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Juan Vicente Gómez

   

(Miércoles, 18 de Diciembre de 1935)

Juan Vicente Gómez

Juan Vicente Gómez, el más activo y eficaz colaborador de Castro, ejerció varias veces la presidencia provisional en las diversas ocasiones en que Castro se separó del gobierno. A fines de 1908, cuando Castro enfermo se ausentó a Europa, Gómez reaccionó contra él, se posesionó definitivamente del mando y se mantuvo en él, directa o indirectamente, por 27 años, hasta diciembre de 1935 fecha de su muerte, a la edad de 78 años. Durante ese largo período gobernó como dictador absoluto de Venezuela. Su gobierno ha sido el más duro y trágico que ha sufrido el país en toda su historia.

Al igual que otros caudillos en el poder, Gómez hizo reformar varias veces la constitución para alargar el período de gobierno y permitir la reelección. Desde 1908 el Congreso lo nombró Presidente Provisional; y luego, sucesivamente, Presidente Constitucional para los períodos 1910-1915; 1915-1922; 1922-1929, y 1929-1936. Para este último período fingió no aceptar y recomendó al Dr. Juan Bautista Pérez a quien el Congreso nombró inmediatamente. Pero en 1931 Gómez lo hizo renunciar y se encargó de la Presidencia hasta su muerte. Durante su gobierno se separó varias veces de la Presidencia; pero manteniendo el cargo de Comandante en Jefe del Ejército. De agosto de 1913 a enero de 1914, encargó de la Presidencia al Dr. José Gil Fortoul; y en el período de 1915 a 1922, al Dr. Victoriano Márquez Bustillos.

En el gobierno de Gómez el nepotismo, la codicia y el enriquecimiento del dictador y de sus allegados, llegaron a extremos inauditos en la historia nacional. Hermanos, hijos y demás familiares ocuparon altos cargos en el gobierno. Gómez superó a los caudillos que le precedieron en eso de aprovechar el poder para enriquecimiento propio. Fue el más grande propietario territorial: sus hatos se extendían en centenares de miles de hectáreas y lo convirtieron en el principal proveedor de carne de todo el país; tenía más del 60% de todo el ganado de Venezuela; el juego fue legalizado y pasó a ser un monopolio de la familia Gómez; también monopolizó la navegación fluvial y costanera; la electricidad en varias ciudades; ingenios de azúcar, haciendas de café y cacao; pequeñas industrias de telas, jabones, cigarrillos, velas, vidrio, aceites, hoteles, etc. Cuando murió en 1935 sus bienes en el país y sus depósitos en bancos extranjeros alcanzaban varios centenares de millones de bolívares.

CARACTERISTICAS DEL GOBIERNO DE GOMEZ

Gómez continuó y terminó el proceso de liquidación de los caudillos iniciado en los días de Guzmán Blanco, y que Castro había conducido de manera exitosa con medidas eficaces en lo que respecta a modernización del ejército y dotación de equipo. Para ello Gómez se apoyó en un sólido poderío militar en comparación con las fuerzas de que podían disponer los caudillos. Completó la modernización del ejército emprendido por Castro. Desde 1911 fue reorganizada la escuela militar de Caracas, para la formación de militares de carrera que sustituyeron poco a poco a los viejos jefes improvisados de las revoluciones. Se trajeron instructores militares extranjeros y se mantuvo y mejoró la dotación conveniente de armamento moderno. En 1920 se creó la escuela de aviación militar de Maracay, se adquirieron aviones y se trajeron instructores franceses y alemanes para la misma. En 1926 se promulgó una ley de servicio militar obligatorio. Se introdujeron los primeros automóviles y se inició la llamada "'política de carreteras" del régimen mediante la construcción, de caminos de seis a siete metros de ancho, algunos de los cuales fueron luego pavimentados con macadam y posteriormente con asfalto. Las primeras de estas vías, fueron la carretera Caracas-La Guaira; la carretera trasandina de Caracas a la frontera con Colombia; y la carretera de Caracas a Soledad, en la costa del Orinoco; de Caracas a Maracay; de Maracay a Ocumare de la Costa, etc. Estas carreteras teñían por finalidad facilitar la movilización del ejército en el interior; pero contribuyeron poderosamente a la integración nacional y a liquidar el aislamiento de las regiones del país, cuya supervivencia había contribuido tanto al feudalismo político y a la proliferación de caudillos regionales.

LA OPOSICION A GOMEZ

La liquidación del caudillismo, la creación de un ejército nacional y la red de carreteras, que contribuyó, además, a eliminar los enclaves económicos tradicionales fueron medidas que sirvieron de base para una mayor concentración del poder político, fortalecieron notablemente al gobierno e hicieron imposible el estallido de "revoluciones" como las que fueron frecuentes hasta 1903. Los conatos revolucionarios que se produjeron fueron sofocados rápidamente por el gobierno. Durante el largo período de Gómez fueron liquidados los restos de los partidos tradicionales, conservadores y liberales, que habían motorizado las luchas políticas en el siglo XIX. Sin embargo, la modernización del ejército planteó a Gómez un nuevo tipo de oposición surgida en las filas de los oficiales egresados de la Escuela Militar, que en connivencia con intelectuales y estudiantes, empezaron a conspirar contra el Dictador. Con este nuevo tipo de oposición a la Dictadura, se cierra el capítulo de las "revoluciones" tradicionales y se inicia el ciclo de los golpes de estado dirigidos por militares.

La oposición de los estudiantes a la autocracia, que se había iniciado en la época de Guzmán Blanco, renació durante la dictadura gomecista y se manifestó en forma de protestas públicas. Como consecuencia de esta actividad política de los estudiantes, muchos jóvenes fueron desterrados y la Universidad Central permaneció cerrada por once años. En 1928 las protestas y los discursos libertarios pronunciados por algunos líderes estudiantiles, produjeron la detención y el encarcelamiento de más de doscientos estudiantes, "lo más granado de la juventud venezolana". Pero el encarcelamiento de los jóvenes, a su vez, desencadenó una ola de protestas de diversos sectores sociales y de huelgas espontáneas que se mantuvieron por varios días, al cabo de los cuales la Dictadura tuvo que ceder y dejó en libertad a los jóvenes universitarios detenidos en el Castillo de Puerto Cabello. Este movimiento del 28 se tiene como el primer movimiento de masas exitoso en la historia política del país. De sus cuadros dirigentes salieron los líderes que a la muerte de Gómez empezaron a organizar nuevas agrupaciones políticas doctrinarias, "enteramente diferentes, en su esencia y en sus procedimientos, de los viejos partidos".

LA EVOLUCION ECONOMICA DURANTE LA DICTADURA DE GOMEZ

La creciente prosperidad económica que se había iniciado con el gobierno de Castro, se continuó durante todo el período gomecista y contribuyó decisivamente al afianzamiento del gobierno. Al comienzo, este auge económico se debió a la agricultura y la cría; pero luego, a partir de 1914, intervino un factor nuevo, de tremenda repercusión en las transformaciones ulteriores del país, que fue el petróleo.

Los precios del café y el cacao, y el valor de las exportaciones de estos frutos, alcanzaron sus niveles más altos. Tales circunstancias externas coincidieron con el largo período de paz interna del gobierno gomecista. A partir de 1920, el incremento de la producción petrolera y los crecientes ingresos que proporcionaba al gobierno, produjo la dislocación de la economía tradicional. Comenzaron a descender las exportaciones de productos tradicionales y algunos de ellos desaparecieron del renglón de los productos exportados. Venezuela dejó de ser un país agropecuario y se transformó en un país esencialmente minero.

El petróleo pasó a ser el factor determinante en aquella prosperidad económica del período gomecista. Desde los comienzos del siglo XX el petróleo empezó a surgir como energía vital para el desarrollo industrial del mundo. Al romper con Castro, en 1908, Gómez afianzó sus vínculos con las empresas extranjeras. Comenzó por devolverle las

Concesiones a la New York & Bermúdez Company, empresa norteamericana que había sido embargada por el gobierno de Castro, y autorizada para explorar en el oriente del país en busca de hidrocarburos. A raíz del éxito de esta empresa, empezaron a llegar y a establecerse en el país otras compañías petroleras. En 1913 se iniciaron las exploraciones en el Occidente, en 1914 se descubrió el célebre pozo "Mene Grande", y en 1922 se produjo el reventón del pozo "Barrozo 2", que reveló la existencia de una inmensa reserva petrolífera. Las exportaciones de petróleo se iniciaron en 1916, por valor de 100.000 bolívares; pero ya en 1926 habían subido a más de 250.000.000 de bolívares, pasando el petróleo a ocupar el primer puesto en las exportaciones venezolanas que ha mantenido hasta hoy, y a una gran distancia de los productos tradicionales. El incremento de las exportaciones del petróleo ha traído consigo un aumento sin paralelo en los ingresos del gobierno.

GOMEZ Y LA ESTRUCTURA LATIFUNDISTA DEL PAIS

Gómez fue implacable y cruel frente a sus opositores políticos. Liquidó a los viejos caudillos y también los restos del liberalismo que bajo los diferentes grupos de "amarillos" y "azules" pretendían seguir orientando la política venezolana. Gómez pasó a ser el gran caudillo, cuyo poder no podía compartir con los viejos gamonales. Pero al mismo tiempo que liquidó a los caudillos como fuerza política, Gómez mantuvo el latifundio y se afirmó en un sólido apoyo de los terratenientes. El mismo pasó a ser el más grande terrateniente de nuestra historia; y junto con sus compadres y familiares se repartió casi toda la tierra laborable del país". La extensión de sus propiedades se medía en centenares de miles de hectáreas. "Su hato "La Rubiera" tenía más de 200.000 hectáreas. El de "La Candelaria" supera las 100.000. Entre el Cunaviche y el Capanaparo, se apropia de 400.000 hectáreas". Y la gran mayoría de esas tierras, acaparadas por el Dictador, se mantenían ociosas, como rasgo típido de aquella estructura latifundista.

"En doce Estados de la República era gran terrateniente el General Gómez, en cuyos dominios rurales se mantenían inútiles estupendas extensiones."

Estado Nº de fundos Extensión Ha. Ociosas Has. % de tierras ociosas
Táchira 274 5.413 2.212 40%
Miranda 306 7.667 5.439 70%
Guárico 157 2.280 1.539 68%
Carabobo 1.569 29.437 22.750 77%
Aragua 2.631 32.588 27.541 84%
Bolívar 97 31.805 31.750 99%

Estas cifras corresponden a los últimos años del período gomecista y sin un testimonio elocuente del grado de acaparamiento de las mejores tierras llevado a cabo por el Dictador. En general el monopolio de las tierras se acentuó durante el gobierno de Gómez, y su carácter latifundista se pone de manifiesto al considerar el impresionante porcentaje de tierras ociosas que mantenían los propietarios en todo el país.

GOMEZ Y EL CAPITAL IMPERIALISTA

Otro elemento importante que contribuyó al mantenimiento de la dictadura de Gómez, fue el apoyo que recibió del capital extranjero, en especial de las compañías petroleras, a quienes el Dictador otorgó "concesiones y más concesiones petrolíferas en un interminable carnaval en el que la nación venezolana era despojada sistemáticamente por los saqueadores extranjeros". A partir de 1909 grandes compañías Inglesas fueron las beneficiarias de esta política: Caribbean Petroleum, British Controlled Oilfields, Colon Development Co., Venezuelan Oil Concessions y otras. Pero al comenzar la primera guerra mundial les surgió un poderoso competidor que iba a desplazarlas en el favor del régimen y en el manejo de la industria petrolera. Grandes empresas imperialistas norteamericanas se hicieron presente y pasaron a ocupar posiciones dominantes en la explotación de nuestro petróleo. La Standard Oil (Creole) y la Gulf Oil Corporation (Mene Grande) controlaban ya en 1945 el 70% de la producción.

Para atender debidamente los requerimientos legales de la nueva situación, el gobierno de Gómez reformó el Código de Minas que era el estatuto por el cual se regía la materia petrolera, y en 1918 se promulgó una nueva Ley de Minas. Sin embargo, esta Ley de Minas contenía todas las disposiciones relativas a minas metalíferas y también a los hidrocarburos, debido a lo cual el año 1920 se dictaron para sustituirla, dos leyes: una que siguió llamándose Ley de Minas, para las minas, minerales y piedras preciosas; y la otra que se denominó Ley de Hidrocarburos, para el petróleo. Toda esta legislación petrolera del período gomecista, con las frecuentes modificaciones que se produjeron hasta 1935, estaba dirigida a garantizar las mayores ventajas y facilidades a los trusts petroleros. Se ha dicho que la ley petrolera de Gómez fue preparada por los abogados y los gerentes de las propias compañías.

Las petroleras comenzaron a tener, desde la época de Gómez, una desmedida influencia en la vida nacional. Por medio de sobornos, donaciones, subsidios, comisiones, sueldos complementarios y otros medios de corrupción administrativa, pudieron disponer a sus anchas de una numerosa clientela formada por familiares y allegados del Dictador, ministros, presidentes de estados, administradores de aduanas, jefes civiles y demás funcionarios, a través de los cuales burlaban descaradamente el cumplimiento de sus obligaciones legales.

Gozaron de un régimen de exoneración de impuestos de aduana para la libre importación de todo lo que necesitaran para el desarrollo de la industria. Al amparo de esta disposición traían cuanto les interesaba, desde alimentos, hasta juguetes para niños. El monto de tales exoneraciones llegó a ser de tal magnitud, que el propio Ministro de Fomento de la dictadura, el Dr. Gumersindo Torres, en 1930, planteaba la cuestión en los siguientes términos:

"...en Venezuela se han concedidos los más amplios favores a las compañías; los plazos más largos; los derechos más fijos y más amplios; el menor número de impuestos y los impuestos más reducidos que en ninguna legislación similar. Venezuela ha favorecido de modo excepcionalísimo a la industria con la exoneración de derechos de importación de maquinarías y útiles de la industria por toda la vida de la concesión...el monto de las exoneraciones asciende en diez años a la cantidad de Bs. 233.952.126,10. De la comparación de estos guarismos resulta el cálculo desconsolador de que habría sido preferible no cobrar impuesto alguno de explotación en cambio del pago de los derechos de aduana exonerados".

La clase obrera, que comenzó a formarse con la industria petrolera, quedó a merced de las compañías, sin legislación del trabajo y desasistida de toda protección social. Y víctima, además, de discriminación racial por parte de los patronos imperialistas.

"La discriminación racial fue traída a Venezuela por los empresarios petroleros. Los nativos no podían acercar a sus campamentos proconsulares. Grandes alambradas, guardadas por solícitos "guachimanes" indicaban la frontera de Venezuela con ese nuevo y poderoso país del Oro Negro. Situación que llegó hasta el límite de que ni siquiera las mujeres venezolanas casadas con norteamericanos, podían vivir en las residencias de los esposos."

A cambio de esta política de complacencias con las petroleras, Gómez contó desde el comienzo de su gobierno con el apoyo y la colaboración de las potencias extranjeras. Los gobiernos de Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, Francia, Alemania, para quienes el Presidente Cipriano Castro había constituido un verdadero dolor de cabeza por su actitud nacionalista, se apresuraron a prestarle a Gómez toda clase de ayuda para mantenerlo y fortalecerlo en el poder.

JUAN VICENTE GOMEZ
ENCARGADO DE LA PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA

A los venezolanos:
¡Compatriotas!

Ya sabéis que vine a desempeñar el Poder Ejecutivo Nacional, en virtud del título legal que invisto, sin ser empujado por ninguna ambición personal. La ley me llamó al puesto, y desde el primer momento me di a conciliar las aspiraciones populares con mis deberes públicos, procurando establecer un régimen de garantías en consonancia con nuestras instituciones. He querido y quiero para cada venezolano la efectividad de sus derechos, sin ser ésta aspiración concesión o merced sino únicamente la imposición de la ley.

Pero mis mejores intenciones y deseos han encontrado desgraciadamente, un inexplicable obstáculo en algunos pocos ciudadanos que llamándose íntimos amigos del ciudadano general Cipriano Castro, no sólo se han atravesado en el camino de mis deberes legales, sino que han bajado al antro de la conjuración y fraguado contra mi vida el plan diabólico que hice abortar en la mañana de ayer, enfrentándome a los mismos conjurados y reduciéndolos a prisión.

Al proceder así, conciudadanos, no sólo he defendido mi vida, sino algo que vale más que mi existencia personal, porque he procurado salvar el decoro y el prestigio de la magistratura que desempeño y que aspiro a convertir en manantial de bienes para todos los venezolanos.

Después de los sucesos que acabo de narrar, he constituido un nuevo Gabinete, en el cual juzgo representada la opinión pública de Venezuela. Con tales colaboradores pretendo dar a mi gobierno el carácter nacional que reviste, hacer efectivas las garantías constitucionales, practicar la libertad en el seno del orden, respetar la soberanía de los Estados, amparar las industrias contra odiosas confabulaciones, buscar una decorosa y pacífica solución para todas las contiendas internacionales, vivir vida de paz y de armonía y dejar que sólo la ley impere con su indiscutible soberanía.

¡Venezolanos!

Tales son mis propósitos y los fines que aspiro a desarrollar al frente del Gobierno; y como creo que ésta es la más solemne imposición del patriotismo, pido y reclamo a todos los círculos políticos su apoyo moral y material para que el acierto sea completo y universales los beneficios.

El régimen legal que impera nos da derechos y nos impone deberes: ejerzamos aquéllos con la moderación que reclama la austera democracia, y cumplamos éstos con inquebrantable resolución. Tengamos presente que las violencias que inspiran las pasiones desbordadas son el contrasentido de la civilización y que la mejor fórmula de la República es la que se encierra entre la modestia y el ardiente patriotismo.

Caracas, 20 de diciembre de 1908
J. V. Gómez.

OBITUARIO DE J.V. GOMEZ

Editorial del diario El Universal en su edición del día 18 de diciembre de 1935

Anoche, a las once y cuarenta y cinco, rindió la jornada de la vida en la ciudad de Maracay el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Magistrado Supremo de la República, después de una larga enfermedad, contra la cual resultaron infructuosos los cuidados de los familiares y amigos, y los esfuerzos de la ciencia, en medio de una dolorosa expectativa, que pesó gravemente sobre los ánimos, en toda la extensión de la República.

Hora de duelo para la Patria venezolana, que se pone de pie para dar la despedida al varón que se destacó con lineamientos inequívocos en la etapa de su actuación como el primero de sus hijos y como la alta y firme garantía de sus aspiraciones de orden, de paz y de trabajo.

No es esta la ocasión de exaltar una vez más la personalidad del General Juan Vicente Gómez, en este minuto infausto en que Venezuela no puede menos que valorar, en toda su magnitud, la obra patriótica por él realizada.

Un solo hecho de honda significación en el orden del espíritu bastaría para dar idea de la gloria de Juan Vicente Gómez y para asegurarse la gratitud de los venezolanos: el de destacarse como acreedor al título de Pacificador de la Patria, Fundador de la Paz, es decir, del basamento para el levantamiento de cualquier obra, ya material, ya espiritual.

La vida del varón benemérito que acaba de morir constituye un ejemplo y un legado de valor inapreciable. El mismo llego a pensar de sí que no era sino un instrumento de la Providencia, a pesar de que siempre tuvo la conciencia de su energía y del rumbo por el que la había orientado. De permanente acción fue su vida en las etapas heroicas; y en la trayectoria se compenetró con el país y sus hombres, y por ello les pudo señalar los derroteros a seguirse y, más tarde, pudo llevar a cabo su perdurable obra política y administrativa, conjunto de realizaciones de imponente amplitud. Y así aparece con caracteres indelebles, en la vida nacional, en su triple significación: Gómez luchador, Gómez orientador, Gómez constructor.

El Universal, que se asocia plenamente a este gran duelo de la República, presenta su expresión de condolencia a la honorable familia del Benemérito ciudadano desaparecido.

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