Declaración contra la violencia, por la paz y la democracia en Venezuela
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Caracas,
18 de febrero de 2003. Convencidos
de nuestras elevadas responsabilidades en este momento histórico
y conscientes también de la profunda vocación democrática
del pueblo venezolano, que por ello ama la paz y desea la reconciliación,
rechaza las opciones contrarias a la Constitución y abraza
la democracia, las delegaciones que en esta Mesa representan al gobierno
nacional y los sectores políticos y sociales que lo respaldan,
y, a la Coordinadora Democrática que agrupa a la oposición,
hemos decidido suscribir en forma conjunta la presente Declaración
contra la violencia, por la paz y la democracia en Venezuela. Con ella
esperamos dejar meridianamente clara nuestra convicción de
que el pueblo venezolano tiene una inquebrantable voluntad para fortalecer
sus valores esenciales como sociedad organizada, amenazados por un
clima de confrontación y conflicto que debe detenerse. Esperamos
con esta declaración contribuir significativamete en el afianzamiento
de un clima de entendimiento entre todos los venezolanos. Por lo anterior:
1. Rechazamos
la intemperancia verbal, las recriminaciones mutuas, el lenguaje hiriente
y cualquier retórica que de cualquier manera contribuya o estimule
la confrontación. Proponemos el uso de un lenguaje de respeto
mutuo, de tolerancia, de consideración por las ideas ajenas,
de supremo aprecio por la vida y sus valores esenciales y especialmente
por la dignidad cuya preminencia ha sido consustancial al pueblo venezolano. En consecuencia,
hacemos un llamado directo e inmediato a todos los actores políticos
y sociales para que den su efectivo aporte dirigido al restablecimiento
de un clima de paz y sosiego en todo el país, mediante la pronta
moderación del tono, el estilo y contenido de sus expresiones.
Ello es absolutamente necesario para que el país tenga la convivencia
democrática que todos requerimos y deseamos. 2. De manera enfática manifestamos que la violencia, en cualquiera de sus expresiones o modalidades, practíquela quien la practique y cualquiera que sea el origen, es absolutamente injustificable y por ello condenable. De allí que emplacemos a todas las autoridades y organismos administrativos y jurisdiccionales competentes a actuar sin contemplaciones para investigar y sancionar la pérdida de vidas humanas, o las lesiones a estas dirigidas, así como cualesquiera otros hechos de violencia y en general, demandamos que se exija respeto para la Constitución y las leyes de la República. En
este mismo sentido exhortamos a la Asamblea Nacional para que mediante
la sanción de la ley que corresponde y con los mecanismos que
en ella se prevén ponga en funcionamiento de la Comisión
de la Verdad para el logro de los propósitos antes enunciados,
tomando en consideración los aportes que en este sentido produzca
la Mesa de Negociación y Acuerdos. 3.
Rechazamos categóricamente que manifestaciones de violencia e
intolerancia, así como expresiones que signifiquen agravio u
ofensa puedan ser forma de dirimir diferencias políticas. Por
ello nos comprometemos a colocar todo nuestro esfuerzo en crear condiciones
que permitan fortalecer y consolidar un clima de paz y tolerancia en
el cual se resuelvan las divergencias por medios pacíficos y
democráticos. 4.
Hacemos un llamado al pueblo venezolano para que todos observemos conductas
que se enmarquen en los principios y normas que sustentan los derechos
humanos y su efectivo respeto, de esta forma debe cesarse y proscribirse
toda actitud directa o indirecta de agresión, amenaza, hostigamiento
o violencia que en cualquier forma quebrante o impida el libre ejercicio
de los derechos consagrados en la Constitución, las leyes y los
tratados internacionales que comprometen a Venezuela 5.
Exhortamos a todas las iglesias e instituciones religiosas, a los gremios
profesionales, sindicatos, partidos políticos, organizaciones
similares de la sociedad a promover acciones y emitir mensajes destinados
a exaltar los valores democráticos y los principios de paz, tolerancia
y convivencia y a condenar la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.
En la medida en que tales acciones y mensajes se hagan del público
conocimiento y esas organizaciones conforme a sus propios procedimientos
continúen asumiendo un papel activo para la realización
de los propósitos que los originan, se estará dando un
aporte de gran importancia para el mantenimiento y el funcionamiento
de la paz y la democracia en nuestro país. 6.
En esta campaña por la paz y la democracia y contra la violencia
y la intolerancia, los medios de comunicación social públicos
y privados, juegan un papel de fundamental trascendencia mediante la
emisión de programas y mensajes que promuevan la paz, la tolerancia
y la convivencia. Las partes ene esta Mesa, ratifican el total respeto
a la vigencia efectiva de los derechos constitucionales a la liberta
de expresión y de información conforme a los principios
que el texto magno establece en sus artículos 57 y 58. En este
sentido, tanto las actividades que realicen los medios de comunicación,
públicos y privados, como las expresiones que a través
de ellos se viertan, así como las actividades que se dirijan
a establecer cualquier responsabilidad que de tales actividades o expresiones
se derivan, deben enmarcarse estrictamente en la constitución
y en las leyes, de forma que no signifiquen limitaciones indebidas en
el ejercicio de tales derechos. Las
parte ratifican su convencimiento respecto a que los medios de comunicación
social públicos y privados, son indispensables para el cabal
ejercicio de los fundamentales derechos antes mencionados, todo dentro
del marco delos deberes y derechos fijados por la constitución
y las leyes para todos los ciudadanos. 7.
Asumimos el compromiso de mantener y perfeccionar un enlace permanente
entre los factores políticos y sociales que apoyan al gobierno
de la República y los que están representados en la Coordinadora
Democrática. Ello nos permitirá ejercer una acción
sostenida que se dirija al cumplimiento efectivo de los contenidos de
la presente declaración y a evitar todos los hechos que pudieran
lesionarla y fuesen capaces de acarrear consecuencias lamentables. 8.
Expresamos que en el curso de los próximos días dedicaremos
nuestro esfuerzo a trabajar y desarrollar temas conexos al fundamental
que se contiene en la presente declaración, como lo son el que
se refiere a la Comisión de la Verdad y el del desarme de la
población civil. Estos son compromisos que las partes adquirieron
ante las comunidades nacional e internacional, particularmente ante
el pueblo de Venezuela en la Declaración de Principios por la
Paz y la Democracia en Venezuela y en la llamada Síntesis Operativa
que regla las deliberaciones y decisiones de esta Mesa. Ratificamos
nuestro reconocimiento, en nombre de todo el país, al valioso
aporte proporcionado por el facilitador, doctor César Gaviria
y el grupo de trabajo tripartito integrado por la OEA, el Programa de
Naciones Unidas para el Desarrollo y el Centro Carter en la seguridad
de alcanzar prontos y nuevos acuerdos en temas de tanta importancia. Esta
declaración la formulamos de buena fe con el propósito
de crear en el marco de la vigencia plena de la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela y de las leyes el clima
más propicio para solucionar nuestras diferencias en forma democrática
y soberana. En
la ciudad de Caracas, a los dieciocho días del mes de febrero
del año dos mil tres. Por
el gobierno: José
Vicente Rangel, vicepresidente de la República. Por
la Coordinadora Democrática: Manuel
Cova, secretario general de la CTV |