web titulada "acuerdonacional.com" donde estará el documento que también tendrán a la salida y adicionalmente tendrán información sobre los siguientes pasos a seguir para la participación y adhesión al documento de aquellos que así lo deseen. 
 
--Cantan el himno nacional. 
 
Señores, ha concluido el acto. 
 
Transcrip.: XCV- MRC (TvPrensa 2000,C.A)

 

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