Recomendaciones
de la Reunión de Alto Nivel sobre Pobreza, Equidad e Inclusión
Social.
Isla de Margarita, Venezuela, Octubre 8, 9 y 10 de 2003.
Nosotros, las
autoridades de alto nivel de los Estados miembros de la Organización
de los Estados Americanos, responsables de las políticas y
programas de desarrollo social, reunidos en la isla de Margarita,
Venezuela, los días 8, 9 y 10 de octubre de 2003.
CONSIDERANDO:
Que la Carta
de la Organización de los Estados Americanos establece como
uno de sus propósitos esenciales la erradicación de
la pobreza crítica, que constituye un obstáculo al pleno
desarrollo democrático de los pueblos del Hemisferio, compromiso
ratificado por las Resoluciones AG/RES 1854 (XXXII-O/02) y AG/RES
1962 (XXXIII-O/03), prioridad ésta que se inspira en los principios
de solidaridad y cooperación interamericana, en la búsqueda
de la equidad y justicia social y el desarrollo integral de sus pueblos.
Que la Carta
Democrática Interamericana reafirma que la lucha contra la
pobreza, especialmente la eliminación de la pobreza crítica,
es esencial para la promoción y consolidación de la
democracia y constituye una responsabilidad común y compartida
de los Estados Americanos.
Que la Declaración
de Santiago sobre Democracia y Confianza Ciudadana: un nuevo compromiso
de gobernabilidad para las Américas, señala que el fortalecimiento
de la gobernabilidad democrática requiere la superación
de la pobreza y de la exclusión social y la promoción
del crecimiento económico con equidad, mediante políticas
públicas y prácticas de buen gobierno que fomenten la
igualdad de oportunidades, la educación, la salud y el pleno
empleo. La Declaración del Milenio por intermedio de la cual
los jefes de Estado y de Gobierno del mundo declararon que no escatimarán
esfuerzos para liberar a los hombres, mujeres y niños, de las
condiciones abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema, el
Consenso de Monterrey sobre financiación para el desarrollo,
así como los compromisos sobre desarrollo sostenible y los
demás compromisos internacionales sobre desarrollo social asumidos
en los ámbitos hemisférico, de Naciones Unidas y otros
foros multilaterales. La importancia e interés en avanzar en
los procesos de integración regional y subregional en el Hemisferio.
Que la Cumbre
Extraordinaria de las Américas, a celebrarse en México,
abordará los temas de crecimiento económico con equidad,
desarrollo social y gobernabilidad democrática.
DECLARAMOS:
1. Nuestra
determinación y compromiso de combatir de forma urgente los
graves problemas de la pobreza, la exclusión social y la inequidad,
que afectan en distinta medida a los países del hemisferio,
de enfrentar las causas que los generan y sus consecuencias, y de
crear condiciones favorables para el desarrollo socioeconómico
con equidad para promover sociedades más justas.
2. Nuestro compromiso con el fortalecimiento de las políticas
y los programas tendientes a facilitar procesos de inclusión
social que permitan crear sociedades integradas; así como nuestra
obligación especial con las personas, las familias -como núcleo
básico de la sociedad- las comunidades, grupos que viven en
la pobreza y los que se encuentran en una situación de vulnerabilidad,
desventaja y marginación.
3. Nuestro compromiso de promover una mayor cooperación y coordinación
entre sectores nacionales que tienen un rol en determinar políticas
económicas y sociales, las que deben ser mutuamente complementarias.
4. Nuestro interés en que se avance en el desarrollo de un
sistema comercial internacional abierto y transparente a través
de negociaciones bilaterales, regionales y globales que promueva el
desarrollo económico y social, contribuya a la lucha contra
la pobreza, a mejorar los niveles de vida y aumentar los niveles comerciales
para todos. En ese sentido, instamos a un diálogo constructivo,
en los foros apropiados, en temas como el acceso a mercados, subsidios
y proteccionismo.
5. Que entre otros factores mencionados en el Consenso de Monterrey,
la asistencia oficial al desarrollo y el alivio de la deuda externa,
cuando sea apropiado, puede ayudar a mejorar las capacidades de algunos
países para promover el desarrollo social y económico
y debería ir acompañado de políticas macroeconómicas
adecuadas. Por lo tanto, es necesario seguir trabajando hacia nuevas
políticas financieras y económicas a nivel nacional
e internacional, tomando en cuenta su dimensión social y los
principios de responsabilidad compartida en este tema.
6. Nuestro compromiso de redoblar esfuerzos, a nivel nacional, para
trabajar en forma conjunta con administraciones municipales y regionales,
el sector privado y demás actores de la sociedad civil, para
lograr una distribución más equitativa de los ingresos
y aumentar las oportunidades económicas de nuestros pueblos.
En este sentido, reconocemos el potencial que tienen las economías
locales y regionales como motor de crecimiento.
7. Nuestra disposición a promover y fortalecer iniciativas
de cooperación en temas vinculados al combate a la pobreza,
la exclusión social y la inequidad, en apoyo a los esfuerzos
nacionales, basado en el principio de la cooperación solidaria
para el desarrollo. En tal sentido, reiteramos la importancia de promover
el intercambio de experiencias y mejores prácticas que contribuyan
a la eliminación de la pobreza y la disminución de las
brechas sociales en nuestros países, y de mejorar la coordinación
de la acción multilateral, en especial entre los organismos
del sistema interamericano, así como con las agencias internacionales
y regionales de desarrollo.
8. Que la ayuda oficial para el desarrollo, juega un papel esencial
como complemento a otras fuentes de financiamiento para el desarrollo,
especialmente en países con ingresos bajos y medios, que tienen
menor capacidad para atraer inversión privada directa.
9. Que el buen gobierno, la transparencia y la rendición de
cuentas son algunos de los elementos esenciales para hacer un uso
eficiente de la ayuda oficial al desarrollo y de otros recursos disponibles.
10. La importancia de proveer los recursos necesarios a los mecanismos
existentes dentro del sistema interamericano que permitan establecer
acciones efectivas en la lucha contra la pobreza y la necesidad de
evaluar cualquier iniciativa que pudiera complementar dichos esfuerzos.
11. Que en el combate a la pobreza, la inequidad y la exclusión
social, daremos prioridad a la eliminación del hambre, al acceso
a una alimentación adecuada y agua potable, al acceso para
todos a los servicios sociales básicos, con atención
especial a la educación de calidad y la protección social
de la salud.
12. Que el acceso y las aplicaciones prácticas de los diferentes
avances de la ciencia y la tecnología e innovación son
claves para la reducción de la pobreza y el mejoramiento del
nivel de vida.
13. Nuestro compromiso con la promoción del trabajo digno,
productivo y decente, el mejoramiento de las condiciones laborales,
la creación de oportunidades de empleo y la elevación
de la calificación de los trabajadores.
14. La importancia de la Comisión Interamericana de Desarrollo
Social para la formulación de políticas relacionadas
con asuntos sociales y el fortalecimiento de los instrumentos existentes
e iniciativas de cooperación en materia de combate a la pobreza,
la exclusión social e inequidad, así como el fortalecimiento
del programa Interamericano de Combate a la Pobreza y Discriminación.
Alentamos a la Comisión la celebración de una reunión
en el 2004, y encomendamos a la Unidad de Desarrollo Social y Educación
que apoye los trabajos de la Comisión Interamericana.
15. Nuestro interés en que el Consejo Interamericano para el
Desarrollo Integral evalúe la pertinencia de que los Ministros
y Altas Autoridades Gubernamentales encargados de las políticas
y planes de desarrollo social se reúnan periódicamente
con el objetivo de trazar líneas concretas de acción
conjunta, analizar necesidades de financiamiento e intercambiar experiencias.
16. La necesidad de profundizar los compromisos asumidos en la Carta
de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y otros instrumentos
internacionales relacionados a temas sociales, en lo referido a la
promoción y observancia de los derechos, económicos,
sociales y culturales. En ese sentido, proponemos que el Consejo Permanente
y el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral consideren
esta materia y exploren la posibilidad de contar con un instrumento
y mecanismos que respondan a este propósito.
17. Expresamos nuestro compromiso de que el CIDI, como foro político
hemisférico para el diálogo en el combate a la pobreza,
contribuya al seguimiento, evaluación y supervisión
de los Ocho Objetivos de desarrollo establecidos en la Declaración
del Milenio para el año 2015.
18. Exhortamos, a que esta Declaración sea considerada por
el Consejo Interamericano de Desarrollo Integral y el Consejo Permanente
para determinar las acciones que resulten pertinentes.
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