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Lunes, 11 de Diciembre de 2017
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Simón Bolívar: Análisis del Manifiesto

   

El Manifiesto de Cartagena como Revelación deslumbrante de Visión Política y de Juicio Histórico

El Manifiesto de Cartagena es la primera luminosa creación del genio intelectual de Bolívar, calificada con justicia como mensaje de esperanza, lanzado en aquella hora sombría cuando la patria yacía postrada bajo la saña negativa de Monteverde y sus secuaces. En estas páginas de prosa elocuente y vibrante Bolívar se revela como escritor de singular y novedoso estilo, como político de realista visión y como estadista de maduro criterio cuando aún no había llegado a la altura de los 30 años.

Todo lo que Bolívar expresa en el Manifiesto de Cartagena se puede agrupar en dos partes fundamentales: en la primera puntualiza las causas que han contribuido a la pérdida de la libertad republicana en Venezuela. Es la parte de índole histórica; en la segunda, integrada por los párrafos finales del documento, formula una exhortación a los Neogranadinos para que ayuden a libertar a Venezuela como medida orientada a preservar la independencia de su propio país. Es la parte de marcada intención política. Lo primero que aparece señalado con explícita entonación son las finalidades que Bolívar persigue al escribir y publicar esas vibrantes páginas, así la enuncia: "Libertar a Nueva Granada de la suerte de Venezuela y redimir a ésta de la que padece, son los objetos que me he propuesto en esta Memoria", claramente se advierte el doble objetivo que Bolívar persigue con tal escrito. En primer lugar, que Nueva Granada, no sufra suerte igual a la que Venezuela había corrido, esto es, la pérdida de su libertad, y junto con tal propósito, el de sacar a Venezuela de la situación de coloniaje en que había vuelto a caer tras el fracaso del primer ensayo de república. En estos dos designios ya parece implícita la vocación de Libertador que Bolívar sabrá cumplir desde aquel momento tanto en favor de su patria como en beneficio de otros pueblos hermanos y al hablar a los ciudadanos de Nueva Granada no lo hace en condición de extranjero, porque él no se siente como tal en tierras de América. Emplea un calificativo a través del cual ya enuncia Bolívar un definido criterio de solidaridad continental, una visión de patria grande, que va más allá de las limitaciones fronterizas e integra todas las porciones de Hispanoamérica en un destino común.

El Manifiesto de Cartagena critica duramente el sistema federal y la política seguida por nuestros primeros gobernantes, Bolívar no está pronunciándose contra el sistema republicano y democrático que puede funcionar perfectamente sin federalismo. El fue siempre fiel al sistema liberal y justo que proclamó su patria al independizarse de España, esto es, la república democrática, pero una república sin federalismo anarquizante, porque eso dispersaba las energías en lugar de concentrar los recursos a la hora de patria naciente.

Cuando indica a los Neogranadinos las causas que condujeron a la destrucción de la república venezolana Bolívar persigue una alta finalidad aleccionadora, también de inspiración continental. El quiere enseñar al resto de América los errores cometidos por la república venezolana para que los otros países del continente no incurran en los mismos defectos y fallas y puedan precaverse de correr la misma triste suerte de Venezuela. El se había dado ya cuenta que en Nueva Granada y en otros lugares de Hispano América, el empeño emancipador se veía amenazado por factores disgregadores, como era esa pugna enconada y estéril entre federalismo y centralismo, que amenazaba con la anarquía y con frustrar, como ya había ocurrido en su patria, la independencia recién adquirida. Ante esa amenazante posibilidad que parecía echar por tierra lo que quedaba de libertad en América, Bolívar considera útil y provechoso erigir ante las miradas de todos la lección de lo que ha ocurrido en Venezuela para que sirva de advertencia oportuna a los demás países que aspiraban a consolidar su emancipación y entonces exclama: "Permitidme que animado de un celo patriótico me atreva a dirigirme a vosotros para indicamos ligeramente las causas que condujeron a Venezuela a su destrucción, lisonjeándome que las terribles y ejemplares lecciones que ha dado aquella extinguida república persuadan a la América a mejorar de conducta, corrigiendo los vicios de unidad, solidez y energía que se notan en sus gobiernos."

La primera causa que Bolívar hace figurar como influyente en la caída de nuestro primer ensayo de república, es la que él califica como adopción del sistema tolerante aplicado por los hombres de nuestro primer gobierno frente a los enemigos realistas. Por haber adoptado tal sistema el gobierno republicano de Venezuela se mostró débil e incapaz en sus acciones y no pudo poner remedio a tiempo a los brotes de oposición que pronto empezaron a surgir contra el régimen republicano.

Una muestra de esa inspiración demasiado teórica que caracterizó nuestro primer gobierno lo encuentra Bolívar en la capacidad de los delitos políticos de conspiración y rebeldía contra el Estado republicano, cometidos por los españoles europeos y perdonados con clemencia, que él llama criminal, por nuestros primeros gobernantes. Aquí considera como un error injustificable que un gobierno democrático no haya sabido castigar con mano dura las actividades que amenazaban la seguridad de la república, así lo dice de manera concluyente y categórica: "De aquí nació la impunidad de los delitos de Estado cometidos descaradamente por los descontentos y particularmente por nuestros natos e implacables enemigos los españoles europeos, que maliciosamente se habían quedado en nuestro país para tenerlo incesantemente inquieto y promover cuantas conjuraciones les permitían tomar nuestros jueces, perdonándoles siempre aun cuando sus atentados eran tan enormes que se dirigían contra la salud pública."

Factor de primer orden del derrumbe republicano en Venezuela fue, según Bolívar, la negativa del gobierno de levantar un cuerpo militar disciplinado, integrado por tropas veteranas que supieran luchar con denuedo y eficacia. No quiso nuestro primer gobierno gastar dinero en sostener un ejército permanente por considerar con exceso de candidez y de visionaria orientación, que las repúblicas no necesitan de hombres pagados para defender su libertad y que todos los ciudadanos serían soldados cuando sintieran peligrar la república o estuviese la patria amenazada.

A continuación, con el mismo tono de objetiva enumeración y penetrante análisis que da a sus apreciaciones, pasa revista Bolívar a las otras causas que le parecen coincidentes en el proceso de entorpecer y derribar la estructura republicana de Venezuela. Aquí despliega Bolívar toda una doctrina de buena administración pública al poner de relieve los errores económicos y administrativos de nuestro primer gobierno republicano.

Particularmente destaca como desacierto culpable el derroche de las rentas públicas en asuntos de escasa importancia y en el sostenimiento de una burocracia frondosa que consumió pronto los recursos del Estado, obligando a éste a recurrir a la aplicación de medidas extremas y arbitrarias dé equilibrio fiscal como fue la emisión del papel moneda sin garantía efectiva de respaldo metálico, con lo cual aumentó la crisis económica y se generalizó el descontento en los pueblos del interior todo lo cual favoreció a la causa realista.

Aspecto capital de las consideraciones que Bolívar formula en el Manifiesto de Cartagena es la insistente crítica que hace a la adopción del sistema federal que a su juicio fue el error más influyente en la pérdida de nuestra república.

El sistema federal, bien sea el más perfecto y el más capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad, es, no obstante, el más opuesto a los intereses de nuestros nacientes Estados.

Bolívar no se conforma con señalar en abstracto, en el plano de la estimación conceptual, los defectos e inconvenientes del régimen Federal. Hace algo más, aporta ejemplos reveladores de las fallas y resultados contraproducentes que tal sistema produjo en Venezuela al referirse a la indiferencia con que las otras provincias del país amparadas en su autonomía y particularismo y el gobierno de la confederación vieron el peligro que amenazaba la provincia de Caracas y al señalar que las delimitaciones de competencia entre el poder federal y el poder provincial en esta misma provincia dificultaron actuar frente al enemigo que avanzaba decidido y resuelto con la debida rapidez.

"Fue un factor dilatorio y entorpecedor que facilitó el triunfo de los contrarios"....Otro obstáculo serio a la práctica del sistema federal en nuestro medio, señala Bolívar: "Consiste en las elecciones populares hechas por los campesinos ignorantes y por residentes intrigantes de los centros Urbanos", esto le parece a Bolívar un procedimiento ineficaz para escoger a los representantes del pueblo que no garantiza en modo alguno una solución acertada de los gobernantes."

Pero Bolívar no hace solamente la crítica del régimen federal como sistema inadecuado para Venezuela en aquella hora. Formula además una categórica y explícita diferencia por el régimen de gobierno centralizado, que según su criterio asegura mejor el funcionamiento de la república democrática en países nacientes. Siempre fue, a partir de este momento del Manifiesto, un defensor tenaz del centralismo como fórmula adecuada de regulación interna de nuestras repúblicas, por considerar que el centralismo ponía un dique poderoso al surgimiento de situaciones anárquicas, que el federalismo estimulaba con su predominio localista y su ordenación autonómica.

Es preciso que el gobierno, dice Bolívar, se identifique, por decirlo así, al carácter de las circunstancias de los tiempos y de los hombres que lo rodean, si éstos son prósperos y serenos él debe ser dulce y protector, pero si son calamitosos y turbulentos él debe mostrarse terrible y armarse de una firmeza igual a los peligros sin atender a las leyes ni constituciones mientras no se establece la felicidad y la paz. El Libertador añade en este párrafo una estimación donde aparece de cuerpo entero su criterio de la manera como debe proceder el gobierno según las circunstancias, Bolívar no vacila en señalar con sinceridad y franqueza que para ciertos momentos de conmoción colectiva cuando imperan las fuerzas caóticas que amenacen destruir el orden social y pongan en peligro la seguridad del Estado, el gobierno debe emplear medidas de excepción para conjurar el peligro sin tomar en cuenta la vigencia de la constitución y de las leyes, que sólo deben tener plena aplicación en tiempos normales de sosiego público. El gobierno de un país debe exhibir firmeza frente a las situaciones calamitosas porque de la fortaleza que emplee y de la rápida acción que despliegue depende mayormente la conjuración del peligro que esté planteado.

Otras causas enumera Bolívar como factores complementarios de la crítica situación que condujo al colapso de la república venezolana: el terremoto del 26 de marzo, que según su criterio trastornó tanto en lo físico como en lo moral el funcionamiento de la recién creada república y la influencia eclesiástica desplegada después del terremoto por los sacerdotes defensores de la causa realista, para contribuir a levantar sublevaciones en distintos puntos del país, y favorecer el avance del enemigo, representado por las huestes que defendían la continuación del coloniaje.

Bolívar cierra su escrito con un patético y vehemente llamado donde vuelca toda la capacidad emotiva de su estilo destinado a conmover la fibra más recóndita del sentimiento patriótico de los neogranadinos. Es bien sabido que el estilo clásico, con sereno equilibrio, habla a la razón y con argumentaciones de concluyente lógica trata de convencer. Por contraste, el estilo romántico, con efusión caldeada habla al corazón y procura también convencer pero con elementos sentimentales que llegan a lo profundo del ánimo y despiertan el entusiasmo con poderosa eficacia persuasiva.

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