Efemérides Venezolanas
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Doctor Jacinto Convit (1913 - 2014)

   

(Jueves, 11 de Septiembre de 1913)

Doctor Jacinto Convit (1913 - 2014)
Jacinto Convit nació el 11 de septiembre de 1913 en la Parroquia de La Pastora de la ciudad de Caracas. Fue hijo de Francisco Convit y Flora García de Convit.Cursó sus estudios superiores en la Universidad Central de Venezuela egresa en octubre de 1938 con el título de Doctor en Ciencias Médicas, a los 25 años de edad.

Aportes a la ciencia médica
 
El ilustre médico y científico venezolano Jacinto Convit fue un insigne hombre que dedicó toda su vida a la investigación científica, a través de la cual logró diversos descubrimientos, entre ellos los modelos de vacunación para combatir la lepra. 
 
Este doctor es considerado una de las más importantes figuras mundiales en dicha lucha.

Avances en la lepra
 
En 1937, el doctor Martín Vegas, conocido pionero en los estudios sobre la lepra, invitó a Jacinto Convit a visitar la vieja casona de Cabo Blanco en el estado Vargas (norte), donde se alojaban cientos de pacientes afectados por lacería o lepra. 
 
En 1990, Convit escribía que su permanencia en Cabo Blanco fue enriquecedora en el plano personal y profesional.
 
“Aprendí a cuidar a los pacientes desempeñando labores de médico, juez, odontólogo y consejero, que sirvieron ampliamente para enriquecer mi conocimiento sobre la enfermedad y profundizar sobre el aspecto humano de los enfermos”.
Cura contra la lepra
 
Luego de varias investigaciones con el único remedio empleado en estos pacientes, el aceite de Chaulmoogra, Convit y su equipo pudieron comprobar que el compuesto de Sulfota y Clofazimina podía fungir con gran efectividad en contra de este mal, lo que conllevó el cierre de las conocidas leproserías donde los enfermos eran encerrados y vejados en su condición humana.
Creación para la investigación
 
Al lograr controlar la lepra y otras enfermedades endémicas, el doctor Convit se planteó el reto de crear un centro de investigaciones científicas. Así, nació el Instituto de Dermatología, que posteriormente se llamó Instituto de Biomedicina de Caracas (IBC), el cual dirigió desde 1972, y es desde el 2 de julio de 1973 la sede del Centro Internacional de Investigación y Adiestramiento sobre Lepra y Enfermedades afines de la Organización Panamericana y Mundial de la Salud. 
 
Allí, después de mucho esfuerzo conjunto y continuo, surgió la vacuna contra la lepra, que sirvió de base para la vacuna contra la leishmaniasis.
Premios por sus avances
 
En el año 1988, los grandes avances en estudios epidemiológicos, le valieron una nominación al Premio Nobel de Medicina, por el descubrimiento de la vacuna contra la lepra, la cual resultó de la combinación de la vacuna de la tuberculosis con el bacilo Mycobacterium leprae. 
 
Un año antes de esta nominación, Convit recibió en España el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.
 
En su trayectoria ha contribuido a la fundación de diversas instituciones y asociaciones relacionadas con la labor médica, tanto dentro como fuera del país. De esta forma, es miembro fundador de la Sociedad Venezolana de Dermatología y Venereología, de la Sociedad Venezolana de Alergología y de la Sociedad Venezolana de Salud Pública.
 
El 28 de febrero de 2011 es condecorado con La Legión de Honor, la más alta distinción honorífica de la República Francesa.
La vacuna que le quitó el sueño 
 
El cáncer fue una enfermedad que siempre le quitó el sueño a Convit, por lo que el eminente científico venezolano junto con un equipo multidisciplinario de investigadores tanto en Venezuela como en el exterior había trabajado afanosamente para lograr el éxito del modelo de inmunoterapia propuesto por el médico.
 
El proyecto de autovacuna contra el cáncer de mamas, colon y estómago quedó en fase experimental.
 
La mañana del lunes 12 de mayo de 2014 murió el médico y científico venezolano Jacinto Convit García, a sus 100 años de edad.
 
Como parte de su gran obra en protección de la humanidad, Convit junto a su equipo desarrolló dos modelos de vacunación para el control de la lepra y la leishmaniasis. Por ello, en 1988 su descubrimiento le valió una nominación para el premio Nobel de Medicina.
 
El doctor Convit fue distinguido con el Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, siempre será recordado por su infatigable labor científica y los aportes que ha preservado para la salud de los pueblos del mundo y a su lucha contra el cáncer.
 
Fuente: CLAA
 
Jacinto Convit Niño
 
El médico de los más olvidados
A sus 100 años de edad, el científico deja un legado en el tratamiento de enfermedades socialmente estigmatizadas
La semana pasada le habían comunicado a Jacinto Convit que el Instituto de Biomedicina, que fundó y donde pasó cuatro décadas de su vida, llevaría su nombre como reconocimiento a su labor. El homenaje, sin embargo, será póstumo. El médico y científico venezolano Jacinto Convit falleció ayer en la madrugada a sus 100 años de edad.

En el Instituto de Biomedicina están de luto por la muerte de uno de los llamados "héroes de la salud de las Américas", por sus aportes sobre la lepra y la leishmaniasis, realizados durante 70 años de trabajo científico. Convit era el corazón de esa institución en la que formó varias generaciones de investigadores y en la que ayer muchos llevaban caras largas.

Harland Schuler, director adjunto del instituto, trabajó junto a Convit por 28 años. Ahora asume el reto de darle continuidad a su enorme legado. "Desarrolló toda una escuela de formación de recursos humanos en la investigación médica. Dejó un equipo sensibilizado y preparado para abordar diferentes patologías. Su dedicación era darle salud a los más olvidados", afirmó.

Nunca abandonó sus labores científicas, hasta que en enero de este año cayó en cama. Desde ese momento tuvo sus altas y bajas, dijo Schuler. Desde casa revisaba proyectos, se reunía con sus colaboradores y estaba pendiente de la atención de patologías dermatológicas, de la oncocercosis, de la tuberculosis y del cáncer. Sobre esta última enfermedad dejó abierta una puerta con la inmunoterapia, estudiada en su fase experimental.

Uno de los principales aportes del científico es la vacuna contra la lepra, padecimiento que a principios del siglo pasado condenó a un aparheid a sus afectados. Convit inoculó el bacilo de la lepra en cachicamos y obtuvo el Mycobacterium leprae, que mezclado con la BCG (vacuna de la tuberculosis), produjo la inmunización. El hallazgo lo convirtió en candidato al Premio Nobel, aunque ese galardón no le quitaba el sueño.

En la última entrevista dada a El Nacional, en 2009, dijo que en la lucha contra las enfermedades debe librar una batalla adicional contra los prejuicios. “El problema de la lucha contra estas enfermedades que afectan al ser humano es el prejuicio. La lepra pudo ser tratada porque trabajamos sin prejuicio, teniendo la seguridad de que se iba a encontrar un tratamiento que iba a mejorar al enfermo. Y en cáncer existe un prejuicio tremendo: la gente cree que no tiene solución”. 

Trabajador incansable. Su asistente por 50 años recordó que mantuvo una relación profesional con sus empleados y muy afectuosa con sus pacientes. "Su trabajo fue lo primero, lo segundo y lo tercero. Siempre se llevaba cosas a la casa y se traía otras a la oficina. Tomaba un problema y no lo soltaba hasta que lo solucionaba. Era muy persistente”.

Era de pensamiento ágil, pensativo y certero. Solía citar trabajos de memoria, con autores y fechas incluidos, contó Alberto Paniz, director médico y de investigación de la Fundación Jacinto Convit, y con quien desarrolló el estudio sobre el cáncer.

“Tenía un instinto excepcional para diagnosticar a los pacientes. Su palabra serena y su tacto eran de por sí sanadores. Era muy exigente y difícil de llevarle el paso. Cuando veíamos juntos al microscopio, forzaba la vista por su edad y sin embargo daba en el blanco”, refirió Paniz.

Era una persona distante en lo personal, pero humanista, aseguró Félix Tapia, investigador que trabajó con él por 38 años. “Era un visionario. Dejaba crecer a los demás, a pesar de ser la figura más grande del instituto. Siempre me decía que jubilarse no era una forma de vivir, que el trabajo es algo que está incrustado en el corazón. Conocía muy bien el alma humana”.

Documental sombra
LISSETTE CARDONA
La vida de Jacinto Convit merecía ser contada. Así lo afirma María Eugenia Mosquera quien junto a Sergio Monsalve realizaron el largometraje Jacinto Convit: un venezolano de excepción.

El filme recoge extractos de los últimos 15 años del médico y científico venezolano. Ambos realizadores se convirtieron en su sombra, lo seguían al trabajo y perpetuaron en imágenes varios encuentros con la familia.

“Teníamos el compromiso con el país de mostrar su educación, constancia, estudio y decencia. Los hechos se contaron de la mano de un país, de un hombre que nació en una Venezuela rural, plagada de enfermedades, con muchas muertes de niños, que decidió estudiar Medicina en esa época y nunca se fue de su país”, apunta Mosquera.

La cineasta afirma que Convit tenía cuatro placeres y era un hombre reservado:

“Disfrutaba de la ópera, de la lectura, de la playa y de su trabajo. Gracias a ese equilibrio mente-cuerpo pudo hacer todos los descubrimientos a lo largo de sus 100 años", agregó.

El documental se estrena el Martes 13 de Mayo de 2014 a las 8:30 pm por Vale TV.

Fuente: Elnacional 13-05-2014

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